El femicida hostigaba a su esposa desde el penal - LA GACETA Tucumán

El femicida hostigaba a su esposa desde el penal

La hermana de Yanina Aguirre contó que Henry Coronado la llamaba a toda hora para tenerla controlada.

23 Dic 2016
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LA SEGUNDA VÍCTIMA. Yanina Aguirre tenía 34 años y tres hijos.

“Ustedes adelántense un momentito que quiero darle algo a su mamá”, les pidió Henry Coronado a sus dos hijos menores de edad en cuanto finalizó el horario de visitas en el penal. Los chicos, de siete y 13 años, obedecieron. Como pasó casi media hora y su madre no regresaba, decidieron ir a buscarla. Caminaron hasta la celda de su padre, pero la puerta estaba trabada. Entonces llamaron a la Policía y fueron los guardiacárceles quienes descubrieron la trágica escena: Elizabeth Yanina Aguirre estaba muerta, en el piso, y Coronado se había ahorcado con una sábana.

La secuencia de los hechos fue descripta por Claudia Aguirre, una de las hermanas de la víctima que ayer seguía sin poder creer lo que había pasado el miércoles a la tarde. “Aquí hay algo raro, es ilógico todo esto”, sostenía en diálogo con LA GACETA la mujer, que no entendía cómo un preso pudo cometer un crimen dentro del penal de Villa Urquiza sin que nadie hubiera visto ni escuchado nada.

Lo primero que aclaró Claudia es que no existió ninguna visita higiénica. Dijo que su hermana llevaba 17 años casada con Coronado, pero que la relación ya se había terminado casi cuatro años atrás. “Ella iba a visitarlo porque los chicos se lo pedían y porque él también quería verlos”, agregó, en referencia a los tres hijos que la pareja tenía en común, todos menores de edad.

Por eso Coronado había tenido una relación sentimental con Leydi Meneses, a quien asesinó el 1 de marzo del año pasado, según la acusación formulada por el fiscal Diego López Ávila. El hombre estaba preso, esperando que se iniciara el juicio en su contra. De acuerdo al expediente judicial, el cuerpo de Leydi fue encontrado dentro del auto de Coronado. Estaba sentada en el lugar del acompañante, tenía algunos hematomas en el cuerpo y heridas cortantes en la cara. La autopsia determinó que había fallecido por un golpe en el cráneo, en la parte de la nuca.

La controlaba

A la familia Aguirre le había sorprendió esa noticia. Claudia dijo que su hermana nunca les comentó que su marido la haya golpeado; explicó que se separaron, entre otras cosas, porque al hombre no le gustaba trabajar y que los problemas comenzaron cuando Yanina abandonó la casa con sus hijos. “Cuando ella se quiso separar, él se puso como loco y comenzó a amenazarla. Ella lo denunció varias veces en la Fiscalía”, aseguró Claudia. Ese hostigamiento -agregó la mujer- no terminó ni siquiera con el hombre preso. “Él quería controlarla todo el tiempo. No sé cómo hacía, pero la llamaba por teléfono desde el penal a las 2 o 3 de la madrugada, a toda hora. Ella tuvo que cambiar de número de celular para que no la moleste más y después llamaba al fijo. Él sabía todo lo que hacía mi hermana: a qué hora iba al gimnasio, con quién se juntaba, todo”, relató Claudia. “Hasta tenía un televisor y un ventilador dentro de la celda”, agregó, con bronca.

La familia se había reunido en la puerta de la casa, ubicada en el barrio UTA de Tafí Viejo, ayer a la mañana. Esperaban que llegara el cuerpo de la Morgue Judicial para poder velarlo. “Ni siquiera nos dejaron entrar a reconocerla; no la pude ver todavía”, lamentó su hermana, con dolor.

En Tribunales, mientras tanto, parientes de Leydi Meneses se acercaron a la Fiscalía de Instrucción X°, subrogada por Adriana Reinoso Cuello, para pedir que les permitieran ver el cuerpo de Coronado. Querían asegurarse de que fuera él la persona que se había quitado la vida dentro del penal.

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