El polo magnético de la Tierra volvió a desplazarse: ¿qué significa y cómo afecta a nuestra vida diaria?

Los científicos actualizaron el World Magnetic Model 2025, un cambio clave para la aviación, la navegación marítima y el funcionamiento de los GPS y las brújulas digitales de los celulares.

El polo magnético de la Tierra volvió a moverse: qué cambia en la vida diaria El polo magnético de la Tierra volvió a moverse: qué cambia en la vida diaria CNN
Por Mercedes Mosca 08 Enero 2026

La ubicación del polo norte magnético de la Tierra cambió de manera significativa en las últimas décadas. Según el World Magnetic Model 2025, desarrollado por la NOAA junto al British Geological Survey, el punto hacia el que señalan las brújulas se encuentra actualmente más próximo a Siberia que al Ártico canadiense, luego de desplazarse más de 2.200 kilómetros desde 1831.

A este cambio se suma una variación en su ritmo de movimiento. Después de avanzar durante años a una velocidad de entre 50 y 60 kilómetros anuales, el desplazamiento se desaceleró hasta alrededor de 35 kilómetros por año, lo que los expertos definen como “la mayor desaceleración registrada”. Aunque pueda parecer un aspecto técnico, este proceso resulta clave para la navegación aérea y marítima y para el uso cotidiano de la brújula en los dispositivos móviles.

Qué es el polo norte magnético y por qué es clave para la orientación 

El polo norte magnético es uno de los puntos más intrigantes del planeta y, al mismo tiempo, uno de los más malinterpretados. A diferencia del polo norte geográfico —el punto fijo donde converge el eje de rotación de la Tierra—, el polo norte magnético es el lugar hacia el que apuntan las brújulas. No está anclado a una coordenada estable: se desplaza de manera constante como resultado de los movimientos del hierro líquido en el núcleo externo del planeta, que generan el campo magnético terrestre.

Este campo magnético funciona como un enorme escudo invisible que protege a la Tierra de la radiación solar y permite, entre muchas otras cosas, la orientación mediante brújulas. El polo norte magnético fue identificado por primera vez en 1831 y, desde entonces, su ubicación se actualiza periódicamente a través de modelos científicos que utilizan satélites, estaciones terrestres y mediciones geofísicas. En las últimas décadas, su desplazamiento se aceleró y luego comenzó a desacelerarse, un comportamiento que despierta el interés de la comunidad científica.

Cómo el desplazamiento del polo magnético impacta en la aviación, la navegación y los celulares

Cada cinco años se publica una nueva versión del World Magnetic Model, la referencia que utilizan tanto gobiernos como empresas para determinar con exactitud la orientación del campo magnético en todo el mundo. La actualización WMM2025 vio la luz en diciembre de 2024 y tendrá validez hasta finales de 2029, salvo que se produzca un cambio inesperado.

El alcance de este modelo es amplio: lo emplean la aviación civil, las marinas comerciales y militares, los sistemas de navegación submarina y organizaciones como la OTAN y la Organización Hidrográfica Internacional. A su vez, los datos son integrados por fabricantes de teléfonos móviles y automóviles para calibrar brújulas digitales y mapas de navegación.

La edición 2025 incorpora una novedad clave: junto al modelo tradicional, se presentó por primera vez una versión de alta resolución, conocida como WMMHR2025. Gracias a ella, la precisión pasa de unos 3.300 kilómetros a cerca de 300 kilómetros en el ecuador, lo que optimiza notablemente el cálculo de rumbos en áreas complejas, como las regiones polares.

Para los desplazamientos cotidianos, como ir al trabajo en transporte público, el impacto es prácticamente nulo. No ocurre lo mismo en trayectos largos y en entornos sensibles, donde un leve error puede traducirse en desvíos significativos. Los especialistas advierten que, en vuelos de larga distancia, utilizar un modelo desactualizado puede derivar en errores de varias decenas de kilómetros respecto de la ruta planificada.

Por último, el WMM2025 actualiza las zonas conocidas como “apagones magnéticos” cercanas a los polos, donde el comportamiento del campo dificulta el uso fiable de las brújulas. Esta información resulta clave para las rutas aéreas polares y para las misiones científicas que dependen de la navegación magnética.

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