11 Febrero 2005 Seguir en 
RIAD.- Comicios municipales en los que las mujeres no pueden votar ni ser elegidas, se constituyeron ayer en las primeras elecciones de la historia de Arabia Saudita, país gobernado por una monarquía absoluta y ultraconservadora.
Todos los hombres mayores de 21 años, a excepción de los militares, están habilitados para acudir a las urnas. Los comicios se circunscriben por ahora a la capital, Riad, y a la provincia homónima, en las que se elige a los miembros de los 37 concejos municipales. Casi 1.800 candidatos se disputan 104 bancas. Sólo en la capital, hay 650 postulados para 7 puestos. Un vocero electoral lamentó que de los 600.000 habilitados para votar en la capital sólo se inscribieran 150.000 en término en el padrón. Cada elector elige a un solo candidato por distrito.
Plataformas
Los candidatos han hecho campaña sobre una variedad de temas, entre ellos el creciente desempleo. Arabia Saudita, principal potencia mundial petrolera, importó alguna vez trabajadores asiáticos para emplearse de sirvientes. Ante los menores ingresos por el petróleo y ante la falta de empleo, cada vez más crítica entre los saudíes, hubo pedidos de restricción laboral sobre trabajadores extranjeros.
De estos comicios surgirá la mitad de los miembros de los concejos en la provincia. La otra mitad será designada por el poder que detenta la familia real. Los modestos sectores de la oposición política hicieron conocer su crítica a las restricciones electorales y reiteraron su denuncia acerca de que la monarquía viola permanente los derechos humanos. El gobierno saudita justificó la veda política a las mujeres aludiendo a dificultades para instalar locales en los que los dos sexos estén separados, de acuerdo con una interpretación estricta que hace la monarquía saudita de la ley islámica.
El estigma
Según observadores, se trata del primer paso de una reforma política limitada, pero concedida por la familia real debido a la presión internacional para que Arabia Saudita cumpla con los niveles internacionales de participación democrática. Básicamente, desde los ataques del 11 de setiembre de 2001 a Washington y a Nueva York, Arabia Saudita ha estado bajo la intensa presión de Estados Unidos para comenzar reformas democráticas como una forma de combatir el extremismo.
Quince de los 19 secuestradores del 11 de setiembre eran ciudadanos saudíes. Por otra parte, Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda y enemigo número uno de Estados Unidos, es un disidente de la corona saudita. Las elecciones iniciadas ayer en Riad continuarán el 3 de marzo en las provincias del este y del sudeste, donde se hallan La Meca y Medina, dos ciudades sagradas islámicas. (Reuter-AFP-NA- Télam-SNI)
Todos los hombres mayores de 21 años, a excepción de los militares, están habilitados para acudir a las urnas. Los comicios se circunscriben por ahora a la capital, Riad, y a la provincia homónima, en las que se elige a los miembros de los 37 concejos municipales. Casi 1.800 candidatos se disputan 104 bancas. Sólo en la capital, hay 650 postulados para 7 puestos. Un vocero electoral lamentó que de los 600.000 habilitados para votar en la capital sólo se inscribieran 150.000 en término en el padrón. Cada elector elige a un solo candidato por distrito.
Plataformas
Los candidatos han hecho campaña sobre una variedad de temas, entre ellos el creciente desempleo. Arabia Saudita, principal potencia mundial petrolera, importó alguna vez trabajadores asiáticos para emplearse de sirvientes. Ante los menores ingresos por el petróleo y ante la falta de empleo, cada vez más crítica entre los saudíes, hubo pedidos de restricción laboral sobre trabajadores extranjeros.
De estos comicios surgirá la mitad de los miembros de los concejos en la provincia. La otra mitad será designada por el poder que detenta la familia real. Los modestos sectores de la oposición política hicieron conocer su crítica a las restricciones electorales y reiteraron su denuncia acerca de que la monarquía viola permanente los derechos humanos. El gobierno saudita justificó la veda política a las mujeres aludiendo a dificultades para instalar locales en los que los dos sexos estén separados, de acuerdo con una interpretación estricta que hace la monarquía saudita de la ley islámica.
El estigma
Según observadores, se trata del primer paso de una reforma política limitada, pero concedida por la familia real debido a la presión internacional para que Arabia Saudita cumpla con los niveles internacionales de participación democrática. Básicamente, desde los ataques del 11 de setiembre de 2001 a Washington y a Nueva York, Arabia Saudita ha estado bajo la intensa presión de Estados Unidos para comenzar reformas democráticas como una forma de combatir el extremismo.
Quince de los 19 secuestradores del 11 de setiembre eran ciudadanos saudíes. Por otra parte, Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda y enemigo número uno de Estados Unidos, es un disidente de la corona saudita. Las elecciones iniciadas ayer en Riad continuarán el 3 de marzo en las provincias del este y del sudeste, donde se hallan La Meca y Medina, dos ciudades sagradas islámicas. (Reuter-AFP-NA- Télam-SNI)







