30 Junio 2002 Seguir en 
Claudio Marcelo Ibarra desapareció misteriosamente el miércoles pasado, y su familia está desesperada. El jueves al mediodía, su hermano encontró su camioneta, abandonada y llena de barro, y una mujer afirmó haberlo visto. Claudio se comunicó ayer por teléfono a su casa, pero no llegó a decir nada sobre su paradero o su estado de salud.
Ibarra, de 27 años, salió el miércoles a las 21 de su domicilio de avenida República del Líbano al 2.500 para llevar a su primo hasta su casa, ubicada cerca de allí. Los Ibarra tienen, junto a su vivienda, un taller mecánico.
Claudio llenó los tubos de gas de la camioneta, dejó a su primo y se dirigió hacia su casa. Pero no llegó.
Carlos Fabián Ibarra, hermano del desaparecido, contó que el jueves al mediodía encontró la camioneta Ford F-100 en Marco Avellaneda y San Juan. "El motor todavía estaba caliente, y por el gas consumido había andado como 100 kilómetros", contó.
Cobró una deuda
Otro dato llamativo es que una clienta del taller dijo haberlo visto el jueves a la mañana, con la cara manchada con grasa o barro. El le cobró los $30 de un trabajo que le hicieron y se fue.
Carlos explicó que su hermano, de 27 años, es serio y trabajador. Desde que se casó, en marzo del año pasado, dejó de salir con sus amigos y desde hace siete meses se dedica casi exclusivamente al trabajo en el taller familiar y a su bebé.
"No tenemos deudas ni problemas con nadie. No hay ninguna razón para creer que se fue, pero no entendemos qué pudo haber pasado. Esto es muy raro", afirmó, angustiado, Carlos Ibarra.
Ibarra, de 27 años, salió el miércoles a las 21 de su domicilio de avenida República del Líbano al 2.500 para llevar a su primo hasta su casa, ubicada cerca de allí. Los Ibarra tienen, junto a su vivienda, un taller mecánico.
Claudio llenó los tubos de gas de la camioneta, dejó a su primo y se dirigió hacia su casa. Pero no llegó.
Carlos Fabián Ibarra, hermano del desaparecido, contó que el jueves al mediodía encontró la camioneta Ford F-100 en Marco Avellaneda y San Juan. "El motor todavía estaba caliente, y por el gas consumido había andado como 100 kilómetros", contó.
Cobró una deuda
Otro dato llamativo es que una clienta del taller dijo haberlo visto el jueves a la mañana, con la cara manchada con grasa o barro. El le cobró los $30 de un trabajo que le hicieron y se fue.
Carlos explicó que su hermano, de 27 años, es serio y trabajador. Desde que se casó, en marzo del año pasado, dejó de salir con sus amigos y desde hace siete meses se dedica casi exclusivamente al trabajo en el taller familiar y a su bebé.
"No tenemos deudas ni problemas con nadie. No hay ninguna razón para creer que se fue, pero no entendemos qué pudo haber pasado. Esto es muy raro", afirmó, angustiado, Carlos Ibarra.







