San Martín de Tucumán tiene el desafío de afianzar el rendimiento: "hubo mucho crecimiento"

San Martín de Tucumán tiene el desafío de afianzar el rendimiento: "hubo mucho crecimiento"

Diego Flores está conforme con la performance del equipo en este inicio de campeonato y quiere continuar con la racha en San Juan.

CONFORME. Diego Flores valoró la performance de sus dirigidos en las primeras 10 fechas. CONFORME. Diego Flores valoró la performance de sus dirigidos en las primeras 10 fechas. DIEGO ÁRAOZ/LA GACETA
12 Abril 2024

“Si comparás las últimas dos victorias, con las de Jujuy o la Maipú, verás que hubo mucho crecimiento”. Diego Flores está conforme con el proceso de San Martín de Tucumán y lo demuestra a cada paso. Mientras mira de reojo el duelo contra San Martín de San Juan, observa puertas adentro y entiende que, pasadas 10 fechas, llegó el tiempo de hacer un primer balance.

Si bien junto a Quilmes, San Martín es líder de la zona A de la Primera Nacional, en poco tiempo pasó demasiada agua por debajo del puente. ¿Lo positivo? El entrenador tuvo la virtud de mover (y de acomodar) las piezas a tiempo.

En el debut de local contra Gimnasia de Jujuy, Flores había apostado por un 4-3-3 con Iván Molinas y Mauro Verón ubicados como extremos, acompañados en el ataque por el goleador Junior Arias.

Gustavo Abregú, Juan Cuevas y Leonardo Monje habían sido los elegidos para adueñarse del medio campo y, atrás, además de Darío Sand, jugaron Tiago Peñalba, Agustín Dattola, Juan Orellana y Nahuel Banegas. De esos nombres sólo tres futbolistas se impusieron como titulares habituales: Sand, Banegas y Dattola.

Orellana se perdió dos partidos (uno por suspensión y el otro por lesión); mientras que Peñalba, que había retornado el sábado pasado en la posición de zaguero central, le había dejado su lugar a Gonzalo Bettini quien en su debut como titular sólo duró un partido ya que recibió la roja en Mendoza contra Deportivo Maipú.

Contra el “botellero”, además del triunfo, Flores encontró respuestas positivas en Guillermo Ferracuti y Lautaro Fedele. También, en ese juego, en los últimos minutos, probó por primera vez el 4-4-2 con Gonzalo Klusener y Arias.

Luego de la derrota contra Ferro y el flojísimo primer tiempo en Los Polvorines contra San Miguel, el entrenador decidió cambiar el esquema. Con el ingreso de Diego Mastrángelo, adelantó a Banegas unos metros y le dio forma al 5-3-2 que decidió sostener varios por partidos.

En el momento de mayor inestabilidad del proceso, Flores apostó por “cerrar” su arco. “El equipo necesitaba resultados para no perder confianza, por eso se decidió eso”, le confió a LA GACETA un allegado al cuerpo técnico. En parte los resultados le dieron la razón a Flores porque a partir de que decidió implementar ese esquema, el “santo” sumó muchos puntos. Sin embargo, como contrapartida, el equipo careció de peso en los últimos metros y como muestra de ello es que en varios juegos recién pudo imponerse cuando el DT “movió” el banco de suplentes; además, hasta cambió el esquema inicial.

El paso en falso que el equipo tuvo en Villa Maipú contra Chacarita fue una alerta que el DT supo leer de manera correcta, más allá de que el cambio radical en el rendimiento recién se vio en el partido contra Arsenal.

El “santo” aprovechó al máximo la localía en el último tramo del torneo: sumó seis, sobre seis posibles. En dos juegos que dejaron satisfecho a Flores.

Contra Chaco For Ever demostró un juego poco vistoso, pero no sufrió. Mantuvo el 5-3-2 y logró quebrar la barrera defensiva chaqueña (gracias a una jugada de pelota parada) cuando sacó un defensor y sumó un futbolista más del medio hacia arriba.

Arsenal suponía un reto para Flores y sus pupilos. Un equipo que intenta ser protagonista en todas las canchas, que plantea juegos de igual a igual y que venía mostrando buen nivel amenazaba con quebrar el buen rendimiento.  

Para colmo, las bajas de Orellana y Pablo Hernández complicaban aún más el panorama de un entrenador que tuvo la virtud de realizar una buena lectura. En ese juego, dejó de lado la línea de cinco defensores y apostó por un 4-1-4-1 que le entregó el mejor rendimiento colectivo en lo que va de la temporada.

A San Martín todo le salió todo de maravillas en el último partido. Mostró explosión de mitad de cancha hacia arriba; Abregú se transformó en el sostén (jugó en un gran nivel), Molinas fue vertical, desequilibrante e incisivo, Fedele y Banegas “perforaron” por las bandas, y por los laterales en defensa Bettini y Ferracuti aportaron solidez y alguna que otra escalada interesante.

Además, Peñalba jugó un muy buen partido como defensor central (su posición original). “Es natural que en un plantel con muchos integrantes nuevos, que se van conociendo, el volumen de juego vaya creciendo. Fue el mejor partido, pero vamos creciendo. En los últimos tres juegos estuvimos sólidos, casi no nos generaron situaciones y ahora encontramos la contundencia”, dijo el entrenador en la rueda de prensa pos victoria.

Claro, ahora el desafío es mayor inclusive, porque dicen que lo más difícil no es llegar si no mantenerse. En San Juan, el “santo” deberá demostrar que el rendimiento que exhibió en el último partido no fue casualidad. “Hay muchos jugadores que nos los cito y que se merecen estar. La competencia interna es buena y eso nos da tranquilidad”, adelantó Flores, advirtiendo que su equipo está en condiciones de seguir mejorando. Que así sea, piden los hinchas esperando que lleguen más alegrías.

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