Un joven tucumano de 11 años brilla en un deporte olvidado

Un joven tucumano de 11 años brilla en un deporte olvidado

Tiziano Monge tiene una proyección ascendente como pelotari

LA PROMESA DEL DEPORTE. Tiziano Monge tiene una proyección ascendente en la pelota vasca. LA PROMESA DEL DEPORTE. Tiziano Monge tiene una proyección ascendente en la pelota vasca. LA GACETA / ANTONIO FERRONI

Era difícil imaginar hace seis años atrás lo que ya logró Tiziano Monge. Llegó al club y empezó a arrastrar la paleta. El nene cumplía cinco años ese día que su hermano Lautaro lo llevó al Frontón Tucumán, el club de calle España 153, que está, desde 1915, a la par de su casa. Formalmente el jovencito nacido un 12 agosto tenía su encuentro con el deporte que lo cautivó: la pelota paleta o pelota vasca. “Cuando lo vi pensé: ‘va a jugar mejor que yo’”, entre risas recordó Lautaro esa primera impresión que tuvo de su hermanito en modo pelotari (persona que tiene por oficio jugar a la pelota en un frontón).

Lautaro se asombró por lo que sucedió en noviembre de 2023, pese a que tenía una percepción de que “Tity” poseía lo necesario para dominar el juego. Monge, a los 11 años, compitió en su primer torneo y empezó a lo grande, jugando un Argentino. No ocupó puestos de podio, pero descolló, impactó sin alzar un trofeo: fue elegido como el “Jugador Revelación” en el Argentino de Frontón de Rosario. “Es difícil mejorar en Tucumán, por eso no me imaginaba que le dieran ese reconocimiento”, explicó el hermano de Monge que, a veces, es su entrenador también.

CONSAGRADO. Monge fue elegido como el “Jugador Revelación” en el Argentino de Frontón de Rosario. CONSAGRADO. Monge fue elegido como el “Jugador Revelación” en el Argentino de Frontón de Rosario.

El “difícil mejorar” se traduce en que Tiziano no tiene jugadores de su edad, ni nivel. En Tucumán no hay un torneo regular, salvo una que otra competencia interna en los clubes. Monge tampoco dispone de la logística adecuada para desarrollar el potencial del talento que tiene. La Confederación Argentina de Pelota (CAP) hizo la descripción de “Tity” en las redes sociales al momento de galardonarlo. “Desde Tucumán, concretamente de el Frontón Tucumán, ha nacido esta joven promesa de la pelota argentina”, se puede leer en Facebook.

“Yo prefiero quedarme con Mateo. El me ayudó para jugar bien”, respondió Monge cuando se le preguntó sobre los motivos que él creía lo habían hecho acreedor del reconocimiento. Mateo es su compañero. En su análisis el que él haya sido el jugador más destacado del torneo se debe a que el jujeño hizo que se luciera. Esta es una de las complejidades que tiene la pelota paleta: encontrar un buen compañero.

Un joven tucumano de 11 años brilla en un deporte olvidado LA GACETA / ANTONIO FERRONI

Monge se define como delantero natural. Le gusta tener la responsabilidad de ganar el punto. De las dos posiciones, es la que menos intervención tiene durante el punto, pero cuando el delantero interviene tiene que fulminar la pelotita. Eso tiene “Tity” que atrae a tal punto que los pelotaris del club quieren formar equipo con el pequeño cuya silueta se torna más menuda cuando unos treintones que casi triplican su altura juegan con él.

El despliegue de juego de Monge es tan propio del alto rendimiento que Cynthia Pinto, la doble medallista de oro en los Juegos Panamericanos, se entrena con él en varias ocasiones. “Me gustaría ser profesional y ganar medallas como ella”, anticipó lo que quiere de su futuro en construcción. “Es muy habilidoso, pega con las dos manos. Tiene condiciones de sobra para ser un buen jugador”, aseguró Pinto que, como la mayoría de los deportistas argentinos, sufrió, sufre y –aparentemente- sufrirá el poco apoyo desde todos los ámbitos. “Veo que hay que ayudarlo. El club tiene que invertir en él”, aconsejó “Popi”. Si bien recibe un valorable aporte de elementos para practicar el deporte, Monge está en un tiempo en el que perfeccionarse requiere viajes y asesoramiento. “Tity” no tiene entrenador, su hermano Lautaro lo acompaña y es más que nada un autodidacta talentoso.

“Entreno solo. Pero prefiero tener un entrenador porque aprendo táctica”, contó. Quienes conocen al alumno de sexto grado de la Escuela Bartolomé Mitre dicen que lo ven jugar todos los días hasta el cansancio. “Soy futbolero, pero me quedo más con la pelota paleta porque lo tengo más cerca para jugar”, dijo Monge. Tan a mano tiene al deporte que, desde la cancha abierta del club, señala: “la pared de allá, es mi casa”.

Esa practicidad geográfica es también una razón potente por la que la pelota vasca venció a deportes mucho más populares y más elegidos a su temprana edad. Ni fútbol, ni rugby, ni básquet lograron ingresar al universo individual de “Tity” que no depende de nada, ni nadie: se siente pleno en la cancha abierta o en el trinquete (cancha cerrada) del Frontón Tucumán. La pelotita negra, la paleta, las paredes están disponibles y él también. “Siii, los más grandes quieren jugar conmigo. A algunos les gano”, detalló. Sus amigos que no son del deporte miran con cara rara cuando Monge cuenta que practica pelota paleta o pelota vasca. “No lo conocen”, dijo taxativamente.

Es por eso que llama particularmente la atención lo de “Tity”, porque el desarrollo deportivo no va en consonancia con su entorno. Hay éxito demás. “Tiene un gran amor hacia la paleta. Entra a la cancha, practica solo cuando no van chicos de su edad. No importa frío o calor está en trinquete. Fue a otras canchas y no le pesó”, destacó Carlos Sánchez, pelotari amateur, casi un padrino deportivo de Monge. “Ya es un campeón”, elogió. Todo indica que “Tity” no quiere ser rey sin corona, por eso irá a buscarla, con acompañamiento le será menos complejo.

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