Miedo y egoísmo

Los políticos de estos primeros años del siglo no se animan a decir lo que piensan y actúan de acuerdo a lo que conviene decir o hacer. Empiezan a caer en una trampa que tiene salida en el presente pero no en el futuro.

05 Abr 2015 Por Federico Diego van Mameren
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El egoísmo y el miedo son dos íntimos amigos que todas las noches salen de parranda. Cuando uno de ellos no se anima a hacer algo, el otro lo justifica y le da valor a actuar en base a sus más bajos instintos. Cuando el sol asoma, ebrios de tanta oscuridad y derroche, el miedo se adormece vestido con su pijama de engaños y mentiras y el egoísmo se mantiene despierto para que nadie se dé cuenta que salió con el miedo.

Los políticos de estos primeros tres lustros del siglo salen de copas con el miedo y el egoísmo. Es el ropaje elegido para vestir cada uno de sus movimientos. Tienen miedo a decir lo que sienten, a expresarse libremente y cada una de sus acciones parecen consolidarse y tomar coraje cuando es el egoísmo el motor de cada una de ellas.

Cuando la Semana Santa se despabilaba y la semana laboral se acostaba un legislador peronista (el segundo del bloque oficialista, Tucumán Crece) eligió ponerle un freno a los comicios tucumanos porque no tiene claro su derecho fundamental a ser re-reelegido como legislador provincial. José (se hace el) “Gallito” Gutiérrez pidió que se suspendan las elecciones del 23 de agosto porque aún la Justicia no se pronunció sobre su planteo de que es inconstitucional la limitación de dos mandatos que le impone la Carta Magna provincial. La Constitución así lo indica, pero el miedo de volver al llano, de ser un político sin cargo, ha inflado el egoísmo de Gutiérrez que se ha visto desesperado por hacer que su cuestión personal inmiscuya a todos los tucumanos. No tiene la paciencia para hacer un planteo de reforma constitucional que les dé la reelección indefinida en el futuro a los legisladores. Pero ese planteo es para las generaciones venideras y no incluiría a los políticos actuales. Eso les da terror a los dirigentes que ven en el aquí y en el ahora la única posibilidad de ser. Actitudes como estas convertirían a los abuelos en verdaderos Herodes frente a sus nietos.

Gutiérrez es ya un veterano de las lides políticas. No actúa con inocencia. Con su planteo arrastra nada menos que al gobernador de la Provincia que se hizo poner en la Constitución que supo pergeñar un artículo para él solo. Con el tiempo fue la Justicia la que avaló el egoísmo de José Alperovich que no supo armar un equipo ni un sucesor. Otra vez el miedo a no ser algo, lo llevó a recurrir a la Justicia que le dio el tercer (y cuasi inconstitucional) mandato. El egoísmo y el miedo no lo dejaron ser un hombre libre. Estos dos amigos (el miedo y el egoísmo) se esconden detrás de la remanida frase “el pueblo lo pide”. Si tan bueno y exitoso hubiera sido Alperovich, este año estaría siendo candidato de nuevo e incluso sería el gobernador histórico del bicentenario de la Independencia. “La política no sabe de esas cosas y si no se retiene el poder de la lapicera todo se pierde”. La frase que los políticos hacen real e indiscutible sólo muestra la dificultad que tienen de mirar su obligación de trascender para el bien común.

El escándalo Betty
Hace unos días Tucumán fue noticia no porque el Bicentenario está a las puertas sino porque la primera dama tuvo miedo. No supo cómo enfrentar y muchos menos se animó a reconocer que no habían podido cumplir con algunos ciudadanos a los que no pudieron evitarle las inundaciones y luego darles contención cuando el agua les llegaba al pueblo. Beatriz Rojkés tuvo miedo de decir la verdad y entonces le salió el egoísmo y terminó agrediendo a un poblador innecesariamente. Los políticos tienen miedo a decir la verdad y empiezan a deformarlas para disimularla. Es difícil encontrar alguien que diga me equivoqué. En estos días se dio cuando Bernardo Racedo Aragón reconoció su falta. Muy pocos le creyeron. Por eso tanto en las redes sociales como los propios hombres y mujeres de su cuño alperovichista sólo actuaron con egoísmo y lo sepultaron con críticas sin valorar que pudo haberse arrepentido del error.

Alperovich retó a Racedo Aragón como a un chico, pero fue incapaz de medir con la misma vara que usó anteriormente con Mercedes Paz que incurrió en el mismo affaire. Alperovich tiene miedo de mover sus piezas. El ajedrez electoral y sus encuestas le aseguran que puede llegar al 23 de agosto con un triunfo por lo tanto no quiere tocar el tablero hasta que pasen los comicios. Los políticos osados y luchadores de sus convicciones contra viento y marea ya no existen, el marketing y las encuestas los visten y los convierten en marionetas de una entelequia que representa lo que “el pueblo quiere oír”.

