Reyes Magos solidarios: Melchor, Gaspar y Baltasar necesitan ayuda

Un grupo de voluntarios de una iglesia del este de la provincia lleva años recorriendo barrios con sus coloridos disfraces. Piden donaciones de juguetes y de golosinas, que se destinarán a unos 3.000 niños. El vínculo con Carlo Acutis.

COMPROMISO BARRIAL. Melchor, Gaspar y Baltasar junto a los colaboradores en la capilla Santísima Trinidad. COMPROMISO BARRIAL. Melchor, Gaspar y Baltasar junto a los colaboradores en la capilla Santísima Trinidad.
Leandro Díaz
Por Leandro Díaz Hace 5 Hs

Desde hace seis años, cada 6 de enero, los Reyes Magos vuelven a recorrer los barrios más vulnerables del este tucumano. No llegan en camellos ni cargan cofres de oro, incienso o mirra. Llegan caminando, en camionetas prestadas o a pie, con bolsas de golosinas, disfraces improvisados y una convicción que mantienen desde el comienzo: que ningún niño se quede sin un gesto de alegría en la noche de Reyes.

La iniciativa nació en la capilla Santísima Trinidad, del barrio Piloto, en Alderetes, y es impulsada por un grupo de jóvenes voluntarios que integran la comunidad parroquial. Disfrazados de Baltasar, Melchor y Gaspar, recorren distintas zonas entregando bolsitas con golosinas y compartiendo un momento con los chicos. Este año, el objetivo es ambicioso: llegar a más de 3.000 niños y, para lograrlo, apelan a la colaboración de la comunidad.

“Cuando empezamos en 2019, entregábamos unas 700 bolsitas y nos parecía un montón. Hoy estamos superando las 3.200 y seguimos sumando barrios”, contó Raúl Gómez, de 20 años, catequista y actual encargado de la iniciativa. “Hay lugares donde los chicos nos esperan porque saben que los Reyes van a llegar. A veces no quieren las golosinas, solo una foto. Eso te desarma”, agregó.

Los recorridos incluyen barrios como Antena 1 y 2, Cáritas, 3 de Noviembre, zonas cercanas a la ruta Alternativa y distintos asentamientos de Alderetes y Banda del Río Salí. “Nos duele no poder entrar a todos los barrios, porque sabemos que hay chicos que esperan y que muchas veces no reciben ningún regalo”, reconoció Raúl.

Mucho más que Reyes

La actividad no es un hecho aislado. La Capilla Santísima Trinidad funciona como un espacio comunitario que va mucho más allá de la misa o la catequesis. Allí se sostiene un comedor que asiste a más de 300 familias y un Hogar de Cristo que, desde 2018, acompaña a jóvenes en situación de vulnerabilidad y con problemas de adicciones. Todo el trabajo se apoya en un entramado de vecinos, adultos mayores y un numeroso grupo de jóvenes organizados.

“Trabajamos todo el año con la gente y vemos realidades que duelen”, explicó Gómez. “Pero también vemos cómo un gesto simple puede cambiar el ánimo de un nene o de una familia. Muchas veces, cuando volvemos de los recorridos, recién ahí caemos en la dimensión de lo que pasó”, afirmó.

Para Raúl, la experiencia tiene además una carga personal. Se crió en el barrio Antena y recuerda que, de chico, hubiera deseado tener una foto con los Reyes Magos. “La primera vez que fui Rey tenía 16 años. Me emocioné mucho. Pensar que hoy puedo darle eso a otros chicos es algo muy fuerte”, dijo. Con el tiempo, más jóvenes que transitaban la confirmación en la parroquia se fueron sumando y asumiendo el rol de Reyes.

El grupo adoptó el nombre Discípulos de Acutis, en referencia a Carlo Acutis, un joven italiano convertido en referente espiritual para las nuevas generaciones. “Queríamos un grupo grande de jóvenes que ayude a sacar un poco del ruido que genera la vulnerabilidad en la que viven muchos barrios. A veces uno llega cansado, con problemas, pero los chicos te levantan el ánimo con un abrazo, un dibujo, una risa. Ellos nos ven como héroes, y eso emociona”, sostuvo Raúl.

Volver a creer

Jesús Velárdez, de 22 años, fue uno de los voluntarios que se disfrazó de rey. Al principio lo hizo casi como un favor, pero la experiencia lo marcó. “Recorrer los barrios y ver a los chicos creyendo de verdad es algo mágico”, relató. “Preguntan dónde dejaste los camellos, de dónde venís, cómo fue el viaje. Abrazan con una fuerza que no se vive todos los días”.

No todo es simple. Jesús reconoció que, en algunos casos, la reacción de los adultos genera tensión. “A veces los padres pedían más de una bolsa o se enojaban si no se podía. Es la parte más fea, pero no opaca lo que viven los chicos”, señaló. Aun así, aseguró que volverá a participar: “El amor y la inocencia que transmiten los niños te cambian. Ojalá todos pudiéramos tener un poco de esa fe”.

Desde otro rol, Cristian Ávila, encargado del comedor Santísima Trinidad, explicó que la campaña de Reyes tiene un sentido profundo para la comunidad. “No es solo juntar golosinas. Es decirles a los niños que no están olvidados, que alguien pensó en ellos con amor”, afirmó.

En el comedor, remarcó, “las familias no son un número”. “Son rostros con nombre, historias pesadas y sueños en camino. Acá se comparte el pan, la escucha y la esperanza. Uno viene a dar, pero se va recibiendo mucho más”, reflexionó. En ese marco, la llegada de los Reyes refuerza un mensaje clave: “La verdadera magia no está en lo que se entrega, sino en el gesto de acercarse”.

Cómo colaborar

Para sostener la campaña, los voluntarios reciben donaciones de golosinas, alimentos o dinero. “No hace falta tener mucho. Con lo que cada uno pueda alcanza”, insistió Raúl. “Nuestro lema es ‘hagamos juntos un milagro de amor’. Si en tu corazón nace la idea de ayudar, no lo dudes”.

Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través del alias reyessolidarios26 o al celular 3813940452. Comenzar un año nuevo puede ser complicado para algunos, pero en Alderetes un grupo de jóvenes ya se prepara para volver a ponerse las coronas y salir, una vez más, a recordar que la solidaridad también puede vestirse de Reyes Magos.

Comentarios