El acuerdo con Avianca y el desarrollo turístico

Las buenas noticias sobre un logro alcanzado provocan una sensación de bienestar que se va evaporando al cabo de horas o de pocos días. Y cuando ello sucede, surge a veces naturalmente una suerte de invitación a seguir trabajando para consolidar la meta alcanzada o para concretarla. Esta semana, el Gobierno tucumano firmó un convenio con Avianca, línea aérea colombiana, que traerá beneficios para ambas partes.

Se informó que nuestra ciudad se transformará en el tercer distrito de mayor operatividad aérea, en número de vuelos directos. Habrá vuelos diarios a Salta, a Córdoba, y a otros destinos nacionales (Posadas, Santiago del Estero, La Rioja, Catamarca, Resistencia, San Juan, Mendoza, Iguazú y Rosario), así como a Iquique (Chile) y Lima (Perú), con conexiones directas a Estados Unidos. Las rutas se complementarán con Asunción (Paraguay) y Florianópolis (Brasil). Es decir que los aviones de la compañía recorrerán los destinos de 10 provincias argentinas y de seis países de la región. Se estima que las operaciones de Avianca comenzarán julio del año próximo.

Se ha dicho que este acuerdo abre una gran oportunidad en materia económica para Tucumán, en la cual el turismo ocupará un lugar preponderante. Ello significa una gran ocasión para explotar la tan mentada industria sin chimeneas, a través de acciones coordinadas a corto, mediano y largo plazo. Tal vez una de las primeras medidas debería consistir en poner en condiciones higiénicas la ruta de acceso al aeropuerto Benjamín Matienzo, así como erradicar los cañaverales que se hallan en su proximidad. En varias oportunidades, el incendio de pastizales y de caña ha puesto en riesgo la actividad aeronáutica y se han llegado a suspender o desviar vuelos por esa causa. De paso, se deberían reacondicionar los otros accesos a la ciudad.

Si se implementa una sostenida campaña de promoción de las atracciones paisajísticas y culturales de Tucumán en los destinos de Avianca, es posible que algún momento no muy lejano, comencemos a recibir visitantes del extranjero. De manera que habrá que realizar crear infraestructura donde no la haya porque de poco nada sirve tener un lindo paisaje si los caminos son deficientes o se carece de servicios para ofrecerle al huésped. El tramo de El Infiernillo hasta Amaicha del Valle, de la ruta N° 307, está pidiendo a los gritos su reparación desde hace una década. A fines de 2013 se abrió al tránsito la ruta provincial N° 352, que conecta Hualinchay (a 18 km de San Pedro de Colalao) con Colalao del Valle, sin embargo, esta se halla inconclusa e inutilizable porque resta construir un puente sobre el río Santa María. La zona vitivinícola se vería altamente beneficiada, no solo por la promoción de sus vinos, sino también por la posibilidad de exportarlos, al tener un camino menos sinuoso y más directo que la 307.

En el ámbito de la cultura, Tucumán puede posicionar internacionalmente su histórico Septiembre Musical Tucumano, si se ofrece una agenda con varios meses de anticipación, que concite la atención del melómano extranjero, y complementarlo con tours por museos, paseos a las Ruinas de Quilmes, de San José de Lules o al parque nacional Los Alisos -no se puede acceder porque el viaducto de acceso se derrumbó-, por dar algunos ejemplos. Del mismo modo, el exitoso Concurso de Piano que acaba de concluir, podría convocar al público de otras geografías si se explotara debidamente su importancia.

¿Cuántos puentes podrían construirse o rutas repararse, así como otras obras que pueden favorecer el desarrollo turístico, con los U$S 8 millones (unos $124 millones) que les costará a los tucumanos el nuevo helicóptero que el Poder Ejecutivo adquirirá? Con el convenio firmado con Avianca se abre también una gran oportunidad para que se elabore una política de Estado en materia turística, para que esta actividad se convierta en uno de los ejes de la economía provincial.

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