15 Enero 2005 Seguir en 
Bogotá.- La suspensión de los acuerdos comerciales con Colombia, ordenada ayer por el presidente venezolano Hugo Chávez, perjudicará a unas 500.000 familias que dependen del comercio binacional, estimaron congresistas y empresarios El senador opositor Gustavo Petro dijo que el presidente colombiano, Alvaro Uribe, debe hacer algo serio y definitivo para impedir que centenares de miles de personas pierdan sus empleos sin tener nada que ver en la política.
"Es la antesala a un rompimiento definitivo; eso implica básicamente que se paralizan las exportaciones de Colombia a Venezuela, se pierden más o menos U$S 2.000 millones en productos semielaborados. Esto representa una pérdida de empleo de unas 500.000 familias colombianas y ese es el costo más grande de la ruptura de las relaciones", dijo Petro.
Chávez anunció la suspensión de todo acuerdo y negociación comercial con Colombia hasta que el gobierno de Bogotá rectifique y "pida disculpas" por sus comentarios sobre Venezuela, en cuanto a la captura del líder rebelde Rodrigo Granda, llamado el "embajador de las FARC".
Venezuela dijo que Granda fue secuestrado en Caracas por un grupo de militares venezolanos, en una operación planificada por la policía de Colombia, y luego entregado en Cúcuta a las autoridades del país vecino por una recompensa de más de U$S 1 millón. (DPA-Reuter)
"Es la antesala a un rompimiento definitivo; eso implica básicamente que se paralizan las exportaciones de Colombia a Venezuela, se pierden más o menos U$S 2.000 millones en productos semielaborados. Esto representa una pérdida de empleo de unas 500.000 familias colombianas y ese es el costo más grande de la ruptura de las relaciones", dijo Petro.
Chávez anunció la suspensión de todo acuerdo y negociación comercial con Colombia hasta que el gobierno de Bogotá rectifique y "pida disculpas" por sus comentarios sobre Venezuela, en cuanto a la captura del líder rebelde Rodrigo Granda, llamado el "embajador de las FARC".
Venezuela dijo que Granda fue secuestrado en Caracas por un grupo de militares venezolanos, en una operación planificada por la policía de Colombia, y luego entregado en Cúcuta a las autoridades del país vecino por una recompensa de más de U$S 1 millón. (DPA-Reuter)







