05 Julio 2002 Seguir en 
El fiscal y los abogados de la familia de Sarita Stella Nelegatti pidieron que Carlos Alberto Luis Galtieri sea condenado a 12 años de prisión por la muerte de la joven de 27 años, ocurrida el 23 de febrero de 1991. El defensor, en tanto, solicitó su absolución al afirmar que fue un suicidio.
Sarita murió por ahorcamiento. La versión del acusado es que llegó a la casa que compartían y la encontró colgando de una sábana en el baño. Pero la primera de las tres autopsias practicadas reveló que había recibido un fuerte golpe en la cara, y la causa se encaminó así hacia la hipótesis del homicidio.
El fiscal Carlos Castellano hizo un pormenorizado relato de lo que las pruebas y pericias indican respecto de la presunta culpabilidad de Galtieri, y también de los testimonios que indican que él pudo haber matado a Sarita. También dijo que se "armó un suicidio" para encubrirlo.
Entre otras cosas, el fiscal indicó que el cuerpo de Sarita estaba fláccido (no rígido como sucede en las muertes violentas), que estaba vestida ya con pijama y que en la casa de Italia 654 estaba listo su equipaje, puesto que iba a viajar a Río Gallegos, donde viven la madre y dos hermanas.
Así, el fiscal puso sobre el tapete que la joven habría sido asesinada en estado de inconciencia, y que no estaba deprimida, como dijo Galtieri, puesto que estaba por irse. Al respecto, añadió que ese hecho habría generado una "explosión de pasión" en Galtieri.
Mario Mirra, quien, con Juan Robles, patrocina a la familia de Sarita, dijo que "es imposible que se haya suicidado en un lugar de tan difícil acceso, habiendo otros más cómodos en la casa".
Desaparición de pruebas
El abogado, al igual que el fiscal, se refirió a las irregularidades que habría habido en la investigación del caso y de la desaparición de pruebas. Según Mirra, Galtieri (era uno de los gerentes de una empresa multinacional) "es un cobarde que usó su poder para ocultar todo".
Robles, luego, enfatizó ese aspecto al sostener que "el poder político y económico lo apoyó". Luego, el letrado apuntó a la teoría dada por el acusado respecto de que la joven sufría de depresión, al afirmar que "la razón y la ciencia descartan en este caso el suicidio". También dijo que el estado depresivo, según los tratados que citó, no está configurado.
Durante la segunda autopsia se incorporó un certificado médico que indicaba que cuatro años antes de la muerte de Sarita se le diagnosticó depresión, y Robles afirmó que se trataba de un certificado "armado".Finalmente, el defensor Cergio Morfil explicó que nadie vio a Galtieri entrar o salir de su casa a la hora en que habría muerto Sarita, y afirmó que había estado en la casa de un hermano.
Descartó totalmente la posibilidad de que la joven haya sido ahorcada con las manos, y aseguró que las condiciones objetivas y subjetivas para la calificación del caso como homicidio no están dadas. También aludió a la supuesta depresión de Sarita, sacando a relucir párrafos de cartas intercambiadas por la víctima y su madre, en las que se hace referencia a problemas familiares y angustias.
Hoy a las 9 el tribunal le dará a Galtieri la oportunidad de hablar sobre el caso (hasta ahora se negó). Tras el debate, los jueces Alicia Noli, Francisco Ruiz Vargas y Alicia Freindemberg dictarán la sentencia.
Sarita murió por ahorcamiento. La versión del acusado es que llegó a la casa que compartían y la encontró colgando de una sábana en el baño. Pero la primera de las tres autopsias practicadas reveló que había recibido un fuerte golpe en la cara, y la causa se encaminó así hacia la hipótesis del homicidio.
El fiscal Carlos Castellano hizo un pormenorizado relato de lo que las pruebas y pericias indican respecto de la presunta culpabilidad de Galtieri, y también de los testimonios que indican que él pudo haber matado a Sarita. También dijo que se "armó un suicidio" para encubrirlo.
Entre otras cosas, el fiscal indicó que el cuerpo de Sarita estaba fláccido (no rígido como sucede en las muertes violentas), que estaba vestida ya con pijama y que en la casa de Italia 654 estaba listo su equipaje, puesto que iba a viajar a Río Gallegos, donde viven la madre y dos hermanas.
Así, el fiscal puso sobre el tapete que la joven habría sido asesinada en estado de inconciencia, y que no estaba deprimida, como dijo Galtieri, puesto que estaba por irse. Al respecto, añadió que ese hecho habría generado una "explosión de pasión" en Galtieri.
Mario Mirra, quien, con Juan Robles, patrocina a la familia de Sarita, dijo que "es imposible que se haya suicidado en un lugar de tan difícil acceso, habiendo otros más cómodos en la casa".
Desaparición de pruebas
El abogado, al igual que el fiscal, se refirió a las irregularidades que habría habido en la investigación del caso y de la desaparición de pruebas. Según Mirra, Galtieri (era uno de los gerentes de una empresa multinacional) "es un cobarde que usó su poder para ocultar todo".
Robles, luego, enfatizó ese aspecto al sostener que "el poder político y económico lo apoyó". Luego, el letrado apuntó a la teoría dada por el acusado respecto de que la joven sufría de depresión, al afirmar que "la razón y la ciencia descartan en este caso el suicidio". También dijo que el estado depresivo, según los tratados que citó, no está configurado.
Durante la segunda autopsia se incorporó un certificado médico que indicaba que cuatro años antes de la muerte de Sarita se le diagnosticó depresión, y Robles afirmó que se trataba de un certificado "armado".Finalmente, el defensor Cergio Morfil explicó que nadie vio a Galtieri entrar o salir de su casa a la hora en que habría muerto Sarita, y afirmó que había estado en la casa de un hermano.
Descartó totalmente la posibilidad de que la joven haya sido ahorcada con las manos, y aseguró que las condiciones objetivas y subjetivas para la calificación del caso como homicidio no están dadas. También aludió a la supuesta depresión de Sarita, sacando a relucir párrafos de cartas intercambiadas por la víctima y su madre, en las que se hace referencia a problemas familiares y angustias.
Hoy a las 9 el tribunal le dará a Galtieri la oportunidad de hablar sobre el caso (hasta ahora se negó). Tras el debate, los jueces Alicia Noli, Francisco Ruiz Vargas y Alicia Freindemberg dictarán la sentencia.







