
Gerónimo Vargas Aignasse.

El legislador Gerónimo Vargas Aignasse se refirió a la situación de Venezuela y sostuvo que el régimen de Nicolás Maduro se mantuvo en el poder mediante fraude electoral, represión sistemática y la destrucción progresiva de las instituciones democráticas, al tiempo que advirtió sobre el impacto regional de la crisis política y social que atraviesa el país caribeño.
“Nicolás Maduro no gobernó por la voluntad libre del pueblo venezolano. Permaneció en el poder a través de elecciones fraudulentas, proscripción de opositores, censura, persecución política y presos por pensar distinto. Eso no es democracia: es dictadura”, afirmó.
El parlamentario tucumano remarcó que las dictaduras nunca fueron buenas, y que la historia latinoamericana demuestra con claridad que el autoritarismo siempre deriva en pobreza, violencia, exilio y pérdida de derechos. “Venezuela es hoy un ejemplo doloroso de cómo un país con enormes recursos puede ser destruido cuando se concentran el poder, la corrupción y la impunidad”, dijo.
En ese sentido, fue categórico al sostener que el régimen de Maduro funcionó como un narco estado, con vínculos con el narcotráfico y organizaciones criminales que operaron bajo protección política, utilizando al Estado como herramienta para garantizar impunidad y control social.
“Millones de venezolanos debieron abandonar su país para escapar del hambre, la represión y la falta de futuro. Ese es el saldo real del fraude electoral y de los gobiernos que se sostienen por la fuerza y no por el voto”, subrayó.
Vargas Aignasse, hijo de una víctima del terrorismo de Estado en la Argentina, destacó que no existe justificación ideológica posible para relativizar una dictadura. “Defender la democracia implica condenar con la misma firmeza cualquier forma de autoritarismo, venga de donde venga. No hay dictaduras buenas ni dictadores aceptables”, señaló.
“La caída de un régimen autoritario no es un acto de venganza, es una oportunidad para que un pueblo recupere la libertad, el derecho a elegir y la dignidad. Desde Tucumán reafirmamos un compromiso irrenunciable: defender la democracia, condenar el fraude electoral y rechazar sin matices cualquier forma de dictadura”, finalizó.









