
El RQ-170 cerca de Área 51. Foto: El Confidencial

A las 2:00 de la madrugada, en Caracas, Venezuela, comenzaron a notarse unas particulares figuras en el cielo. Más tarde, cuando los estruendos despertaron a la población y los disparos estremecieron el sosiego de la noche, se supo que eran aeronaves estadounidenses, unas 150 de ellas. Y mucho después resultaría en los titulares mundiales: Estados Unidos había capturado al líder chavista, Nicolás Maduro, en una misión sin precedentes, de extraordinaria reserva y que cambió por completo el rumbo del tablero internacional.
Para cuando los aviones llegaron a Venezuela, Donald Trump y la inteligencia de Estados Unidos ya conocían los movimientos de Maduro a la perfección: dónde dormía, qué comía, qué vestía e incluso, según altos funcionarios militares, cuáles eran "sus mascotas". "Resolución Absoluta", la operación encubierta de las fuerzas norteamericanas, tenía la tranquilidad de una misión exitosa: información, fuerza, tecnología y estrategia.
Una aeronave que fue los ojos de Estados Unidos
La misión fue lograda con éxito para Estados Unidos, que se llevó a casa al objetivo que fue un dolor de cabeza por años. La estrategia de EE.UU país fue tachada de “brillante” por su presidente, un plan que constituyó una intervención militar extraordinaria en Latinoamérica, sin precedentes desde la Guerra Fría. En él participaron 150 aeronaves yanquis, entre ellas, el inconfundible RQ-170 'Sentinel', encargado de vigilar cada centímetro del perímetro para asegurar que el líder chavista fuera extraído hacia la prisión más infame de Brooklyn.
El RQ-170 'Sentinel' es uno de los secretos mejor guardados de la Fuerza Aérea de los EE. UU. Sigilosamente irrumpió en el cielo venezolano y luego volvió a la antigua base naval Roosevelt Roads en Puerto Rico, la cual reactivó su actividad tras las tensiones con el país sudamericano. Un observador local capturó en una imagen la extraña silueta que tenía semejanzas claras con una de las naves claves de un operativo que conmocionó al mundo en mayo de 2011, cuando EE. UU. acabó con Osama Bin Laden.
Cómo funciona el RQ-170
Para entender por qué el RQ-170 fue la pieza fundamental de este rompecabezas, explicaron desde El Confidencial de España, hay que comprender primero el concepto de 'patrones de vida', una expresión que en argot militar significa que, antes de que una sola bota de las fuerzas especiales toque el suelo, la inteligencia militar necesita saberlo todo: a qué hora come el objetivo, cuándo duerme, quién lo visita y hasta cuánto tiempo tarda en ir al baño. El RQ-170 está diseñado específicamente por la legendaria división Skunk Works de Lockheed Martin para esta tarea: penetrar en espacios aéreos hostiles y quedarse allí, observando sin ser detectado durante largos periodos de tiempo.
Las claves de su capacidad operativa son su 'invisibilidad' y su paquete de sensores. El RQ-170 no es invisible al ojo humano, pero sí al radar. Su diseño de ala volante sin cola y sus materiales especiales dispersan las ondas de radar en lugar de rebotarlas hacia el enemigo, permitiéndole operar en lo que los militares llaman "entornos disputados". Mientras sobrevuela invisible y en silencio a gran altitud, el Centinela utiliza un radar de barrido electrónico activo que básicamente le dota de los sentidos de un murciélago: emite ondas de radio invisibles que rebotan en el suelo para crear imágenes de apertura sintética (SAR) con calidad fotográfica e incluye un indicador de objetivos móviles terrestres (GMTI) que resalta cualquier cosa que se mueva.
El desempeño sofisticado de RQ-170 Sentinel
Durante la operación contra Maduro, el Centinela se convirtió en el director de orquesta omnisciente. Sus cámaras electro-ópticas e infrarrojas transmitieron video en directo, permitiendo a los operadores detectar amenazas inesperadas antes de que pudieran reaccionar. Esta capacidad de transmisión de datos en tiempo real fue lo que conectó la operación en el terreno con el Despacho Oval. Como confirmó el propio presidente Donald Trump: "Pude verlo en tiempo real, y observé cada aspecto de ello". Sin este enlace vital, la misión habría sido casi imposible.
El manual de juego utilizado para capturar a Maduro —que incluyó la construcción de una réplica a escala real de su refugio y la infiltración de un equipo de la CIA— es casi idéntico al utilizado en 2011 para la redada contra Osama Bin Laden en Abbottabad, Pakistán. En aquella ocasión, como en Venezuela, un RQ-170 vigilaba desde las alturas, invisible y silencioso.








