Un año de transición económica

15 May 2016
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La segunda mitad del año, en los papeles, debería ser menos traumática que el inicio de este 2016, cargado de inflación, reajustes de las tarifas de los servicios públicos privatizados, desaceleración en el ritmo de emisión monetaria, pero con la herencia de un déficit fiscal que quita margen de acción a la gestión del presidente Mauricio Macri. Y la inflación, precisamente, aparece como el enemigo a vencer. Sólo en abril, el índice de precios al consumidor trepó casi un 7%, lo que constituyó el nivel más alto de los últimos 14 años. Esta perfomance lleva a que la meta oficial del 25% anual esté lejos de cumplirse. Los analistas señalan que, si bien se desacelerará la inflación durante el segundo semestre, el año terminará con una tasa de entre un 33% y un 36%. Mientras tanto, como para mitigar ese efecto, el Banco Central sigue retirando circulante de moneda local con licitaciones de bonos (Lebac) a elevadas tasas de interés .

El gobierno de Macri, que asumió en diciembre, liberó el mercado de cambios de las fuertes regulaciones vigentes anteriormente y eliminó subsidios a las tarifas para recortar el gasto público, en un intento de reducir un grave déficit fiscal. En el medio, decidió cancelar la deuda impaga con los holdouts, tras casi 15 años de default. Un año de transición económica
A su vez, el Gobierno dictó una “emergencia estadística” por sospechas de manipulación por parte de la gestión anterior y suspendió la difusión de datos de inflación hasta el 15 de junio, cuando publicará sus indicadores reformados, consigna la agencia de noticias Reuters.

“Los procesos inflacionarios siempre tienen una inercia, con lo cual haciendo las cosas como estamos haciendo, ordenando la economía, se tiene ruido por un tiempo más”, dijo el ministro del Interior Rogelio Frigerio acerca de la evolución de los precios.

Macri apuesta a una reactivación de la economía en el segundo semestre, luego del ajuste que realizó en sus primeros meses de Gobierno tras más de una década de políticas intervencionistas que ahuyentaron a los inversores. Analistas afirman que las Lebac seguramente controlen la inflación, pero podrían convertirse en un dolor de cabeza para la entidad a la hora de cancelar los vencimientos con unos intereses que podrían volverse impagables.

El éxito de la meta oficial dependerá de lo que suceda en la segunda mitad del año, cuando Macri espera una lluvia de inversiones tras las reformas ortodoxas que aplicó tras más de una década de políticas de fuerte intervención en la economía.

Perspectiva
Inflación y déficit van de la mano


La economía argentina funcionó, durante los últimos años, de un modo descontrolado. El gasto público, el déficit fiscal y la inflación vienen en niveles muy altos. El Gobierno asumió el desafío de acomodar esas variables, para lo cual dispuso medidas de ajuste fiscal. Así lo explicó Osvaldo Meloni, docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT, quien advirtió que las chances de mejorar el escenario económico en el segundo semestre dependerán de controlar aún más el gasto público para reducir el déficit fiscal y, en efecto, la inflación. “La palabra ajuste tiene mala prensa, pero una sociedad adulta debe entender que si la economía funciona de modo descontrolado es necesario ajustar el gasto. Esto implica medidas desagradables, pero que deben ocurrir”, insistió. Por otro lado, Meloni subrayó que la llegada de inversiones es otra condición para que, en el segundo semestre, la economía se recupere. “De nuevo: el Gobierno debe mejorar sus cuentas públicas. Si gasto es alto, los impuestos también lo serán”, remarcó. Por último, mencionó la importancia de fortalecer el comercio exterior y advirtió sobre la crisis económica de Brasil. “El frente externo es difícil, pero la Argentina debe diferenciarse y abrirse a nuevos mercados”, recomendó Meloni.
 
