Londres es el destino ideal de los fondos en paraísos fiscales

Las colonias británicas son elegidas para maniobras financieras por empresas y políticos

SOMBRAS SOBRE EL PEÑÓN. Gibraltar es uno de los paraísos fiscales que tiene Gran Bretaña en el exterior. REUTERS SOMBRAS SOBRE EL PEÑÓN. Gibraltar es uno de los paraísos fiscales que tiene Gran Bretaña en el exterior. REUTERS
11 Agosto 2013
LONDRES.- Si bien las reliquias del imperio británico cambiaron sus formas de Gobierno en el último medio siglo, las antiguas colonias siguen siendo utilizadas como bases para un expansionismo económico a través de una red de paraísos fiscales que alimentan a Londres y dañan a países como la Argentina.

El Reino Unido tiene actualmente 14 Territorios de Ultramar y tres Dependencias de la Corona, eufemismos con los que se llama a las colonias que quedaron bajo su dominio directo o indirecto. En las posesiones donde existe una fuerte presencia militar, como sucede en las Islas Malvinas, Chipre y Chagos, son evidentes los vestigios del imperio para controlar espacios geopolíticos clave.

Menos visible, pero igual de importante, es la red que tejió Gran Bretaña para alimentar su economía absorbiendo casi un tercio de los servicios financieros secretos y libres de impuestos del mundo. De los 14 Territorios de Ultramar, siete son reconocidos por ser sociedades offshore (Anguilla, Bermuda, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Gibraltar, Montserrat y Turcas y Caicos), al igual que las tres Dependencias de la Corona (Jersey, Guernsey y la Isla de Mann).

"Documentos de la época de la caída formal del imperio británico dejan en claro que funcionarios y banqueros pensaron una estrategia para que paraísos fiscales satélites impulsen a Londres como centro internacional de la banca", explicó John Christensen, director de Tax Justice Network, grupo que lucha contra la evasión fiscal. "Si se combina la extensión del secreto y el volumen de los servicios financieros en mercados offshore, no hay duda que el Reino Unido y sus paraísos fiscales encabezan el ranking de secreto financiero, por delante de Suiza", agregó.

Oxfam, una organización internacional que lucha contra el hambre, estimó que, si en el mundo hay como mínimo unos U$S 21 billones (millones de millones) en paraísos fiscales, los territorios británicos albergan unos U$S 6 billones.

Beneficiarios diversos
De acuerdo al trabajo que realizó este año el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación al analizar 2,5 millones de documentos reservados filtrados, estos servicios financieros son utilizados por multinacionales, magnates, políticos y hasta traficantes de armas. También son refugio de fondos buitre como NML Capital, filial de Elliot Management (radicada de las Islas Caimán), responsable de retener la Fragata Libertad en Ghana el año pasado y en litigio con la Argentina por la reestructuración de la deuda.

Toda la plata de las sociedades offshore fluye hacia la City de Londres, una pequeña área del centro de la capital inglesa que tiene sus propias autoridades y Policía y concentra a la mayoría de entidades financieras y despachos de abogados.

"Los paraísos fiscales británicos comparten el sistema de normas y leyes anglosajonas (lo que se conoce como Common Law) y utilizan a los bancos para registrar sus operaciones con el objeto de evitar pagar impuestos y regulaciones", explicó el profesor en Política Económica Internacional de la Universidad de la City de Londres, Ronen Palan.

Para evitar papelones durante la cumbre del G-8 que se realizó en junio en Irlanda del Norte, donde la transparencia fiscal fue uno de los temas de debate, el primer ministro británico, David Cameron, apuró la firma de un convenio de transparencia con los diez paraísos fiscales que están bajo su soberanía.

Sin embargo, existe mucho pesimismo sobre este acuerdo, visto como una forma de maquillar la situación ante la presión internacional y de la opinión pública por la crisis y las políticas de austeridad. "El tratado se refiere principalmente a individuos, cuando los paraísos fiscales se especializan en negocios corporativos", afirmó Palan, mientras que Christensen lo calificó de "débil", y añadió que no apunta contra lo que el derecho anglosajón llama trust. Esta es una de las principales herramientas del secreto financiero, por la cual se pueden transferir bienes o derechos para que los administre alguien en beneficio de una tercera persona.

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