El "trueno verde" sigue de festejos en Los Polvorines

El "trueno verde" sigue de festejos en Los Polvorines

San Miguel vive los años más gloriosos de su historia y ganó en la categoría tras 22 años; el ex San Martín de Tucumán Luciano Pons, es uno de sus ídolos.

GOLEADOR. El ex santo Luciano Pons fue el goleador de San Miguel, en el ascenso a la Primera C. GOLEADOR. El ex "santo" Luciano Pons fue el goleador de San Miguel, en el ascenso a la Primera C.

San Martín de Tucumán y San Miguel tienen en común algo más que sus siglas (CASM): un nombre, un apodo y un apellido asociado a tiempos recientes en ambos clubes, Luciano Daniel “Lucho” Pons.

El delantero de 33 años fue clave en el ascenso conseguido por San Miguel a la Primera C en 2014. Y en la temporada 2018/19, el actual jugador de Universidad de Chile fue protagonista de la última estadía de San Martín en la Primera División.

“’Lucho’ está dentro de los máximos ídolos del club, es muy querido, hay gente que hasta tiene tatuado el nombre ‘Lucho’ Pons con el número 9. Es un jugador que siempre estará presente en la vida de los hinchas de San Miguel”, reconoció a la LA GACETA Amir Farías, jefe de Prensa del “Trueno Verde”.

Pons fue el máximo artillero en aquel ascenso y durante su paso por el club (2014/15), tuvo una efectividad fuera de lo común: 34 goles en 50 partidos.

No extraña entonces que se lo idolatre en San Miguel y sus alrededores: abandonar la Primera D fue la piedra basal del renacimiento del CASM no solo a nivel futbolístico, sino también institucional.

Es que San Miguel pasó horas bien difíciles, que lo pusieron al borde de su extinción. A comienzos de la década del 2000, entró en una profunda crisis económica que derivó en dos descensos en apenas dos años (2001 y 2003) y que años más tarde (2006) lo llevaría a la intervención de la institución por presentarse en quiebra, aunque no se disolvió.

El 4 de agosto de 2022 quedó en la historia grande del club del noroeste del Gran Buenos Aires. En la sede social, ante cientos de socios, se anunció el levantamiento de la quiebra, hecho que permanece inmortalizado con un cartel que reza: “Se terminó la quiebra”.

Otra fecha significativa en la “efémerides” particular es la del 7 de diciembre de 2023, cuando luego de 20 años el Club Atlético San Miguel volvió a tener una asamblea de socios.

Y en este resurgir de los infiernos, el fútbol acompañó, como un espejo.

San Miguel había tocado fondo al descender a la Primera D en la temporada 2012/13. Pero con “Lucho” Pons como bandera, el “Trueno Verde” pronto volvió a hacer ruido: en diciembre de 2014 derrotó en la final a Leandro N. Alem en definición por penales y retornó a la Primera C.

A partir de entonces, todo lo que habría de venir solo fue para mejor. Volvió a la Primera B en 2017 y lo demás es historia flamante: el 12 de diciembre de 2023, en el Estadio Vicente López (Platense), venció a Douglas Haig de Pergamino, también por penales. Esa tarde el arquero Joaquín Pucheta se consagró como otro de los ídolos del club tras atajar tres penales.

Así, el “Trueno Verde” volvió a la máxima categoría del fútbol de ascenso tras 22 años. Y el sorteo determinó que cayera en la Zona A y que San Martín lo visitara en la cuarta fecha, en el primer enfrentamiento entre ambos en la historia.

Y fue una fiesta completa la de este lunes en el Malvinas Argentinas (nombre del partido al que pertenece la localidad de Los Polvorines, donde está situada la cancha).

El estadio de San Miguel, inaugurado en 1978, es modesto pero coqueto. Parece una versión reducida del Eva Perón de Junín, con formato similar y color verde omnipresente como el de Sarmiento. Y claramente superior en capacidad al de Riestra o al de Barracas Central (ahora en remodelación).

Y pese a tratarse de un día laborable, los hinchas locales,  entusiasmados por este presente prácticamente colmaron las tribunas y los sectores de platea (7.000 localidades disponibles).

Los simpatizantes festejaron hasta el éxtasis tanto el tempranero gol de la victoria de Diego Sosa como el postrero tanto anulado a Lautaro Fedele por una mano.

La barra brava, bajo el “trapo” con la inscripción de “La Eterna Banda de Plazoleta” alentó de principio a fin al rocoso equipo “made in” Gustavo “Sapito” Coleoni.

Nada mal para San Miguel, invicto con tres empates y un triunfo en su vuelta a la Primera Nacional. Todo mal para San Martín que, desde el penúltimo puesto de reducido, ve cómo su nuevo verdugo lo acecha con igual cantidad de puntos.

El CASM bonaerense, con mucha impronta social en la zona, vive un momento mágico. Y eso que no lleva ni medio siglo afiliado a la AFA.

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