PARQUE AUTOMOTOR

27 Febrero 2005
En sus ediciones del 21 y 22/02 LA GACETA nos presenta una cruda realidad sobre el estado casi obsoleto del parque automotor de la Provincia. Sin descartar el peligro que representa la circulación de vehículos viejos y en mal estado, está claro que los peores accidentes los provocan automotores de modelos más recientes, posiblemente porque invitan a desarrollar altas velocidades. Respecto de la revisión técnica obligatoria, dos cosas importantes se pueden agregar a los argumentos que esgrimieron los entrevistados por el diario para no hacerla: 1) el exagerado precio que se cobra para efectuarlas (si se cumple con la obligatoriedad en muy poco tiempo las dos empresas autorizadas pasarían a ser millonarias) y 2) las calles en mal estado, especialmente las capitalinas, no superarían tampoco una "revisión técnica" y no permiten ni soñar con tener un vehículo en condiciones reglamentarias.
Alfredo Arnaldo Albertus
Pasaje Japón 1.433
S.M. de Tucumán

TAXIS Y CONTROLES
El jueves último, cerca de la medianoche, mi novia subió a un taxi en la terminal de ómnibus, para dirigirse a su domicilio. Al rato, me llamó por teléfono, angustiada, y me dijo que el taxi había sido detenido por personal policial que le pidió los documentos correspondientes al chofer. Este no poseía ninguno de los papeles exigidos por la ley, lo que puso a mi novia en una situación angustiante como pasajera, al enfrentar la circunstancia de tener que quedar a la deriva en una zona peligrosa. Me preocupa que ya no tengamos la seguridad de que un ser querido esté a salvo en los taxis que tanto despotrican con la actividad ilegal que les hace competencia. Llegué a caminar varias cuadras con mi novia para llegar a la terminal de ómnibus, en la creencia errónea de que son más seguros que cualquiera que se puede abordar en la calle, y descubro que no es así. Los taxistas, para su seguridad personal, le solicitaron a la Policía que realice tales controles, y ahora uno como pasajero tiene que portar DNI para abordar un taxi. Qué contrariedad que el mismo taxista no tenga sus trámites en regla y no porte identificación para hacer sentir más segura a la persona que confía en él al elegir su servicio.
Juan José Genisans
juanjogenisans@hotmail.com

CUENTO TUCUMANO
Don Pueblo era el encargado de una finca en la que tenía una casa pequeña, con dos dormitorios, una cocina comedor y un baño. Casado y con dos hijos, don Pueblo decidió que quería progresar, por su bien y el de su familia. Entonces fue a ver a su patrón, el señor Gobierno. Con algo de timidez, don Pueblo lo encaró: "vea, señor Gobierno, he decidido que ya no trabajaré más para usted, así que voy a dejar la finca y me mudaré para buscar mi progreso y el de los míos. Aparte, ya la casa me queda chica". El señor Gobierno no podía creer lo que escuchaba: "vos no me podés hacer esto... Mirá, yo tengo la solución. Metés todas las gallinas en tu casa durante una semana y después hablamos". "Pero... es una locura -se defendió don Pueblo- son más de 100 gallinas". Sin embargo, acató la orden y convivió durante siete días con los plumíferos, lo que le valió una variedad insospechada de insultos de su esposa e hijos, más una suciedad nunca vista. Pasado el lapso, el señor Gobierno le preguntó qué tal iba la cosa. "Mal, jefe, es insoportable vivir así". "Bueno -le dijo el patrón-, ahora meté en la casa a los ocho cerdos y después vemos". Una vez más, el pobre don Pueblo obedeció. Los insultos se convirtieron en golpes y agresiones de todo tipo, la inmundicia amenazaba la salud física y mental de todos en aquella humilde vivienda. A los siete días, ya de aspecto demacrado, don Pueblo se presentó ante el señor Gobierno. "Estoy desesperado... se lo suplico... no doy más". Pero había más. "Ahora vas a meter junto con las gallinas y los chanchos a las dos mulas". Adivinaron. Don Pueblo accedió al pedido, aun sabiendo lo que se venía. La mujer buscaba por todos lados una lapicera para firmar el pedido de divorcio; los hijos comían junto a los cerdos y charlaban con las gallinas, mientras las mulas no dejaban de patear a nuestro querido don Pueblo. Una semana más tarde, casi arrastrándose, don Pueblo se acercó hasta su patrón. "Bueno... ahora sacá todos los animales de la casa y dejala en condiciones nuevamente". Apenas si pudo esbozar una sonrisa y se despidió hasta dentro de una semana. Al cabo de ella, el señor Gobierno lo vio venir exultante de felicidad y le consultó: "¿Y, don Pueblo, cómo estás ahora?" Casi gritando le contestó: "¡ah, una maravilla... esto es vida!". Entonces, el señor Gobierno sonrió socarronamente y, mientras prendía un cigarro importado, le dijo: "estás igual que antes de querer irte". No nos olvidemos de cómo estábamos y así saldremos adelante.
Alejandro Cosenza
magentaoscuro@hotmail.com


