30 Junio 2002 Seguir en 
La paz y la tranquilidad de Ranchillos se quebraron de repente. Un hombre de 78 años y su esposa de 73 fueron salvajemente atacados ayer a la madrugada por delincuentes armados que los asaltaron y se llevaron un botín de $5.600 y joyas. Domingo Rómulo Córdoba, el dueño de casa, resultó con una fractura en el brazo y con luxaciones de hombro y de mandíbula. Este es el sexto asalto que sufre la familia.
El atraco se produjo a las 3, cuando Córdoba y su esposa, Rosario Santillán, dormían en su casa de avenida San Martín al 400 de esa localidad.
"Escuchamos un ruido muy fuerte y después empezaron a golpear la puerta de nuestra habitación... Tenía mucho miedo", contó la mujer.En ese momento, Córdoba tomó su revólver calibre 32 y se dispuso a enfrentarlos. "Pero eran muchos, podría haber volteado a uno, pero los demás me mataban", dijo que pensó en una fracción de segundo. Algo que, tal vez, le salvó la vida.
Sobre la cama
A la habitación entraron tres delincuentes que le quitaron el arma y empezaron a golpearlo mientras le pedían que les entregara el dinero. "Lo tiraron en la cama boca abajo, y uno se le puso encima y le pegaba. Yo lloraba y les pedía que no lo mataran y terminamos diciéndoles dónde estaba la plata", agregó Santillán.
Los ladrones, que en total destrozaron tres puertas, entraron por el negocio de los Córdoba, dedicado a la distribución de bebidas.
Selectivos
Revolvieron toda la casa en busca de cosas de valor, pero dejaron una computadora completa, el televisor y otros electrodomésticos. Tal vez ello se explique por el hecho de que, aparentemente, los delincuentes estaban a pie, dado que nadie escuchó ni vio vehículos a esa hora.
Con el dinero en sus manos, se tomaron el tiempo suficiente para revisar cada billete y separar algunos bonos falsos que estaban cerca del resto del botín.
Los Córdoba coincidieron con sus vecinos en que hasta hace dos años era un pueblo muy tranquilo. "Pero empezó a venir gente de otros lados, y ahora por la zafra hay más extraños todavía", dijeron.
Los vecinos tienen miedo de que esto se transforme en una ola delictiva, y creen que si dan sus nombres pueden ser las próximas víctimas. "Todavía no está muy fea la cosa, pero no me gustaría que lleguemos a estar peor", aseveró Marta.
El atraco se produjo a las 3, cuando Córdoba y su esposa, Rosario Santillán, dormían en su casa de avenida San Martín al 400 de esa localidad.
"Escuchamos un ruido muy fuerte y después empezaron a golpear la puerta de nuestra habitación... Tenía mucho miedo", contó la mujer.En ese momento, Córdoba tomó su revólver calibre 32 y se dispuso a enfrentarlos. "Pero eran muchos, podría haber volteado a uno, pero los demás me mataban", dijo que pensó en una fracción de segundo. Algo que, tal vez, le salvó la vida.
Sobre la cama
A la habitación entraron tres delincuentes que le quitaron el arma y empezaron a golpearlo mientras le pedían que les entregara el dinero. "Lo tiraron en la cama boca abajo, y uno se le puso encima y le pegaba. Yo lloraba y les pedía que no lo mataran y terminamos diciéndoles dónde estaba la plata", agregó Santillán.
Los ladrones, que en total destrozaron tres puertas, entraron por el negocio de los Córdoba, dedicado a la distribución de bebidas.
Selectivos
Revolvieron toda la casa en busca de cosas de valor, pero dejaron una computadora completa, el televisor y otros electrodomésticos. Tal vez ello se explique por el hecho de que, aparentemente, los delincuentes estaban a pie, dado que nadie escuchó ni vio vehículos a esa hora.
Con el dinero en sus manos, se tomaron el tiempo suficiente para revisar cada billete y separar algunos bonos falsos que estaban cerca del resto del botín.
Los Córdoba coincidieron con sus vecinos en que hasta hace dos años era un pueblo muy tranquilo. "Pero empezó a venir gente de otros lados, y ahora por la zafra hay más extraños todavía", dijeron.
Los vecinos tienen miedo de que esto se transforme en una ola delictiva, y creen que si dan sus nombres pueden ser las próximas víctimas. "Todavía no está muy fea la cosa, pero no me gustaría que lleguemos a estar peor", aseveró Marta.







