06 Septiembre 2007 Seguir en 

En la conversación con Américo Castilla no podía estar ausente la problemática del patrimonio.
- ¿Observa que en el país hay poco cuidado con el patrimonio?
- Creo que la preocupación por preservar cascos históricos, por ejemplo, es bastante reciente, no tiene más de 20 años. Antes se tiraba y se construía de una manera salvaje. Las principales ciudades de la Argentina tienen ahora una regulación del casco histórico que impide tirarlos abajo, y fija cotas de construcción, tratando de que mantenga su identidad. Pero en general se ha observado poco.
- ¿ Conoce el tema del ex Mercado de Abasto de esta ciudad?
- Es una gran obra de Prebish, y creo que estas son las cosas que dan un carácter a la ciudad; uno cuando viene a una provincia como Tucumán quiere verlas. Hoy, que se promueve tanto el turismo, un turismo que puede dejar dinero en la ciudad, cuando uno viene, quiere ver esa identidad y esa particularidad del sitio. La ciudad que haya conservado mejor su memoria y tenga mejores museos corre con una ventaja. Por encima del valor propio, intrínseco, que tiene resguardar al patrimonio, está el simple cálculo económico. Es buen negocio tener buenos museos; es buen negocio cuidar el patrimonio y la edificación. Tendría que ser un orgullo para los gobernantes saber que durante su gestión han logrado cuidar parte de la memoria.
- ¿Observa que en el país hay poco cuidado con el patrimonio?
- Creo que la preocupación por preservar cascos históricos, por ejemplo, es bastante reciente, no tiene más de 20 años. Antes se tiraba y se construía de una manera salvaje. Las principales ciudades de la Argentina tienen ahora una regulación del casco histórico que impide tirarlos abajo, y fija cotas de construcción, tratando de que mantenga su identidad. Pero en general se ha observado poco.
- ¿ Conoce el tema del ex Mercado de Abasto de esta ciudad?
- Es una gran obra de Prebish, y creo que estas son las cosas que dan un carácter a la ciudad; uno cuando viene a una provincia como Tucumán quiere verlas. Hoy, que se promueve tanto el turismo, un turismo que puede dejar dinero en la ciudad, cuando uno viene, quiere ver esa identidad y esa particularidad del sitio. La ciudad que haya conservado mejor su memoria y tenga mejores museos corre con una ventaja. Por encima del valor propio, intrínseco, que tiene resguardar al patrimonio, está el simple cálculo económico. Es buen negocio tener buenos museos; es buen negocio cuidar el patrimonio y la edificación. Tendría que ser un orgullo para los gobernantes saber que durante su gestión han logrado cuidar parte de la memoria.