FALLO CONDENATORIO
En la edición del domingo 20/2 leí sobre la condena a tres años de prisión a un señor de apellido Ovejero que le propinó dos balazos a otro de apellido Sérpico, lo que le causó la muerte pocas horas después. El motivo fueron los celos o el despecho por la ex esposa del asesino. El fallo de los jueces desencadenó la ira de los familiares de la víctima. Como ser humano -no como abogado u hombre de leyes, ya que no entiendo casi nada de ellas- me parece muy poco ejemplar condenar con sólo tres años a alguien que anda con un arma en la calle y mata a otra persona. Creo que debiera haber sido más dura la decisión de los jueces. Si no, nos encontraremos a menudo con estas situaciones poco felices.
Carlos D. Lionti
La Madrid 1.150
Yerba Buena-Tucumán

DEUDA ABULTADA
Desde 1991 a hoy, la Nación adeuda abultadas sumas de dinero a los cuadros del Ejército Argentino por sueldos mal liquidados. Los juicios que iniciaron estos por tales falencias fueron ganados ante la Justicia. Sabemos que durante los últimos 20 años no hubo ningún tipo de aumento o remuneración salarial para el personal militar. Las leyes determinan que el Estado debe abonar los sueldos correctamente y en término. No ajustarse a tal disposición es un acto discriminatorio.
Felipe D. Racedo Aragón
Salta 290 (2º "B")
S. M. de Tucumán

ORDENANZAS
El hombre público debe ser rápido de reflejos para canalizar los reclamos de la sociedad en obras y en actos positivos. Cuando el gobernante se cierra a la crítica constructiva y ve en cada individuo que no opina como él a un enemigo, cae en un autismo peligroso. El intendente Amaya acaba de ser instado por los concejales a poner en marcha diez ordenanzas importantes que hoy son menos que letra muerta. A ese número podríamos sumar una serie de reclamos. Hace días, LA GACETA informó de la grave polución que producen los escapes de autos y colectivos en mal estado. Mientras el mundo se desespera por combatir la contaminación ambiental, en Tucumán el aire se vuelve irrespirable. Mientras expertos en museos advierten que la Casa del Obispo Colombres amenaza con derrumbarse, el señor Amaya lo observa de lejos. Cuando se le pregunta, contesta que no le ha llegado notificación fehaciente de estos problemas y que algunas normas "no se ejecutan por cuestiones administrativas o financieras". Sacar a la calle a los municipales a multar e incautarse de los vehículos que contaminan, no saca del presupuesto a ningún municipio, claro que hay que pelearse con los dueños de las líneas de ómnibus, generosos contribuyentes en las elecciones. Para la refacción del Museo de la Industria Azucarera existen fondos nacionales que pueden conseguirse. Queda claro que todo es cuestión de voluntad política.
José María Posse
9 de Julio 485
S.M. de Tucumán

BARRIO OESTE II
En la calle Olegario Andrade, entre el pasaje Payró y la calle Paraguay, la empresa 9 de Julio "premia" a los vecinos de la Manzana E del barrio Oeste II, porque pone un contenedor para la recolección de basura sobre una vereda, cuando la necesidad del contenedor se encuentra en la vereda opuesta. Para peor, los linyeras que deambulan por la zona escarban en el medio de la inmundicia y tiran toda la basura fuera del contenedor. Con las lluvias, el olor se hace insoportable, especialmente en verano. ¿Hasta cuándo uno tiene que aguantar estos atropellos de parte de la empresa? ¿Hasta cuándo vamos a soportar a los vecinos del barrio Oeste II que tiran la basura en cualquier parte? ¿Por qué todos los barrios circundantes son de lo más limpios? Algún día hay que empezar a cambiar ¿no?
Adriano Fabrizzio Luca
adrianofabrizzio13@hotmail.com

FE DE ERRATAS
El firmante de la carta titulada "El 82 %" (de ayer), es Ramón Humberto Acosta y no Ramón Alberto Acosta, como se publicó.

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