14 Enero 2005 Seguir en 
Venecia/Roma.- Los turistas no pueden creer lo que ven: las góndolas de Venecia están sobre el lodo. Condiciones meteorológicas extraordinarias hicieron descender el nivel del agua en la ciudad italiana, de manera que el tráfico se suspendió en varios canales.
En parte, incluso, el Canal Grande era intransitable. "No sólo hay inundaciones, también hay bajamar en Venecia", describió ayer el diario romano "La Repubblica" respecto de este fenómeno. "La seca Venecia es una ciudad que está desnuda, como una gran dama que pierde su maquillaje", agrega.
El nivel más bajo -80 centímetros por debajo de lo normal- se midió hace días, informaron las autoridades. Con 50 centímetros menos, ya se suspende el tráfico en los pequeños canales laterales. El problema es que sin embarcaciones, la vida en la ciudad se detiene: todo el tráfico de personas y de mercaderías tiene lugar sobre el agua. También el correo, las ambulancias y los bomberos dependen del líquido.
Los expertos atribuyen el espectáculo a unas condiciones meteorológicas especiales: alta presión sobre Italia, unida a una nueva fase de luna nueva y a condiciones especiales de viento. "Pero el ?acqua bassa? (agua baja) es un fenómeno típico de enero y de febrero", señala el diario local "Il Gazzettino", que le está dando poca cobertura al fenómeno.
"La ciudad parece un fantasma de sí misma", intenta describir la situación el rotativo romano "La Repubblica". "Y los turistas están totalmente indignados", añade.
Lo desagradable es, además, que algunas inmundicias -"algunas arrugas de la vieja dama Venecia"- salen a la luz. Así, se puede ver, por ejemplo, una vieja lavadora en medio del lodo. En otro lugar, aparecen unos hierros oxidados. Es el lado oscuro de la "Serenissima".
A ello se suman los olores poco finos que hacen que los venecianos arruguen la nariz. Presumiblemente, ese es el motivo por el que el "acqua bassa" en general no ocupe tantos titulares como las inundaciones que, de vez en cuando, afectan a la ciudad de los canales.
Pasearse con botas de goma por la Plaza de San Marcos suele divertir a los turistas. Pero ver a las góndolas en el lodo es una imagen triste. Es como si la ciudad de las aguas hubiera perdido su encanto. (dpa)
En parte, incluso, el Canal Grande era intransitable. "No sólo hay inundaciones, también hay bajamar en Venecia", describió ayer el diario romano "La Repubblica" respecto de este fenómeno. "La seca Venecia es una ciudad que está desnuda, como una gran dama que pierde su maquillaje", agrega.
El nivel más bajo -80 centímetros por debajo de lo normal- se midió hace días, informaron las autoridades. Con 50 centímetros menos, ya se suspende el tráfico en los pequeños canales laterales. El problema es que sin embarcaciones, la vida en la ciudad se detiene: todo el tráfico de personas y de mercaderías tiene lugar sobre el agua. También el correo, las ambulancias y los bomberos dependen del líquido.
Los expertos atribuyen el espectáculo a unas condiciones meteorológicas especiales: alta presión sobre Italia, unida a una nueva fase de luna nueva y a condiciones especiales de viento. "Pero el ?acqua bassa? (agua baja) es un fenómeno típico de enero y de febrero", señala el diario local "Il Gazzettino", que le está dando poca cobertura al fenómeno.
"La ciudad parece un fantasma de sí misma", intenta describir la situación el rotativo romano "La Repubblica". "Y los turistas están totalmente indignados", añade.
Lo desagradable es, además, que algunas inmundicias -"algunas arrugas de la vieja dama Venecia"- salen a la luz. Así, se puede ver, por ejemplo, una vieja lavadora en medio del lodo. En otro lugar, aparecen unos hierros oxidados. Es el lado oscuro de la "Serenissima".
A ello se suman los olores poco finos que hacen que los venecianos arruguen la nariz. Presumiblemente, ese es el motivo por el que el "acqua bassa" en general no ocupe tantos titulares como las inundaciones que, de vez en cuando, afectan a la ciudad de los canales.
Pasearse con botas de goma por la Plaza de San Marcos suele divertir a los turistas. Pero ver a las góndolas en el lodo es una imagen triste. Es como si la ciudad de las aguas hubiera perdido su encanto. (dpa)







