Una poda de abajo

Muchos árboles tienen ramas a la altura de la cabeza de una persona de estatura normal.

26 Febrero 2005
En muchas ocasiones hemos apuntado diversas deficiencias que presenta el sistema de poda del arbolado de Tucumán. Es del caso marcar una que resulta bastante notoria, y cuyas consecuencias son sufridas a diario por los habitantes de esta ciudad capital.
Nos referimos al hecho de que, a los árboles de pequeño porte (naranjos y similares), no se los poda abajo, es decir, al nivel de la cabeza de una persona de estatura normal. Así es como en las calles que cuentan con esos ejemplares, el transeúnte debe estar atento a que una rama no le lastime los ojos o la cara, como ha sucedido varias veces; ello además de que esas ramas perturban la visibilidad necesaria en el momento de cruzar la calzada.
Se trata de una deficiencia evidente y por cierto muy molesta, que el departamento respectivo de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán tiene obligación de corregir en forma periódica. Como también debiera evitar -lo hemos dicho muchas veces- que el tronco de esos árboles sufra el daño que representa tener amarradas, a diario, bicicletas en racimo.

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