29 Junio 2002 Seguir en 
La historia parece repetirse. Los puesteros del Mercofrut volvieron a padecer los ataques de una banda que los asalta contando con una cantidad de datos precisos, que hacen pensar que hay "entregadas" en el mismo mercado. Desde mediados de 2000 hasta ayer, se produjeron más de 60 casos similares, sin que se haya esclarecido ninguno de ellos."La situación nos tiene preocupados y angustiados. Y realmente no sabemos qué hacer. Cada noche nos acostamos pensando ?hoy me toca a mí?. Es muy difícil trabajar tranquilos de esta forma", explicó a LA GACETA Salvador López Carrascosa, presidente del Mercofrut. En la entrevista estaban numerosos puesteros, varios de los cuales fueron asaltados. "Sin dudas que los delincuentes nos tienen marcados. No solamente saben dónde vivimos, sino, además, si llevamos plata, si tenemos hijos y si estamos armados o no. Es terrible", dijo Carlos Guillermi, uno de los puesteros asaltados.
Por día, en el Mercofrut, ingresan unas 4.000 personas, por lo que es casi imposible saber cómo hacen los asaltantes para conocer detalles precisos de cada una de sus víctimas. "Por ejemplo, es increíble que sepan quién deja el dinero en la caja fuerte del Mercofrut, y quién se lo lleva a la casa. Obviamente, a los primeros no los tocan", relató José Antonio Frías, quien ya fue asaltado en dos oportunidades.
Los detalles son más que preocupantes. En 30 días, unos 20 puesteros fueron atacados. "Además, la violencia se va incrementando. Tememos que en cualquier momento suframos una desgracia", agregó Julio César Rodríguez.
En estado de alerta
Entre los puesteros sobrevuela otra sospecha. Están casi seguros de que algunos miembros de la Policía están involucrados en los ataques. No sólo por el profesionalismo con que actúan los asaltantes, sino también por su armamento y ciertos códigos durante los atracos. "En mi casa entraron con ametralladoras, Itakas y pistolas de grueso calibre", dijo Frías. La experiencia, además, los pone en alerta. "Cuando denunciamos la anterior ola de asaltos la investigación no llegó a nada. La verdad es que ya no confiamos en nadie", dijo Ramón Gálvez. En general los delincuentes actúan de noche. Cortan candados o rejas con sierras y después tiran abajo las puertas con vigas o con postes de cemento. Una vez adentro reducen a todos y piden el dinero que ya saben que tienen las víctimas.
"Realmente queremos que alguien se haga cargo de esto. Aquí no hay hechos aislados. Nos están asaltando a nosotros, porque creen que manejamos grandes sumas de dinero. Esto es un plan bien estudiado", afirmó López Carrascosa.
"Esto, sin dudas, es un pedido de auxilio. Estamos atados de pies y manos y no sabemos qué hacer. Pero estamos seguros de que así no podemos continuar mucho tiempo", finalizó.
Por día, en el Mercofrut, ingresan unas 4.000 personas, por lo que es casi imposible saber cómo hacen los asaltantes para conocer detalles precisos de cada una de sus víctimas. "Por ejemplo, es increíble que sepan quién deja el dinero en la caja fuerte del Mercofrut, y quién se lo lleva a la casa. Obviamente, a los primeros no los tocan", relató José Antonio Frías, quien ya fue asaltado en dos oportunidades.
Los detalles son más que preocupantes. En 30 días, unos 20 puesteros fueron atacados. "Además, la violencia se va incrementando. Tememos que en cualquier momento suframos una desgracia", agregó Julio César Rodríguez.
En estado de alerta
Entre los puesteros sobrevuela otra sospecha. Están casi seguros de que algunos miembros de la Policía están involucrados en los ataques. No sólo por el profesionalismo con que actúan los asaltantes, sino también por su armamento y ciertos códigos durante los atracos. "En mi casa entraron con ametralladoras, Itakas y pistolas de grueso calibre", dijo Frías. La experiencia, además, los pone en alerta. "Cuando denunciamos la anterior ola de asaltos la investigación no llegó a nada. La verdad es que ya no confiamos en nadie", dijo Ramón Gálvez. En general los delincuentes actúan de noche. Cortan candados o rejas con sierras y después tiran abajo las puertas con vigas o con postes de cemento. Una vez adentro reducen a todos y piden el dinero que ya saben que tienen las víctimas.
"Realmente queremos que alguien se haga cargo de esto. Aquí no hay hechos aislados. Nos están asaltando a nosotros, porque creen que manejamos grandes sumas de dinero. Esto es un plan bien estudiado", afirmó López Carrascosa.
"Esto, sin dudas, es un pedido de auxilio. Estamos atados de pies y manos y no sabemos qué hacer. Pero estamos seguros de que así no podemos continuar mucho tiempo", finalizó.







