27 Febrero 2005 Seguir en 
Santiago del Estero abre en la Argentina la temporada electoral de 2005. Su vecindad con Tucumán acrecienta el interés de los políticos peronistas y radicales afincados en esta provincia. Las demandas de Néstor Kirchner llevaron dos veces al gobernador José Alperovich a cruzar las fronteras en apoyo del candidato oficialista José Figueroa. Los favores se pagan en política.
La solidaridad interestatal es practicada eficazmente y a fondo por los peronistas, aunque no se disipó la incertidumbre sobre el resultado final. Algunos de ellos admiten que tardíamente la Casa Rosada se ocupó del caso santiagueño ante la trepada del radical Gerardo Zamora, eje de una coalición multipartidaria. Los radicales tucumanos, libres de la tentación que les significa la presencia de un ex correligionario en la Casa de Gobierno, acudieron en auxilio de Zamora con la ilusión de recrear la histórica polarización entre el PJ y el partido de Alem e Yrigoyen. La inundación de bolsones oficialistas conspira naturalmente contra la chance del opositor Zamora, en el capítulo santiagueño de una práctica muy extendida en el norte del país. Una hipotética derrota de Figueroa arrastraría al Presidente, pero el triunfo del ex funcionario menemista sería capitalizado por la administración federal, que lo tomaría como la primera muestra de aval popular para el santacruceño en 2005. El peronismo chocará otra vez con la UCR en Chaco, porque en Catamarca los kirchneristas están cerca de pactar con el radical Oscar Castillo. El test de Santiago del Estero coincide con la atmósfera exitista que generó el canje de la deuda. El oficialismo hará lo imposible para que nada empañe el clima posdefault que empieza a apoderarse del país.
Las idas y las vueltas
La política de entrecasa no pierde de vista sus propios problemas. El primo del vicegobernador Fernando Juri alcanzó identidad propia cuando polemizó con el ministro de Gobierno Edmundo Jiménez acerca de la viabilidad jurídica de una lista de pretendientes a diputados, con dos mujeres en la cima (Beatriz Rojkés de Alperovich y Stella Córdoba). La rigidez del artículo 4 del decreto 1.246 - que manda que los candidatos sean de sexos opuestos en los primeros lugares cuando se renuevan dos bancas- le dio oxígeno para el choque.Sin embargo, Fernando Juri Debo no pudo evitar que estallara una rebelión en el bloque oficialista, en vísperas de una decisión clave. En rigor, fue una bofetada para el vicegobernador que, por entonces, descansaba en Punta del Este. La elección del 11 de marzo como fecha de votación de la nueva ley electoral precipitó la reacción de un puñado de legisladores que llegó gracias a los sublemas.
Raúl Hadla fue el portavoz de una posición disidente con el compromiso de derogación de la Ley de Lemas, que encarnó Fernando Juri. Cerca de este barruntan que la Casa de Gobierno no fue ajena a la maniobra de Hadla. Si esta propuesta prospera se podría movilizar a un enjambre de intendentes y comisionados comunales a través de sublemas, además de la tropa legislativa propia. El alperovichismo saldría ganancioso en términos de poder. El endurecimiento de ciertos requisitos, como el aumento del mínimo de firmas para que un sublema sea reconocido, limitaría el número de listas en favor de quienes manejan más recursos políticos y económicos. La proximidad de los comicios de diputados nacionales y de convencionales constituyentes incentivará la ambición de más de un dirigente. Una ventaja adicional sería la adecuación del modo de escoger a los representantes a la Convención Reformadora en los términos prescriptos por la Constitución de 1990.
La Corte Suprema de Justicia ha dejado trascender más de una vez que no está dispuesta a pagar el costo político de reponer el sistema de lemas por un fallo.
Los más fervientes partidarios de la vuelta del régimen abolido por la Cámara con bombos y platillos en 2004, en sentido estricto, son hijos del esquema de sublemas (Hadla, José Alberto Cúneo Vergés y Juan Orellana, entre otros). Cúneo Vergés, además, se desquita del golpe asestado por los Juri cuando le bloquearon el camino hacia la influyente comisión de Hacienda y Presupuesto.
