Aprobaron un sistema para cambiar de carrera y de universidad sin perder las materias aprobadas

El Ministerio de Educación de la Nación promueve la flexibilidad de las currículas universitarias para bajar las tasas de deserción.

16 Ene 2017
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¿Cómo sería iniciar los estudios en un terciario, luego de dos años pasar a la UNT y terminar el cursado en una universidad de otra provincia? O ¿inscribirse en Arquitectura, pero después de un par de años cambiar a Bioquímica y tener la posibilidad de que reconozcan los contenidos comunes? ¿Y qué pasa si un abogado ha ejercido la docencia 10 años y quiere cursar un profesorado, se le podría reconocer su experiencia como parte de la formación?

La pregunta es: ¿Sería posible obtener un título de grado? El Sistema Nacional de Reconocimiento Académico plantea esta posibilidad. Se trata de un mecanismo impulsado por la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) que busca asegurar el “acceso, la permanencia y la graduación” de los estudiantes universitarios a través de “la innovación curricular y menor rigidez en los planes de estudio”. Fue refrendado por 63 universidades, públicas y privadas, del país. Menos por la UBA, que no participó de la firma (pero sí del debate).

¿Cuáles son los argumentos para este cambio? Las autoridades del Ministerio de Educación aseguran que quienes se mudan de universidad o de región (por necesidades laborales o por interés propio) se encuentran con muchas trabas burocráticas y esto terminaba expulsándolos del sistema. Por eso, decidieron crear un sistema mediante el cual las universidades acuerden los mecanismos para reconocer “materias, ciclos o prácticas”.

La rectora de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), Alicia Bardón, calificó como una cuestión de “racionalidad” contar con un sistema de acreditación de este tipo. “Si un estudiante invierte un año de su vida y cursa Matemáticas, Física o Química en una unidad académica y al año siguiente quiere cambiarse de facultad y tiene acreditada que las ha rendido, ¿cómo no vamos a tener un sistema dentro de la UNT para que podamos validar lo que hizo en un año de estudio?”, dijo en referencia a que el Sistema de Acreditación exige, como primera medida, que funcione dentro de la institución. “Pero el Gobierno nacional nos pide que articulemos con otras universidades. No es la misma exigencia de Matemáticas que puede tener Ciencias Exactas que la de un ingeniero Agrónomo, pero no puedo decirle: ‘no vale lo que has hecho’”, acotó el vicerrector, José García.

Bardón explicó que la UNT tiene algunos acuerdos regionales, pero lo que propone la SPU es más amplio. “Por ejemplo, en el caso de Bioquímica hemos generado el acuerdo de un ciclo básico común con Santiago del Estero, Salta y Jujuy. Un alumno puede cursar en Jujuy dos años y después viene y se inserta en licenciatura en Química acá en la UNT. Lo hemos hecho a nivel regional para que dos años puedan hacerlo en su provincia y luego venir aquí a partir de tercero”, comentó la rectora.

Gran equivalencia

Se lo podría comparar como un gran programa de equivalencias. Mucho más extendido y, hasta el momento, bastante impreciso.

El objetivo es que un alumno tenga distintas alternativas hasta llegar a su graduación. Que pueda cambiar de universidad, de región o de carrera; pero también que pueda aprovechar las especializaciones que las distintas carreras ofrecen a lo largo y ancho del país.

La gran pregunta es si este sistema, aprobado por el Ministerio de Educación, logrará aumentar la retención de alumnos. Los datos de la SPU señalan que el 40% de los estudiantes del primer año universitario no se inscribe en el segundo. Además, aumentar la cantidad de materias que los alumnos cursan por año. Según cifras de la UNT, un alumno rinde 1,6 materias por año. Un promedio bajísimo que luego se refleja en menos presupuesto.

El Sistema admite que también se incorporen instituciones de educación superior no universitarias (terciarios). Y hasta se ha planteado la posibilidad de que pueda reconocerse la experiencia laboral como parte de la formación.

Ha recibido duras críticas desde el gremio de docentes universitarios nacional, Conadu histórica, y también la representación local de los docentes de la UNT. Uno de los argumentos más fuertes es que este Sistema tiende a la mercantilización de la educación superior. Que busca acortar las carreras y fomentar el comercio de los posgrados.

¿Cómo se va a medir la formación académica? La unidad de medida propuesta es el “Reconocimiento de Trayecto Formativo” (RTF). Ese trayecto se estima en las horas que le lleva al estudiante la aprobación del plan de estudio correspondiente. Por ejemplo, un año académico equivale a 60 unidades de RTF; a su vez, cada unidad de RTF se compone de 30 horas.

Estos “trayectos” son los que el alumno deberá acreditar en otras instituciones a fin de que le reconozcan lo que ha venido haciendo. Esto obligará a que las universidades se pongan de acuerdo acerca de cómo serán reconocidos esos trayectos o tramos de formación. Los niveles de exigencias, contenidos y orientaciones varían en una y otra institución.

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