Se acumulan las pruebas contra "Tyson" y "Kello"

Ayer otro testigo de identidad reservada se presentó en la fiscalía. Su participación en el caso salió a luz el lunes tras el careo entre los dos sospechosos.

03 Julio 2002
La situación de Melitón "Tyson" Toscano y de su tío Francisco "Kello" Vallejo, únicos acusados por el triple crimen de Agua Azul, en Leales, se complica cada día más.
Ayer se presentó a declarar un joven que aseguró haber visto a los imputados con armas, poco antes de que el crimen se consumara. Dijo que ambos tenían cuchillos y revólveres con los que, según la investigación, podrían haber asesinado a Juan Carlos Brandán y a sus hijos Juan Carlos y Alberto.
El fiscal Pedro Gallo y el secretario Fernando Valladares esperan las conclusiones de las pericias que se realizaron en la ropa y en los cuchillos hallados en las casas de los imputados. Si bien el examen no está completo, ayer trascendió que efectivamente se habrían hallado manchas de sangre humana en las pruebas, por lo que el círculo contra los detenidos se cerraría. En caso de confirmarse esto, haría falta realizar un examen de ADN para comparar las muestras obtenidas con la sangre de las víctimas.
Ayer otro testigo de identidad reservada se presentó en la fiscalía. Su participación en el caso salió a luz el lunes tras el careo entre "Tyson" y "Kello" con el principal testigo de la causa, quien afirmó que los escuchó planeando el crimen, ocurrido el 16 de junio pasado.
Los cuerpos de las víctimas aparecieron un día después, a metros de la ruta 323. Este testigo dijo que otro hombre también vio a los acusados armados, cuando se preparaban aparentemente para realizar su brutal faena. El nuevo testigo reafirmó esto y dijo que ambos imputados, efectivamente, parecían estar planificando algo. El joven admitió que tenía mucho miedo por posibles represalias, por lo que solicitó que su nombre no se divulgara.
Para los investigadores el caso está casi cerrado. Sólo faltaría saber si otros hombres participaron en el hecho y el móvil, aunque se descuenta que este sería un viejo problema por posesión de tierras.
Sobre los otros sospechosos y, al cerrarse los acusados en que son inocentes -postura que mantiene inalterable también la defensora Aurora Díaz Argañaraz-, se hace difícil identificar a más implicados. La Policía sostiene que hicieron falta al menos cinco personas para poder reducir a las víctimas, que fueron asesinadas con una increíble sangre fría.

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