Asaltaron una panadería y golpearon a un empleado

Rápido operativo.Los desconocidos obtuvieron un botín de $1.600. La falta de seguridad en la zona causa temor. La semana pasada ya les habían robado una balanza.

PREOCUPADO. Pedro Gervasio Gotardo sufrió en carne propia la violencia de los asaltantes.
PREOCUPADO. Pedro Gervasio Gotardo sufrió en carne propia la violencia de los asaltantes.
04 Julio 2002
"Aparecieron de golpe los cuatro y castigaron al chico porque creían que él tenía la plata". Así se inició, según Pedro Gervasio Gotardo, el asalto en su panadería, en el que fue golpeado su joven empleado Juan Santos.
Ayer a las 5.30, cuatro hombres armados ingresaron al local de Marina Alfaro al 1.500, donde además viven los Gotardo, y se alzaron con un botín de más de $1.600.
Cecilia González, nuera de Gotardo, abrió el portón de la panadería para cargar su auto e iniciar su diario reparto de productos, acompañada por Santos, su asistente. En ese momento irrumpieron los delincuentes. Tras golpear a Santos, lo encerraron junto a otros dos empleados en el baño, y subieron las escaleras llevando consigo a la mujer.
"Yo ya estaba despierto, pero en la cama; de repente prendieron la luz y ya tenía a uno encima, apuntándome con un arma en la cabeza", relató Gotardo, de 70 años. De su habitación se llevaron una bolsa en la que su esposa, Analía Stempelato, guardaba el dinero del almacén que tienen en la casa y las llaves de los candados internos del negocio.
Mientras tanto, otros dos hombres rompieron la puerta del departamento que también en el primer piso tiene Daniel Gotardo, hijo de don Pedro y esposo de González. El no estaba allí, pero los ladrones hallaron alrededor de $1.500 en un cajón y se los llevaron. A González, además, le quitaron los anillos.Este no es el primer asalto que sufren los Gotardo en sus casi 8 años como dueños del negocio. "El miércoles de la semana pasada entraron dos muchachos. Uno me pidió precios, y después me dijo que era un asalto. Cuando le dije que no tenía dinero abrazó la balanza y se la llevó mientras el otro me apuntaba con un arma", contó Stempelato.

Prevención
Su esposo agregó que él estaba quemando pasto en la vereda y que no notó nada. "Encargué una reja para poner en el almacén, para que no le hagan nada a la patrona. Pero justo nos pasa esto".
"No sé qué vamos a hacer. Uno trabaja todo el día y después no hay ni siquiera para reponer la mercadería, porque nos roban lo poco que tenemos", se lamentó Gotardo.
Además de estos dos asaltos, al menos cuatro repartidores de mercadería sufrieron robos en la puerta de ese negocio, ubicado en San Cayetano, sin que los Gotardo pudieran hacer nada para impedirlo porque los delincuentes actúan siempre armados.
Una vecina, que no quiso identificarse, comentó que los robos y asaltos son moneda frecuente en la zona, y que "la Policía no patrulla lo suficiente ese sector, que está cerca de la comisaría".

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