Un intento de restitución de la Ley de Lemas podría ser abortado en el recinto por la conjunción de los votos peronistas leales al vicegobernador, de radicales, bussistas y otros bloques (Ciudadanos Independientes y Tres Banderas). La seriedad del Poder Legislativo se preservaría, de esa forma, ante la opinión pública, porque la aprobación del proyecto de Hadla resultaría inexplicable. Quienes votaron de una forma aparecerían luego haciéndolo de otra. El lado institucional saldría sin magulladuras del trance si Hadla no se impone con su postura.
Las consecuencias de la extinción de los sublemas repercutirían adentro del peronismo. Ante la liquidación de una fórmula de hacer política, en los niveles intermedios y bajos del peronismo reinarían el descontento y la apatía.
Lo que es bueno para la sociedad resulta malo para quienes hicieron de los sublemas un modus vivendi en la política. Esa paradoja sume en la perplejidad a ciertos estrategas peronistas que temen un congelamiento de activistas en el crucial año electoral. La indiferencia jugaría en contra de las listas oficialistas de diputados y convencionales constituyentes, que serían elegidos en un solo acto el 23 de octubre. En definitiva, la astronómica profusión de boletas en el cuarto oscuro es funcional para los elencos estables del mundo político, pero altamente irritativo para la ciudadanía alejada de los tejemanejes de la dirigencia.
Es de los otros
El tercero en discordia en el PJ es el senador Julio Miranda. Desde su despacho y desde otros ámbitos escucha y deja hacer. No se mete. Miranda les devuelve la pelota a Juri y a Alperovich para que zanjen en el terreno institucional un pleito político, como es el de la nueva ley electoral. El desgaste lo soportarán los máximos jerarcas del Ejecutivo y de la Legislatura. El consejo del PJ no instruirá ni a tirios ni a troyanos acerca de cómo resolver ese delicado asunto. Aquel órgano de conducción partidaria quedó al margen de las tratativas por la reforma constitucional.
En rigor, el aparato partidario es el que saldrá robustecido tras la demolición de los sublemas. Según el politólogo Giovanni Sartori, el partido se convierte en una confederación de sublemas. Esa realidad es la que se pretende eliminar. Alperovich, Juri y Miranda se fortalecerían entonces . Pero no todas son rosas. Miranda no quiere que la lista de candidatos a convencionales surja de encuestas. El disenso arde.
La solidaridad interestatal es practicada eficazmente y a fondo por los peronistas, aunque no se disipó la incertidumbre sobre el resultado final. Algunos de ellos admiten que tardíamente la Casa Rosada se ocupó del caso santiagueño ante la trepada del radical Gerardo Zamora, eje de una coalición multipartidaria. Los radicales tucumanos, libres de la tentación que les significa la presencia de un ex correligionario en la Casa de Gobierno, acudieron en auxilio de Zamora con la ilusión de recrear la histórica polarización entre el PJ y el partido de Alem e Yrigoyen. La inundación de bolsones oficialistas conspira naturalmente contra la chance del opositor Zamora, en el capítulo santiagueño de una práctica muy extendida en el norte del país. Una hipotética derrota de Figueroa arrastraría al Presidente, pero el triunfo del ex funcionario menemista sería capitalizado por la administración federal, que lo tomaría como la primera muestra de aval popular para el santacruceño en 2005. El peronismo chocará otra vez con la UCR en Chaco, porque en Catamarca los kirchneristas están cerca de pactar con el radical Oscar Castillo. El test de Santiago del Estero coincide con la atmósfera exitista que generó el canje de la deuda. El oficialismo hará lo imposible para que nada empañe el clima posdefault que empieza a apoderarse del país.
Las idas y las vueltas
La política de entrecasa no pierde de vista sus propios problemas. El primo del vicegobernador Fernando Juri alcanzó identidad propia cuando polemizó con el ministro de Gobierno Edmundo Jiménez acerca de la viabilidad jurídica de una lista de pretendientes a diputados, con dos mujeres en la cima (Beatriz Rojkés de Alperovich y Stella Córdoba). La rigidez del artículo 4 del decreto 1.246 - que manda que los candidatos sean de sexos opuestos en los primeros lugares cuando se renuevan dos bancas- le dio oxígeno para el choque.Sin embargo, Fernando Juri Debo no pudo evitar que estallara una rebelión en el bloque oficialista, en vísperas de una decisión clave. En rigor, fue una bofetada para el vicegobernador que, por entonces, descansaba en Punta del Este. La elección del 11 de marzo como fecha de votación de la nueva ley electoral precipitó la reacción de un puñado de legisladores que llegó gracias a los sublemas.