Desafío
Mover la economía, sin subir el gasto


En el primer semestre, los precios se reacomodaron, debido al cambio de modelo. La expansión monetaria de los últimos meses de 2015, el sinceramiento del tipo de cambio y la quita de subsidios en los servicios alimentaron una inflación que ya era elevada. Adrián Ravier, doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, opinó que parece acertada la proyección del Gobierno, acerca de que la inflación irá en baja en lo que resta del año. En diálogo con DINERO, dijo que las posibilidades de esa moderación dependerán de varios factores: el nivel de las tasas de interés, el acceso a créditos y la recuperación de la economía. “Mantener altas las tasas de interés ayuda a absorber parte del dinero circulante, y esto desacelera la inflación. Pero reducir la inflación tiene un costo, ya que se contrae la actividad”, subrayó. “El Gobierno busca reemplazar la monetización por el endeudamiento. Esto ayudará a frenar la inflación”, agregó. Consultado sobre la reactivación a partir de la obra pública -tal como prometió el Gobierno-, Ravier señaló que lo ideal sería que se financie con capitales privados para no incrementar el gasto público, el déficit fiscal y, en definitiva, la inflación. “Nadie quiere invertir en un país con estos desequilibrios. Paliar la estanflación con obra pública financiada con impuestos es grave porque los gastos para la obra pública se detraen de otro sector”, remarcó. “Gastar en exceso es populismo. En el largo plazo, las cuentas hay que pagarlas”, concluyó Ravier.

PUNTO DE VISTA

FÉLIX PIACENTINI - DIRECTOR DE LA CONSULTORA NOANOMICS

El famosos segundo semestre

El segundo semestre de 2016 debe ser el más esperado de los últimos años porque casi todo el mundo (desde el gobierno y hasta los analistas) ha puesto sobre él la responsabilidad de comenzar con la reactivación económica del país. Ahora bien, aunque faltan sólo poco más de dos semanas para iniciarlo, la economía todavía está estancada y parece no levantarse. A pesar de estar tan cerca, el segundo semestre aparece cada vez más lejano.

Entonces, ¿arranca o no la economía en la segunda parte del año? Posiblemente, pero quizás el inicio de la reactivación se dilate más bien hasta finales del segundo semestre dado que muchas señales y definiciones importantes aún no están del todo claras.

Hasta ahora vamos bien, pero mientras el mercado interno todavía está adaptándose al necesario sinceramiento de tarifas, que lógicamente disminuye el ingreso disponible e impacta en el consumo, la segunda parte del programa económico parece dilatarse. Esta segunda parte consiste en explicar detalladamente cómo se reducirá el déficit de un Estado elefantiásico que necesita reducirse y asfixia al sector privado, tanto por la presión fiscal que ello significa como por la inflación que provoca la emisión monetaria para financiarlo parcialmente. En lo que respecta a la política monetaria ha sido exitosa en cuanto a retirar el excedente de pesos pero la elevada interés de las Lebac, el instrumento utilizado para retirarlo, frena la actividad y también dificulta la reducción de expectativas inflacionarias al tener vencimientos muy cortos. Retirar pesos al 37,5% a sólo 30 días, en la mayoría de los casos, es pan para hoy (reducción de excedente de pesos) y hambre para mañana (seguir pagando tasas altas para esterilizar y déficit cuasifiscal por el pago de los intereses, o no renovar vencimientos y volver al excedente).

Cómo se desactivará esta bomba también es parte de la incógnita que frena la reactivación, junto con la falta de certidumbre sobre el programa monetario en cuanto al momento en el que bajarán las tasas o qué nivel de tipo de cambio será el que termine eligiendo el BCRA, si verdaderamente lo dejará “flotar” o si caerá en la muy probable tentación de volver a utilizarlo como ancla nominal.

Afortunadamente la economía se despertará igual gracias al efecto de la devaluación sobre sectores transables como el campo, pero el segundo semestre llegará con más fuerza cuando resuelvan y definan algunas de las incertidumbres enumeradas, supuestamente en septiembre en cuanto a los programas fiscal y monetario.

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