Naum Alperovich desafía al intendente Campero por una calle de Yerba Buena - LA GACETA Tucumán

Naum Alperovich desafía al intendente Campero por una calle de Yerba Buena

Según el empresario, cumple con lo pactado. "Queremos que vea el avance de la obra”, expresó.

27 Jun 2017
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“¿Qué no cumplo? Vengan y vean si no cumplo”. Así podría interpretarse, de modo coloquial, la invitación que el empresario, Naum Alperovich, les hizo a los políticos de Yerba Buena. Hoy, a partir de las 8.30, los espera en su concesionaria, ubicada en la intersección de las avenidas Perón y Fanzolato, de esa ciudad. Los convidados son el intendente, Mariano Campero; el juez del Tribunal de Faltas municipal, Fernando García Hamilton, y los nueve concejales. El titular de la constructora León Alperovich Group S.A. los invitó a recorrer la calle que él debe o debía realizar junto al canal Caínzo-Las Piedras, desde ese punto y hasta la altura de los campos deportivos del country Jockey Club. Sucede que, hace unas semanas, el Concejo Deliberante vetó el convenio que él había firmado con el municipio, y por el que se comprometía a pavimentar esa trocha, en forma de pago por la multa de $ 4,6 millones que recibió por haber subdivido el terreno en el que edificó el local de venta de autos, otros comercios y viviendas familiares. Tras esa división, juzgaron que su proyecto no se adecuaba a lo que está escrito en el Código de Ordenamiento Urbano.

“Hicimos constatar la invitación a través de un escribano. Campero dice que no estamos cumpliendo con el convenio. Queremos que vea el avance de la obra”, expresó Alperovich, en referencia a los dichos del intendente, quien había declarado que pensaba promulgar el veto de los ediles, ya que -según su opinión- el empresario no tenía voluntad de acatar lo pactado.

En noviembre pasado, el Tribunal de Faltas de la Municipalidad había condenado a la constructora a pagar $ 4,6 millones. Tras la multa, Alperovich firmó el acuerdo con Campero. En el texto se leía que la obra completa iba a tener una superficie de 8.200 metros cuadrados, una extensión de casi un kilómetro y un costo de $ 12 millones. Las partes habían resuelto que los dineros que excedieran el monto de la multa ($ 7,4 millones) iban a quedar como crédito en el municipio, a favor de la empresa, e iban a imputarse como pago adelantado de impuestos y de otras obligaciones impositivas.

La historia del Boulevard del Cerro -como se denomina el emprendimiento- comenzó a transitar por los despachos gubernamentales en 2012, cuando Daniel Toledo gobernaba la ciudad. En agosto de aquel año se aprobó la documentación técnica para levantar cuatro torres. Cuando asumió, Campero frenó la edificación de las tercera y cuarta torre, y evaluó lo que se encontraba consumado.

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