21 Enero 2005 Seguir en 
Washington.- Con la promesa de liberar al mundo de las tiranías y de apoyar a toda persona, de cualquier país o cultura, que luche por la libertad, el presidente George W. Bush inició ayer su segundo período de gobierno.
Bajo un intenso frío, que mantuvo las temperaturas bajo cero grado hasta bien entrada la mañana, miles de personas se fueron acercando al Capitolio, en Washington, donde Bush juró al mediodía dar lo mejor de sí para gobernar Estados Unidos.
"El objetivo supremo es terminar con la tiranía en el mundo", dijo Bush en el discurso. El público escuchó en silencio, aunque interrumpió varias veces con aplausos y una vez con gritos de protesta, ya que un grupo logró acercarse a 200 metros del estrado, pero fue rápidamente alejado del lugar. Las protestas estaban prohibidas, pues se alegaron motivos de seguridad. Los ciudadanos que querían expresar opiniones disidentes debieron hacerlo en lugares muy definidos, donde no eran vistos por Bush.
En automóvil
Muchos se acercaron al Capitolio para ver la llegada del mandatario, quien se trasladó en automóvil desde la Casa Blanca al Congreso, para jurar como presidente número 43 de EEUU. Su padre fue el presidente 41. Para los estadounidenses, el día de asunción de los presidentes es un día de celebración de la democracia. Así lo expresaron muchos de los asistentes a esta ceremonia, incluidos policías y otros funcionarios de seguridad que fueron trasladados desde todo el país para evitar sorpresas.
La ceremonia transcurrió tal como había sido prevista y ensayada. No hubo ninguna sorpresa, ni siquiera en el discurso de Bush. Su tema principal fue la libertad y expuso como plan su anhelo de continuar liderando una batalla global en nombre de la libertad. También ratificó su decisión de privatizar la seguridad social, pero casi en los 21 minutos de discurso resaltó el papel de EEUU como defensor de la libertad en el planeta.
"La influencia de América no es ilimitada, pero afortunadamente para los oprimidos, la influencia de América es considerable, y la usaremos con confianza en la causa de la libertad", prometió el mandatario frente a miles de personas que lo escuchaban en silencio. "Vamos a clarificar de forma persistente la elección que tiene cada gobernante y cada nación: una elección moral entre la opresión, que está siempre mal, y la libertad, que es eternamente correcta. Hoy, América les habla nuevamente a los pueblos del mundo: todos los que viven bajo la tiranía y la desesperanza deben saber que Estados Unidos no ignorará su opresión ni aceptará excusas de sus opresores", dijo. "Cuando luchen por su libertad, nosotros estaremos con ustedes. Los reformadores democráticos que sufren represión, prisión o exilio pueden saber que América los ve como lo que son: los futuros líderes de sus países libres", dijo.
En referencia a los atentados del 11 de setiembre de 2001, Bush afirmó que su país se unió para responder al terrorismo. "Sentimos la unidad de nuestra nación cuando fue atacada y la respuesta se dio como una sola mano y un solo corazón", sostuvo.
También se refirió a la ocupación de Irak y de Afganistán, aunque no mencionó a esos países de manera directa. "Con nuestro esfuerzo hemos encendido un fuego que quema a los enemigos del progreso. Este fuego llegará a los rincones más oscuros del mundo", resaltó.
Luego de asumir como vicepresidente Dick Cheney, Bush juró el cargo ante el juez del Tribunal Supremo, William Rehnquist, posando la mano sobre la biblia de su familia, que ya utilizó en la ceremonia de hace cuatro años y que también empleó su padre, George Bush, en 1989.
A la ceremonia, además de la esposa y las hijas de Bush, asistieron su padre; Bill Clinton y su esposa, la senadora Hillary Clinton; y el ex presidente Jimmy Carter, entre otros.
La elite política se "rozó" con el vulgo
WASHINGTON.- La elite política de Estados Unidos se congregó ayer cerca del vulgo, en el Capitolio estadounidense, para presenciar la asunción del segundo mandato de George W. Bush.
Sobre una capa de nieve remanente de los días anteriores, decenas de miles de personas observaron en vivo cómo el presidente volvía a poner la mano sobre la misma Biblia que utilizó para juramentar hace cuatro años y escuchó cómo prometía preservar, proteger y defender la Constitución de Estados Unidos.
Mientras los dignatarios políticos se reunían en la escalinata del Capitolio, una multitud variopinto se congregaba cerca del parque próximo al edificio algunos con tapados de visón y tacos altos, otros con sombreros de cowboy y botas texanas.
Entre los políticos invitados y dignatarios presentes en Washington, figuraban líderes políticos pasados y presentes de Estados Unidos y sus familias. También estaban allí legisladores de ambos partidos, incluyendo al ex rival de Bush en las elecciones de octubre, el senador demócrata, John Kerry y su esposa.
Para el presidente y su Partido Republicano, las festividades fueron la oportunidad de saborear la victoria. Pero también sirvieron, dijeron, para mostrar la forma de vida americana.
