Leo Deza, en Tafí del Valle: un ciclo para mostrar el talento musical

En La Banda (Tafí del Valle), Leo Deza lanza un ciclo dentro de su proyecto Camino Real, que busca democratizar los hechos culturales.

INVITADOS ESPECIALES. Lucía Breppe y Carlos Marrodán.llegarán desde Santiago del Estero a Tafí del Valle. INVITADOS ESPECIALES. Lucía Breppe y Carlos Marrodán.llegarán desde Santiago del Estero a Tafí del Valle.
Fabio Ladetto
Por Fabio Ladetto Hace 5 Hs

Desde su regreso a vivir a Tucumán en 2024 luego de 20 años en la Capital Federal, Leo Deza está reinventándose. Ahora es el impulsor del ciclo “Asfalto y Cerro presenta músicos tucumanos”, que desde esta noche se desarrollará todos los viernes de enero en el Restó Pub de Fierros (La Banda, Tafí del Valle) a las 22, que reunirá el folclore, el tango, la música de raíz y la canción de autor.

“Nace de la necesidad de darle a nuestros artistas un espacio digno y continuo para mostrar su trabajo. Tucumán es una fabrica de músicos y queremos que el público pueda disfrutar de esa riqueza semana tras semana”, afirmó Deza, quien junto con su grupo (Eduardo Issa Osman, Alejandro Russo y Raúl Cucho Villagra) oficiarán de anfitriones: hoy recibirán a Jero Santillán, Manolo Salguero y al dúo santiagueño Lucía Breppe-Carlos Marrodán. En otras fechas estarán Nancy Pedro, Mariela Acotto, Carlos Podazza, Topo Bejarano, Lore Moyano, Florcita Lobo y Belén Parma.

“Esta movida tiene que ver con el proyecto macro Camino Real-Apostolado Musical, que busca democratizar la cultura a través de la música y romper la barrera del escenario para generar un intercambio genuino de saberes y experiencias en comunidad en un encuentro cara a cara. La verdadera performance nace del esfuerzo y la dedicación, no del reconocimiento masivo”, sostiene, y adelanta que la idea contempla jornadas de convivencia, charlas, talleres e intercambios.

Deza reconoce que “en este momento me identifico más el cerro, porque hace un año y 10 meses que vivo y tengo mi estudio en Las Carreras y estoy muy feliz y tranquilo acá, pero mi música sigue sonando a ciudad, una parte clarísima de mi naturaleza que asumo con la misma naturalidad que a la Pachamama”.

“Hacer música en Tucumán implica como siempre (y ahora peor que antes) cagarse de hambre literalmente. Se impuso la costumbre de actuar a la gorra o al sobre, pero no he visto ingenieros, abogados, médicos, arquitectos, psicólogos ni almacenes a la gorra... Toco profesionalmente hace 40 años, desde los 19, y aprendí a tejer hace dos, pero el año pasado gané más plata vendiendo tejidos que tocando”, se queja.

Política cultural oficial

El artista cuestiona la ausencia de una política cultural oficial: “se están moviendo desde el Estado con las mismas reglas del mercado, cuando deberían ser los que equilibren ese desalmado juego donde vale más la fama que la calidad”. “Quienes trabajamos por y para la cultura desde hace muchos años, no deberíamos estar ‘pidiendo’ que nos ‘den’ algo a quienes administran el sector, que tienen la obligación de saber y conocer quienes son los creadores y hacedores de sus lugares. Si nos desconocen, la ignorancia es de ellos, deberían estar atentos a lo que se hace. Después de todo, cuando te contratan es con tu propia plata. A mí no me llamaron nunca en los dos años que estoy de vuelta, pero sí lo hicieron cuando vivía afuera. Parece que desde que estoy viviendo acá, ya no soy atractivo para el pensamiento colonial”, agrega.

En su reclamo señala que “con un solo cachet de cualquiera de los músicos masivos nacionales se podrían bancar muchísimos proyectos locales”. “Se mezcla mucho la militancia partidaria con los contratos; yo soy apartidario pero no apolítico, y lo expreso en mis canciones, en mis 10 discos y en los más de 20 que produce con mi sello La Muda Record”, aclara.

Aún con todos los contratiempos, insiste en “mostrar al país el impresionante semillero artístico que es Tucumán en vez de seguir apostando al negocio; lo independiente puede subsistir ingeniándose para producir sin plata; pero tengo claro que si estoy autogestionándome es porque alguien no está haciendo bien su trabajo”. “Si podemos hacer tantas cosas sin recursos, sólo con voluntad, vocación, laburo, convicción y buena onda, hay que imaginar todo lo que haríamos con un mínimo apoyo económico”, concluye.

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