Dos escenarios para una misma obra - LA GACETA Tucumán

Dos escenarios para una misma obra

Carlos Correa diseñó propuestas muy distintas de “La lechera”, que está al mismo tiempo en cartel tanto en Tucumán como en la Capital Federal

23 Oct 2015
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EDUARDO CALVO. El actor se hizo conocido con Tinelli.

Ni la memoria ni el archivo tienen registrado que un autor tucumano tenga en cartel una misma obra de su autoría en esta provincia y en la Capital Federal simultáneamente, y menos que haya dos elencos bajo su dirección y puesta en escena.

Esta excepción se registra en este momento con “La lechera”, el texto de Carlos Correa que se puede ver los viernes tanto en el local El Árbol de Galeano (Virgen de la Merced 435) como en la sala porteña Espacio Sísmico. Si bien la temporada tucumana está llegando a su fin (le quedan dos funciones, incluyendo la de esta noche, a las 22), la puesta en Buenos Aires se mantendrá un mes más. Pero no es la única diferencia entre ambas.

“La versión porteña es, necesariamente, distinta a la de Tucumán porque son otros actores, es otro espacio escénico, es otra ciudad, con otros ritmos y con otro imaginario -le explica Correa a LA GACETA-. No hay un solo gesto que se repita, ya que cada versión tiene su poética. Si no fuera así, seguramente no sería tan placentero para mí el lugar de la dirección. Lo real es que es una obra que a mí me divierte mucho construirla”.

A partir de su experimentación con el diseño de los personajes según el lugar donde se realiza la puesta (ver “Personajes...”) y la necesidad de enmarcarlo en el contexto social del público que va a las salas, el director trabajó dos ideas matrices: “en la versión tucumana está presente toda nuestra mitología autóctona como algo chamánico, pero en la porteña trabajo con la iconografía cinematográfica nacional”. El texto está tratado en clave de comedia, y se presenta como un “antipoema sobre el amor y el machismo”.

Mientras que en la puesta que se ve en la provincia están Martín Lombardelli y Barby Guamán como dos recios gauchos que se disputan la tenencia y el amor de la vaca ausente, en Buenos Aires esos roles están a cargo de Juan Isola y Pablo Díaz. El pájaro cantor que también disputa el cariño de la lechera es interpretado por Pablo Vera y por Eduardo Calvo (popular con Marcelo Tinelli cuando hizo del “heavy jodido”) respectivamente; mientras que en la música en vivo están Fernando Jalil y Eduardo Peque Coria, en cada escenario.

Correa, quien está radicado en Buenos Aires desde hace dos años y estudia con Patricia Zangaro y Pompeyo Audivert, aclara que no tiene preconceptos o métodos fijos en su construcción teatral: “prima mi curiosidad por las formas que se puedan desarrollar en relación con la mirada del público, desde algo muy desvergonzado y poético a la vez; busco que sea potente desde lo artificioso, pero si no es genuino, me resulta débil”.

Una sola obra, dos propuestas y varias lecturas. En lo irrepetible radica el atractivo del teatro, como lo demuestra “La lechera”.

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