
Una fuente de agua seca en Teherán el 9 de noviembre de 2025. ATTA KENARE/AFP/Getty Images/Scientif American

Las catástrofes ecológicas no se quedan en cuestiones temporales ni mucho menos en decisiones transitorias. Para Irán es un cambio definitivo. La crisis hídrica, la superpoblación y la creciente amenaza de hundimiento están haciendo de Teherán una capital cada vez más hostil para sus casi 10 millones de habitantes.
El estado de deterioro ecológico de nuestro planeta puede medirse por la decisión que hace más de un mes tomó el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian. El mandatario anunció públicamente que "ya no tiene otra opción" y que deberá trasladar la capital de la nación, Teherán, la tercera ciudad más poblada de Medio Oriente y la vigésimo tercera más grande del mundo.
La crisis ecológica y una profunda y cada vez más agravada escasez de agua, fundamentaron la decisión del presidente que llevaría a los casi 10 millones de personas que viven en la capital y sufren las consecuencias de décadas de disminución del suministro de agua al otro lado del país. La escasez de agua provocada por los cambios ambientales, la agricultura industrial y el crecimiento demográfico insostenible son la base de un cambio radical en el rumbo de Irán.
Una decisión terminante
“Cuando dijimos que debíamos trasladar la capital, ni siquiera teníamos presupuesto suficiente. Si lo hubiéramos tenido, quizá lo habríamos hecho. La realidad es que ya no tenemos opción; es una obligación”, dijo Pezeshkian, refiriéndose a una advertencia que lanzó a principios de noviembre. “Proteger el medio ambiente no es broma. Ignorarlo significa firmar nuestra propia destrucción”.
Teherán fue la sede del territorio persa desde 1786, favorecida por su ubicación geográfica y el acceso a importantes rutas comerciales. Si bien varios países han trasladado sus capitales administrativas por diversas razones en las últimas décadas, un traslado forzoso a una ciudad totalmente diferente para evitar una crisis hídrica no tiene precedentes en la historia moderna.
¿A dónde se movería la capital de Irán?
Un análisis del medio Futurism aclara que, si las autoridades iraníes deciden trasladar la capital del país, es probable que sea una tarea que lleve años y que cualquier alivio derivado del menor consumo de agua llegue demasiado tarde.
La situación en Teherán es el resultado de “una tormenta perfecta de cambio climático y corrupción”, advirtió Michael Rubin, analista político del American Enterprise Institute, quien afirmó que "sería un error analizar esto únicamente desde la perspectiva del cambio climático". La mala gestión del agua, la tierra y las aguas residuales, así como la corrupción, han agravado la crisis, añadió.
Sin embargo, aquella región es conocida por su clima riguroso y su orografía accidentada, y algunos expertos dudan de su viabilidad como centro nacional.








