Mensajes cruzados

Sin política energética no habrá nuevas inversiones.

25 Febrero 2005
Los indicadores sobre el comportamiento de la economía argentina son más que alentadores. Y la administración del presidente Néstor Kirchner trata de potenciar los resultados obtenidos por la actividad económica argentina. Así, en 2004, la economía creció un 8,8%, en igual nivel que durante 2003. Funcionarios y expertos consideran que, para este año, ese indicador podría registrar un alza de entre un 5% y un 8%, según el prisma con que se lo mire.
Ahora bien, la cuestión energética vino a desnudar los serios problemas que produciría a la economía si el ritmo de la actividad industrial siguiera creciendo en los valores actuales. El secretario de Energía, Daniel Cameron, lanzó una piedra que, al día siguiente, el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, tuvo que recoger desde el aire. "No será nada fácil el escenario energético para 2005", dijo el secretario, al hablar sobre los problemas para el abastecimiento de gas a la industria. De Vido, con más argumentos políticos que técnicos, señaló que la provisión del fluido está asegurada. Como se dice en la jerga popular, en el Gobierno federal hay mensajes cruzados.
En Tucumán, los cortocircuitos generados a nivel nacional provocaron serios interrogantes entre los hombres de negocios respecto de la política energética. Aun cuando el aparato productivo tucumano no está plenamente en marcha, los industriales ponen el acento en el doble discurso oficial para analizar una cuestión tan sensible para el sector. Con la experiencia de la anterior campaña (una inminente crisis energética), los empresarios están curados de espanto y, por eso, esperan que De Vido haga los anuncios oficiales de obras de infraestructura energética para definir, luego, si es que decidirán ampliar el uso de la capacidad instalada o, lo que es peor, la política de inversiones para el presente año.
En Buenos Aires, los funcionarios y los grandes productores de la provincia recibieron la confirmación de que, el mes que se avecina, se iniciarán las obras de ampliación del gasoducto. Serán 700.000 metros cúbicos diarios de inyección extra y diaria de gas que alcanzará para cubrir la demanda de las empresas instaladas en territorio tucumano. Y aquí surge otro interrogante: ¿qué pasará si es que nuevas industrias deciden radicarse en la provincia? Desde la Unión Industrial de Tucumán consideran que, de llegar nuevos inversores, el panorama energético se tornaría crítico si el Gobierno nacional sigue tomando medidas de coyuntura.

Limitaciones temporales
La próxima semana arrancarían las obras de ampliación del gasoducto del norte. Esto, de algún modo, significa un avance respecto de la cuestión energética, aunque no termina de tranquilizar al sector industrial.
Como sucedió el año pasado, los ingenios azucareros, las textiles, las plantas citrícolas, por mencionar algunas actividades, tendrán que recurrir a la cesión del fluido por parte de la central termoeléctrica de El Bracho. Sucede que las obras de ampliación del gasoducto terminarían hacia mediados de año, con lo que gran parte de la zafra tendrá que abastecerse con el gas existente. Y en este punto aún existe incertidumbre en el sector privado respecto del precio que se fijará para el fluido.
Las contradicciones entre los funcionarios del Gobierno nacional constituyen una luz de alerta respecto de la política energética. Más allá de que la máxima autoridad del sector (De Vido) diga públicamente que no habrá crisis energética en 2005, los industriales tucumanos ponen el acento en los informes de Cameron. De todas maneras, el problema también tiene un gran impacto social. Sólo de dos de los más grandes sectores que movilizan la economía tucumana (azucarero y citrícola) dependen unos 70.000 obreros. Ellos también esperan mensajes oficiales que esclarezcan su futuro laboral.

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