28 Junio 2002 Seguir en 
Un hombre de 70 años murió a raíz de un paro cardíaco que sufrió poco después de que varios delincuentes protagonizaron un violentísimo asalto en su domicilio del barrio Echeverría, el martes a la madrugada. Los vecinos de la víctima se mostraron horrorizados por lo que había sucedido, sobre todo teniendo en cuenta de que el hecho se produjo a 50 metros del destacamento policial del barrio.
Ataque de madrugada
Juan Angel Santillán vivía desde hace varios años en la esquina de Delfín Gallo y Necochea, lugar en el que además funciona un almacén que atiende junto a su esposa. Los vecinos afirmaron que se trata de una familia muy buena, y que nunca habían tenido problemas con nadie.
El martes a las 2, varios delincuentes bajaron por la pared del fondo de la casa. Antes les habían dado a los perros carne envenenada, por lo que los animales murieron. Con el terreno libre bajaron hasta el patio y violentaron una puerta, según explicaron fuentes.
Cuando entraron, cortaron los cables de la electricidad y del teléfono para evitar que las víctimas pudieran pedir ayuda. Después despertaron violentamente a la familia. En el lugar, además del dueño de casa, estaban su esposa y uno de sus hijos, dijeron los policías.
La familia, dijeron los policías, vivió una hora de terror. Los asaltantes, todos jóvenes, no sólo los maniataron, sino que además los golpearon mientras les exigían que les entreguen el dinero que tenían. Los delincuentes no sólo se llevaron dinero -unos 700 pesos- sino también mercadería y hasta muebles, según trascendió.
La tragedia
Cuando los delincuentes escaparon, Santillán sintió un fuerte golpe en el pecho y se desvaneció. Fue llevado a un hospital y falleció el miércoles.
Los vecinos se quejaron de la poca seguridad que hay en la zona. "Tenemos un destacamento a metros, y por aquí ya no se puede vivir de la cantidad de asaltos que hay. De noche no se puede salir", afirmó Pedro Guevara. "Era una excelente persona, y no merecía una muerte así. Todo por unos asesinos que se creen que la vida de los demás les pertenece", afirmó Claudia Reyna, otra vecina.
Hasta el momento no hay pistas de los delincuentes, aunque su salvajismo podría servir para identificarlos. Santillán fue sepultado ayer en Graneros, de donde es oriundo.
Ataque de madrugada
Juan Angel Santillán vivía desde hace varios años en la esquina de Delfín Gallo y Necochea, lugar en el que además funciona un almacén que atiende junto a su esposa. Los vecinos afirmaron que se trata de una familia muy buena, y que nunca habían tenido problemas con nadie.
El martes a las 2, varios delincuentes bajaron por la pared del fondo de la casa. Antes les habían dado a los perros carne envenenada, por lo que los animales murieron. Con el terreno libre bajaron hasta el patio y violentaron una puerta, según explicaron fuentes.
Cuando entraron, cortaron los cables de la electricidad y del teléfono para evitar que las víctimas pudieran pedir ayuda. Después despertaron violentamente a la familia. En el lugar, además del dueño de casa, estaban su esposa y uno de sus hijos, dijeron los policías.
La familia, dijeron los policías, vivió una hora de terror. Los asaltantes, todos jóvenes, no sólo los maniataron, sino que además los golpearon mientras les exigían que les entreguen el dinero que tenían. Los delincuentes no sólo se llevaron dinero -unos 700 pesos- sino también mercadería y hasta muebles, según trascendió.
La tragedia
Cuando los delincuentes escaparon, Santillán sintió un fuerte golpe en el pecho y se desvaneció. Fue llevado a un hospital y falleció el miércoles.
Los vecinos se quejaron de la poca seguridad que hay en la zona. "Tenemos un destacamento a metros, y por aquí ya no se puede vivir de la cantidad de asaltos que hay. De noche no se puede salir", afirmó Pedro Guevara. "Era una excelente persona, y no merecía una muerte así. Todo por unos asesinos que se creen que la vida de los demás les pertenece", afirmó Claudia Reyna, otra vecina.
Hasta el momento no hay pistas de los delincuentes, aunque su salvajismo podría servir para identificarlos. Santillán fue sepultado ayer en Graneros, de donde es oriundo.