Raúl Hadla fue el portavoz de una posición disidente con el compromiso de derogación de la Ley de Lemas, que encarnó Fernando Juri. Cerca de este barruntan que la Casa de Gobierno no fue ajena a la maniobra de Hadla. Si esta propuesta prospera se podría movilizar a un enjambre de intendentes y comisionados comunales a través de sublemas, además de la tropa legislativa propia. El alperovichismo saldría ganancioso en términos de poder. El endurecimiento de ciertos requisitos, como el aumento del mínimo de firmas para que un sublema sea reconocido, limitaría el número de listas en favor de quienes manejan más recursos políticos y económicos. La proximidad de los comicios de diputados nacionales y de convencionales constituyentes incentivará la ambición de más de un dirigente. Una ventaja adicional sería la adecuación del modo de escoger a los representantes a la Convención Reformadora en los términos prescriptos por la Constitución de 1990.
La Corte Suprema de Justicia ha dejado trascender más de una vez que no está dispuesta a pagar el costo político de reponer el sistema de lemas por un fallo.
Los más fervientes partidarios de la vuelta del régimen abolido por la Cámara con bombos y platillos en 2004, en sentido estricto, son hijos del esquema de sublemas (Hadla, José Alberto Cúneo Vergés y Juan Orellana, entre otros). Cúneo Vergés, además, se desquita del golpe asestado por los Juri cuando le bloquearon el camino hacia la influyente comisión de Hacienda y Presupuesto.
Un intento de restitución de la Ley de Lemas podría ser abortado en el recinto por la conjunción de los votos peronistas leales al vicegobernador, de radicales, bussistas y otros bloques (Ciudadanos Independientes y Tres Banderas). La seriedad del Poder Legislativo se preservaría, de esa forma, ante la opinión pública, porque la aprobación del proyecto de Hadla resultaría inexplicable. Quienes votaron de una forma aparecerían luego haciéndolo de otra. El lado institucional saldría sin magulladuras del trance si Hadla no se impone con su postura.
Las consecuencias de la extinción de los sublemas repercutirían adentro del peronismo. Ante la liquidación de una fórmula de hacer política, en los niveles intermedios y bajos del peronismo reinarían el descontento y la apatía.
Lo que es bueno para la sociedad resulta malo para quienes hicieron de los sublemas un modus vivendi en la política. Esa paradoja sume en la perplejidad a ciertos estrategas peronistas que temen un congelamiento de activistas en el crucial año electoral. La indiferencia jugaría en contra de las listas oficialistas de diputados y convencionales constituyentes, que serían elegidos en un solo acto el 23 de octubre. En definitiva, la astronómica profusión de boletas en el cuarto oscuro es funcional para los elencos estables del mundo político, pero altamente irritativo para la ciudadanía alejada de los tejemanejes de la dirigencia.
Es de los otros
El tercero en discordia en el PJ es el senador Julio Miranda. Desde su despacho y desde otros ámbitos escucha y deja hacer. No se mete. Miranda les devuelve la pelota a Juri y a Alperovich para que zanjen en el terreno institucional un pleito político, como es el de la nueva ley electoral. El desgaste lo soportarán los máximos jerarcas del Ejecutivo y de la Legislatura. El consejo del PJ no instruirá ni a tirios ni a troyanos acerca de cómo resolver ese delicado asunto. Aquel órgano de conducción partidaria quedó al margen de las tratativas por la reforma constitucional.
En rigor, el aparato partidario es el que saldrá robustecido tras la demolición de los sublemas. Según el politólogo Giovanni Sartori, el partido se convierte en una confederación de sublemas. Esa realidad es la que se pretende eliminar. Alperovich, Juri y Miranda se fortalecerían entonces . Pero no todas son rosas. Miranda no quiere que la lista de candidatos a convencionales surja de encuestas. El disenso arde.







