¿Quién se acuerda de los Blackberrys?

¿Quién se acuerda de los Blackberrys?

¿Quién se acuerda de los Blackberrys?

Hubo un tiempo en el que los teléfonos celulares tenían teclados. Un teclado en el que entraba el alfabeto completo y que calzaban con un dispositivo que prometía hacerlo todo, revolucionar la manera en la que nos relacionamos los unos con los otros. Y de alguna manera, lo hizo. De pronto, nuestros pulgares se adaptaron a espacios de pocos centímetros para escribir correos, chatear y buscar cualquier cosa en internet. Todo estaba en nuestro bolsillo y todos querían tenerlo. Era el Blackberry, una marca que se hizo genérica para denominar a un dispositivo que era símbolo de estatus, de conexión y, sin dudas, de futuro.

Pero hoy poco queda de ese ícono. Blackberry llegó a tener el 20% del mercado mundial de celulares en 2009 y su compañía, RIM, fue la más valiosa de Canadá, país que vio nacer al dispositivo. En Argentina, su mercado fue aún superior, con cuotas que llegaron al 33% entre 2009 y 2010. Por esos años Nokia seguía siendo la empresa líder de dispositivos móviles, pero el sistema operativo Android de Google comenzaba a fortalecerse.

Ese fugaz episodio de Blackberry es retratado en una película que se estrenó hace pocas semanas en la plataforma Prime Video, sin pasar antes por las salas de cine. Si bien puede parecer un film pensado solo para los amantes de la tecnología, su historia va mucho más allá: retrata episodios interesantes vinculados a la innovación, la generación de negocios y la batalla de egos personales. Todo eso en tono de comedia, porque a diferencia de otras películas del género, el largometraje de Matt Johnson se apoya en los matices más amables de los personajes que protagonizaron un capítulo breve, pero épico, en el mundo de la tecnología.

De batallar como “startup”, llena de deudas y fracasos, hasta llegar a ser la empresa que creaba adictos a las pantallas en el mundo corporativo y político, los Blackberry fueron un ícono. Según relata la película, sus fundadores se propusieron justamente eso, ser los líderes en el mundo y crear un objeto de deseo a tal punto de vender más de 85 millones de suscripciones en todo el mundo. Mike Lazaridis y Jim Basile (fundador y CEO de la firma, respectivamente), se cruzan casi accidentalmente pero luego se unen para construir un imperio que hoy parece prehistórico.

El film está basado en el libro de 2015 “Perdiendo la señal: La historia no contada detrás del extraordinario auge y la espectacular caída de BlackBerry”, de Jacquie McNish, y se inscribe en lo que pareciera ser un nuevo género dedicado a reconstruir el origen de las tecnologías que hoy habitan entre nosotros. La primera de ellas fue “The Social Network”, con la creación de Facebook; “Jobs”, la biografía del creador de Apple; “The Billion Dollar Code”, que reconstruye la batalla legal de una empresa alemana por la plataforma Google Maps y la serie “The Playlist”, centrada en los creadores de Spotify. Sin embargo, una de las diferencias más importantes de esta película es que su historia es el relato de un fracaso. El éxito comercial es rápido y parece casi automático, pero la complejidad de la trama se centra cuando aparecen las señales de que RIM está por perderlo todo, principalmente cuando nace su verdugo definitivo: el Iphone.

A partir de ese momento comenzó la caída de Blackberry. Hizo intentos sin éxito de aggiornarse a un mercado que ya no quería teclados, pero llegó tarde. Su reconocido sistema de mensajería también desapareció y en 2022 su sistema operativo dejó de estar disponible.

La película de este aparato es la historia de un error, de la falta de previsión, pero también de la ceguera de una empresa que no le permitió entender cómo estaban cambiando los usuarios. Es también el retrato de un mercado vertiginoso que puede convertir héroes o villanos en tan solo pocos meses, porque aquí la fugacidad parece ser el principal capital sobre el que las ideas se apoyan.

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