Hubo nueve galas entre los festejos
Washington.- La ceremonia de toma de posesión del segundo mandato de George W. Bush costó alrededor de U$S 40 millones, sin tener en cuenta los gastos de seguridad, informó hoy la prensa estadounidense.
Según el matutino "The Washington Post", además de la ceremonia central de ayer frente al Capitolio, donde juraron Bush y el vicepresidente Dick Cheney, tuvieron lugar durante la jornada nueve reuniones de gala oficiales.
Cada fiesta tuvo su nombre, como la Gala de la Libertad, la Gala Patriótica, la Gala del Comandante en Jefe, la Gala de Barras y Estrellas, la Gala de la Constitución y la Gala de la Democracia, informó el diario.
A las fiestas, además de miembros del Gabinete, ex funcionarios y legisladores, estaban invitados empresarios y celebridades estadonidenses.
En tanto, familiares de soldados muertos en Irak y Afganistán realizaron actos antibélicos en medio de las fuertes medidas de seguridad que impuso el gobierno de Bush en Washington y los alrededores. Algunas pancartas rezaban "asesino". (Dpa-Reuter-Especial)
Perlas en la nieve
LA TRADICION.- Desde 1937, el 20 de enero es la fecha indicada para asumir la presidencia del país, aunque antes era el 4 de marzo. Bush prestó ayer juramento durante la ceremonia presidencial número 55, que tiene una historia de más de 200 años. No todos asumieron en el Capitolio. Lyndon B. Johnson, por ejemplo, prestó juramento a bordo del avión presidencial. No desafió al frío ni a la nieve, como lo hizo William Harrison, quien leyó 8.200 palabras en su discurso, el más largo de la historia. Luego se enfermó de neumonía y murió exactamente un mes después de la asunción.
COMO CHICOS.- Un grupo de policías de Miami vio el miércoles por primera vez la nieve y fueron ayer primera plana del diario "The Washington Post". Aparecieron en una foto tirándose bolas de nieve y jugando como suelen hacerlo los pequeños.
PORCENTAJE.- Según estimaron los especialistas y la gente que organizó el acto presidencial, hubo un promedio de un funcionario de seguridad por cada cinco personas del público. Entre los policías y los agentes encubiertos, que se camuflaron entre la gente, el número de efectivos era superior a 13.000.
ORGULLOSO.- Entre el público, el ex presidente George Bush miraba a su hijo jurar por segunda vez sin disimular su orgullo. "The Washington Post" publicó ayer que, con este segundo período de George W. Bush, se consolida una nueva dinastía política en el país.
LA TRADICION.- El Senado de EEUU pospuso para la semana próxima la ratificación oficial de Condoleezza Rice como secretaria de Estado. Los senadores demócratas quieren así protestar contra la política iraquí del gobierno estadounidense. (DPA-Reuter-Especial)
Bajo un intenso frío, que mantuvo las temperaturas bajo cero grado hasta bien entrada la mañana, miles de personas se fueron acercando al Capitolio, en Washington, donde Bush juró al mediodía dar lo mejor de sí para gobernar Estados Unidos.
"El objetivo supremo es terminar con la tiranía en el mundo", dijo Bush en el discurso. El público escuchó en silencio, aunque interrumpió varias veces con aplausos y una vez con gritos de protesta, ya que un grupo logró acercarse a 200 metros del estrado, pero fue rápidamente alejado del lugar. Las protestas estaban prohibidas, pues se alegaron motivos de seguridad. Los ciudadanos que querían expresar opiniones disidentes debieron hacerlo en lugares muy definidos, donde no eran vistos por Bush.
En automóvil
Muchos se acercaron al Capitolio para ver la llegada del mandatario, quien se trasladó en automóvil desde la Casa Blanca al Congreso, para jurar como presidente número 43 de EEUU. Su padre fue el presidente 41. Para los estadounidenses, el día de asunción de los presidentes es un día de celebración de la democracia. Así lo expresaron muchos de los asistentes a esta ceremonia, incluidos policías y otros funcionarios de seguridad que fueron trasladados desde todo el país para evitar sorpresas.
La ceremonia transcurrió tal como había sido prevista y ensayada. No hubo ninguna sorpresa, ni siquiera en el discurso de Bush. Su tema principal fue la libertad y expuso como plan su anhelo de continuar liderando una batalla global en nombre de la libertad. También ratificó su decisión de privatizar la seguridad social, pero casi en los 21 minutos de discurso resaltó el papel de EEUU como defensor de la libertad en el planeta.
"La influencia de América no es ilimitada, pero afortunadamente para los oprimidos, la influencia de América es considerable, y la usaremos con confianza en la causa de la libertad", prometió el mandatario frente a miles de personas que lo escuchaban en silencio. "Vamos a clarificar de forma persistente la elección que tiene cada gobernante y cada nación: una elección moral entre la opresión, que está siempre mal, y la libertad, que es eternamente correcta. Hoy, América les habla nuevamente a los pueblos del mundo: todos los que viven bajo la tiranía y la desesperanza deben saber que Estados Unidos no ignorará su opresión ni aceptará excusas de sus opresores", dijo. "Cuando luchen por su libertad, nosotros estaremos con ustedes. Los reformadores democráticos que sufren represión, prisión o exilio pueden saber que América los ve como lo que son: los futuros líderes de sus países libres", dijo.