Como el perro que se muerde la cola, los dirigentes de hoy, en su afán de disimular y decir lo correcto y no lo que piensan, han ido quitándole valor a sus propias verdades.

Marzo rinde en abril
Marzo se despidió con promesas incumplidas. El mal tiempo producido por las inclemencias climáticas y por los políticos afectados por el síndrome de Peter Pan han postergado decisiones. En este mes se espera que de una vez por todas Alperovich le ponga moño y anuncie concretamente que su fórmula es la de Manzur-Jaldo. José Cano y Domingo Amaya, ¿anunciarán a sus vices o seguirán especulando con los réditos que les dan el silencio?

En verdad, los tres tienen miedo. El gobernador le teme a la noticia. No puede dormir tranquilo sabe que en cualquier momento puede estallar el escándalo de algunos de sus funcionarios. Muchos de ellos han engrosado sus bolsillos más de la cuenta. Tampoco tiene paz cuando sabe que cualquiera de sus hombres o mujeres puede terminar (por egoísmo o miedo) en las huestes de Amaya o del propio Cano).

Abril promete que cuanto antes Alperovich le levante la mano a la fórmula oficial y que se lancen las campañas en los diferentes municipios del interior. La duda es qué hará José López. Los “sijosesistas” cuentan que el lunes pasado los dos José se miraron cara a cara. El gobernador le sugirió al secretario de Obras Públicas de la Nación que tire la toalla. También le habría propuesto que quede en el rincón de su tocayo gobernador. En ese caso podría terminar confirmando lo que siempre se pre anunció: López diputado nacional. Pero López sólo lo miró como esos boxeadores que miden al rival. Por ahora sigue haciendo fintas sobre el ring, pero en la agenda de ambos José saben que a mitad de semana habrá un nuevo round.

La premisa falsa
¿A qué le temen Cano y Amaya? A todo y a todos. Saben que cada paso que den suman y restan votos en forma descontrolada. La primera trampa es que ambos tuvieron como meta una premisa falsa alimentada por el miedo y por el egoísmo. “Si vamos juntos ganamos y se termina el alperovichismo”. Tanto uno como el otro candidato evaluaron esa cuestión como un hecho indiscutible. Sin embargo, a medida que avanza el tiempo y se acerca la hora de las definiciones, cada vez está más claro que el ego de cada uno les impide unirse y resignar el rol de candidato a gobernador. Esa incapacidad, pareciera jugar a favor de Manzur-Jaldo.

Afiche de película
Cano largó primero con su campaña. Puso su imagen en los afiches y en un spot televisivo. Los radicales, un poco en serio y un poco en broma (así son los socios de Cano), cuentan que el candidato a gobernador quiere imponer que tiene una parecida a George Clooney. Mientras los más cercanos al diputado nacional dilucidan si el parecido es real, Cano pide a quienes quieren colgarse de su candidatura, que se saquen fotos sin corbata y con saco azul. Pero el problema real no está en el ropero sino cómo disimular que la rivalidad que se da a nivel nacional es una espejismo en la provincia. Concretamente como junta al massismo y al macrismo detrás de su postulación a gobernador cuando en todos los rincones de la Nación son fuertes rivales.

La actitud de Cano aceleró los tiempos del Colorado. Domingo Amaya lanzaría su candidatura a gobernador el 14 de este mes.

Lo fácil se hace difícil
A comienzas de la semana que ya se despidió diferentes sectores de la ciudad se sentaron alrededor de una larga mesa de la Federación Económica y analizaron la posibilidad de tener un ideario conjunto con vistas al Bicentenario. El miedo o su tía mala, la prudencia, hicieron que se expusieron ideales y construcciones conjuntas. Pero en la sala de la FET merodeó la preocupación de que la Nación sólo se preocupó por el bicentenario del 25 de Mayo de 2010 y no el del 9 de Julio de 2016. Inclusive la diputada nacional Miriam Gallardo recibió el pedido de que había que buscar la ayuda y la atención del Congreso de la Nación. Ella con sinceridad aceptó, pero advirtió, que no era una tarea fácil.

La reunión siguió la magnanimidad con la que el mismo arzobispo había pedido que se encare una reunión de ese tipo, pero no es fácil aceptar el miedo y el egoísmo que puede tener en un Congreso de la Nación que podría no ver como algo fácil la conmemoración de los 200 años de la independencia del país que le dio vida.

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