Cada vez hay más dudas sobre la muerte de Sarita

La tesis del suicidio. El acusado por la muerte de la joven, Carlos Galtieri, recibió adhesiones y rechazos.

EN LA MIRA.
EN LA MIRA.
29 Junio 2002
Dos de los tres testigos que declararon ayer por la muerte de Sarita Stella Nelegatti abonaron la tesis de que se trató de un suicidio y no de un homicidio.
Uno de ellos fue el comisario mayor Víctor Hugo Romano, quien en la madrugada del 23 de febrero de 1991 le explicó al acusado Carlos Galtieri sobre los pasos que debía seguir tras haber encontrado a Sarita colgando en el baño de su casa, declaró en concordancia con lo que dijo el acusado. Romano era oficial en aquel entonces y hacía servicios adicionales en el local bailable de los hijos de Exequiel Tossi, quien era uno de los gerentes de la empresa multinacional que también dirigía Galtieri. Tossi y Galtieri fueron con él a la comisaría donde se iniciaron las actuaciones por el caso. Romano se olvidó de muchos datos y detalles sobre lo que hizo esa madrugada. Declaró que ayudó a vestir a Sarita para que fuera trasladada, y aclaró que sólo notó la lesión en el cuello y ningún otro hematoma.
Los abogados de la familia de Sarita, Juan Robles y Mario Mirra, hicieron hincapié en que él acompañó a Galtieri y a Tossi a hacer los trámites para el traslado del cuerpo y a llevarlo al cementerio, sin comunicar sobre el hecho a la familia de la víctima. El policía dijo que creía que el acusado y Sarita eran pareja.
El comisario Oscar Terraza, director de Criminalística, hizo una demostración acerca de que es factible que Sarita haya muerto ahorcada con una sábana (otras pericias dicen que se trató de un cable). En ese lapso la sala fue desalojada a pedido del defensor Cergio Morfil para no herir la susceptibilidad de la madre y de las hermanas de la joven.

Otra hipótesis
Lo llamativo del lazo de tela es que su diámetro es de 37 centímetros, aunque el perito aclaró que la muerte de la joven se produjo por la luxación de dos vértebras, lo que le provocó la asfixia.
Por último, declaró Silvia Toledo, quien trabajaba con Gloria Nelegatti, hermana de la víctima. Supuestamente la mujer había hablado con un hombre cuya suegra era vecina de la casa de Galtieri. El hombre, de acuerdo con una declaración judicial de Toledo, le habría dicho que su suegra vio salir a una joven gritando y a un hombre que la metía de los pelos en la casa. Ayer, Toledo negó esa versión.
El juicio continuará el lunes a las 9.

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