En referencia a los atentados del 11 de setiembre de 2001, Bush afirmó que su país se unió para responder al terrorismo. "Sentimos la unidad de nuestra nación cuando fue atacada y la respuesta se dio como una sola mano y un solo corazón", sostuvo.
También se refirió a la ocupación de Irak y de Afganistán, aunque no mencionó a esos países de manera directa. "Con nuestro esfuerzo hemos encendido un fuego que quema a los enemigos del progreso. Este fuego llegará a los rincones más oscuros del mundo", resaltó.
Luego de asumir como vicepresidente Dick Cheney, Bush juró el cargo ante el juez del Tribunal Supremo, William Rehnquist, posando la mano sobre la biblia de su familia, que ya utilizó en la ceremonia de hace cuatro años y que también empleó su padre, George Bush, en 1989.
A la ceremonia, además de la esposa y las hijas de Bush, asistieron su padre; Bill Clinton y su esposa, la senadora Hillary Clinton; y el ex presidente Jimmy Carter, entre otros.
La elite política se "rozó" con el vulgo
WASHINGTON.- La elite política de Estados Unidos se congregó ayer cerca del vulgo, en el Capitolio estadounidense, para presenciar la asunción del segundo mandato de George W. Bush.
Sobre una capa de nieve remanente de los días anteriores, decenas de miles de personas observaron en vivo cómo el presidente volvía a poner la mano sobre la misma Biblia que utilizó para juramentar hace cuatro años y escuchó cómo prometía preservar, proteger y defender la Constitución de Estados Unidos.
Mientras los dignatarios políticos se reunían en la escalinata del Capitolio, una multitud variopinto se congregaba cerca del parque próximo al edificio algunos con tapados de visón y tacos altos, otros con sombreros de cowboy y botas texanas.
Entre los políticos invitados y dignatarios presentes en Washington, figuraban líderes políticos pasados y presentes de Estados Unidos y sus familias. También estaban allí legisladores de ambos partidos, incluyendo al ex rival de Bush en las elecciones de octubre, el senador demócrata, John Kerry y su esposa.
Para el presidente y su Partido Republicano, las festividades fueron la oportunidad de saborear la victoria. Pero también sirvieron, dijeron, para mostrar la forma de vida americana.
Hubo nueve galas entre los festejos
Washington.- La ceremonia de toma de posesión del segundo mandato de George W. Bush costó alrededor de U$S 40 millones, sin tener en cuenta los gastos de seguridad, informó hoy la prensa estadounidense.
Según el matutino "The Washington Post", además de la ceremonia central de ayer frente al Capitolio, donde juraron Bush y el vicepresidente Dick Cheney, tuvieron lugar durante la jornada nueve reuniones de gala oficiales.
Cada fiesta tuvo su nombre, como la Gala de la Libertad, la Gala Patriótica, la Gala del Comandante en Jefe, la Gala de Barras y Estrellas, la Gala de la Constitución y la Gala de la Democracia, informó el diario.
A las fiestas, además de miembros del Gabinete, ex funcionarios y legisladores, estaban invitados empresarios y celebridades estadonidenses.
En tanto, familiares de soldados muertos en Irak y Afganistán realizaron actos antibélicos en medio de las fuertes medidas de seguridad que impuso el gobierno de Bush en Washington y los alrededores. Algunas pancartas rezaban "asesino". (Dpa-Reuter-Especial)
LA TRADICION.- Desde 1937, el 20 de enero es la fecha indicada para asumir la presidencia del país, aunque antes era el 4 de marzo. Bush prestó ayer juramento durante la ceremonia presidencial número 55, que tiene una historia de más de 200 años. No todos asumieron en el Capitolio. Lyndon B. Johnson, por ejemplo, prestó juramento a bordo del avión presidencial. No desafió al frío ni a la nieve, como lo hizo William Harrison, quien leyó 8.200 palabras en su discurso, el más largo de la historia. Luego se enfermó de neumonía y murió exactamente un mes después de la asunción.
COMO CHICOS.- Un grupo de policías de Miami vio el miércoles por primera vez la nieve y fueron ayer primera plana del diario "The Washington Post". Aparecieron en una foto tirándose bolas de nieve y jugando como suelen hacerlo los pequeños.
PORCENTAJE.- Según estimaron los especialistas y la gente que organizó el acto presidencial, hubo un promedio de un funcionario de seguridad por cada cinco personas del público. Entre los policías y los agentes encubiertos, que se camuflaron entre la gente, el número de efectivos era superior a 13.000.
ORGULLOSO.- Entre el público, el ex presidente George Bush miraba a su hijo jurar por segunda vez sin disimular su orgullo. "The Washington Post" publicó ayer que, con este segundo período de George W. Bush, se consolida una nueva dinastía política en el país.
LA TRADICION.- El Senado de EEUU pospuso para la semana próxima la ratificación oficial de Condoleezza Rice como secretaria de Estado. Los senadores demócratas quieren así protestar contra la política iraquí del gobierno estadounidense. (DPA-Reuter-Especial)







