Violetta, un sueño cumplido para miles de niños

El frío quedó en un segundo plano en La Ciudadela: Tini Stoessel hizo cantar, bailar y emocionar a los tucumanos en su adiós. Video.

24 Jun 2015

Miles de niños cumplieron anoche su sueño de conocer a una princesa Disney de carne y hueso: durante casi dos horas, Violetta cantó y bailó en un “escenario tan gigante como el cielo” -según describió una pequeña espectadora- en el club San Martín. En un show preciso y aceitado como un reloj, sin margen para salirse del guión pero igualmente entretenido, el personaje que encarna Martina Stoessel puso punto final a su despedida por las provincias argentinas (la gira continuará en otros países).

Dos sensaciones impregnaban al público desde las 14, cuando llegaron los primeros asistentes: el intenso frío y la ansiedad por ver de cerca a su ídola. Para ambos encontraron una misma solución. Durante las horas transcurridas hasta que los personajes de la serie salieron al escenario, los integrantes de la platea y la popular se unieron en un solo aguante, que consistió en oleadas de aplausos, revoleo de banderines con la cara de Stoessel y el grito de “¡Tucumán, Tucumán!” conjugado con el otro más febril de “¡Violetta, Violetta!”.



Ella agradeció el cariño con una puntualidad inédita en los shows locales. A las 18.40 (10 minutos después de la hora anunciada), las pantallas del escenario se llenaron de estrellas y, después de una coreografía que simulaba el movimiento en un aeropuerto, la actriz y cantante se dejó ver por primera vez. Con un vestido plateado, y en el nivel más alto de las gradas dispuestas en la escenografía, Tini obligó a miles de miradas a alzarse hacia ella, movimiento que en muchos casos fue acompañado por el gesto automático de taparse la boca con ambas manos.

Delirio desatado. Los pequeños -casi todos de entre tres y 11 años, y en su mayoría niñas- intentaban atrapar con sus sentidos todo lo que ocurría frente a ellos (sus mamás hacían lo propio con las cámaras de sus celulares). “¡Hola Tucumááán!”, decía Violetta, y los chicos gritaban. “Estamos muy felices de estar acá”, decía León (el mexicano Jorge Blanco), y los chicos gritaban. “No saben de lindo que se ve desde el escenario”, decía Diego (el español Diego Domínguez Llort), y los chicos gritaban. Cada personaje tuvo su momento a lo largo de la tarde -hubo incluso canciones en las que el show prescindió de Stoessel-, y entre ellos fue destacable la presencia de Ludmila (Mercedes Lambre) una villana domesticada por sus pares buenos, con fanáticos propios y con el carisma suficiente para parecer querible incluso hasta cuando hablaba mal de la protagonista.

Pero no hay nadie como Violetta. No para los chicos. Cada salida, cada canción, cada cambio de vestuario (son al menos una decena) encarnados por ella ratificaban el hechizo de sus fanáticos. Cierto es que lo que hizo y dijo en Tucumán no dista en nada de lo que hizo y dijo en otras presentaciones, pero, así como excluyó la naturalidad, la estructura Disney garantizó un show sin fallas, con buenas dosis de mensajes positivos, momentos inolvidables (cada diálogo amoroso entre Violetta y León fue muy festejado, por ejemplo) y coreografías atrapantes que fueron replicadas abajo de escena.



Y Stoessel -ícono de todo el cuadro- está a la altura de la demanda. Es tierna cuando habla, perfecta cuando baila y hábil cuando quiere emocionar. Antes que todo eso, cálida -y eso se valoró mucho en la tarde helada de La Ciudadela-: una princesa Disney de carne, hueso y corazón.

Más del show

El romance, el bloque favorito.- No hay en el show de Violetta una historia que lo cohesione de principio a fin, sino que se basa en alusiones a la trama de la serie. De entre todas ellas, la preferida del público es la del romance entre León y Violetta, que cantan un par de canciones juntos, se dicen mutuamente que se aman y, hacia al final, se besan frente a un público extasiado.

Una mala buena.- El personaje de Ludmila fue el más aplaudido después de los de Violetta y León. La personificación de Mercedes Lambre llamaba la atención por su pelo largo y rubio, y por su vestimenta, pero además resultó graciosa al público. “Gracias por venir a verme... perdón, ¡a vernos!”, dijo al presentarse, jugando con su característica de egoísta y soberbia. “Gracias por escuchar a Violetta cantar porque es insoportable”, se sinceró más adelante. Los chicos se rieron con ella y aplaudieron cuando, junto con Stoessel, cantó “Más que dos”.

Un mar de gorros.- Niños y acompañantes se las ingeniaron de distinta manera para combatir el frío: como las horas transcurridas al aire libre iban a ser muchas, los espectadores se ataviaron de gorros, bufandas, guantes y gruesas camperas. Un detalle: casi todas las prendas eran de color rosa y violeta. Adentro del club, también para calmar la ansiedad, las bajas temperaturas se combatieron con algodones de azúcar y manzanas acarameladas.

Luchar por los sueños.- “Cuando yo era chica, cada vez que volvía del colegio me paraba a cantar y bailar frente al espejo, con unos zapatos tan altos como los que tengo ahora. Afortunadamente puedo decir que mi sueño se cumplió, por lo cual quiero decirles que luchen por sus sueños, que seguramente los tienen, y que confíen en ustedes para alcanzarlos”, arengó Tini, hacia el final del show.

Un solo coro animado.- “Underneath it all”, “Código amistad”, “Súper creativa”, “Amor en el aire”, “On beat” y “Soy mi mejor momento” fueron algunas de las canciones más coreadas. Pero ninguna generó la fiebre que sí consiguieron “En mi mundo” y “Libre soy”, las dos últimas del espectáculo.

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