Cartas de lectores I: el hermano mayor

Cartas de lectores I: el hermano mayor
Hace 2 Hs

¿Quién es ese hombre vestido con una capa negra, que extiende su mano y ocupa como una sombra el centro del cuadro de Subercaseaux sobre el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810? Ese al que todos miran había nacido en Buenos aires el 2 de enero de 1758 y originalmente firmaba como Juan José Passo (con dos “S” como su padre). Su pie adelante nos advierte que, con su oratoria sin igual, va a exponer la mejor defensa del reemplazo del Virrey por una Junta Provisional. El obispo Lué y Riega, Castelli y el fiscal Villota ya habían hablado y este último había expuesto su tesis de falta de legitimidad en los porteños para subrogarse a la Corona Española. Y allí, “el prócer olvidado” jugó su carta brava. Moreno, Belgrano, hasta el mismísimo Castelli se llamaron a silencio para que el hombre hiciera su jugada maestra. Por algo había sido Doctorado en Teología en la Universidad de Córdoba y profesor de Filosofía hasta 1791. Con la religión de su mano, también fue a Chuquisaca y volvió Doctorado en Leyes en 1802. Ya en el Cabildo Abierto de 1806, con 48 años, había argumentado a favor de la destitución de Sobremonte y el nombramiento de Liniers en su reemplazo. Ahora, en 1810, todos escucharon cómo exponía su tesis de que razones de urgencia política determinaban que la hermana mayor, Buenos Aires, decidiera e invitara al resto de las Provincias a enviar delegados al gobierno provisorio que lo haría en representación de Fernando VII. Obvio fue decir que llovieron los aplausos y los votos, y Belgrano guardó el pañuelo blanco que debía levantar ante una emergencia. Este mismo Paso fue el secretario de la Primera Junta, y luego participó como miembro del Primero y del Segundo Triunvirato. Sus seguidores, liderados por sus hermanos menores, se contaban de a cientos. Fue congresista en Tucumán y “el titiritero porteño”, con su experiencia, impulsó junto con otros la Independencia. Redactor de la Constitución de 1819, mas monárquica parlamentaria que unitaria, y también de la presidencialista constitución de 1826. Durante los últimos años de su vida apoyó los gobiernos de Dorrego y de Rosas, siempre con espíritu moderado, buscando plasmar coincidencias con su pluma y alejándose de los extremos. Murió en 1833, en San José de Flores, pueblo que él mismo había ayudado a fundar siendo de los primeros pobladores. Con él se fue el hombre religioso y piadoso, el abogado brillante, el político sin mácula y uno de los patriotas mas olvidados de los manuales escolares. Juan José Paso.

Miguel Ángel Reguera

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