Tras el 8N, Cristina ratificó el rumbo del modelo

La Presidenta señaló que no todos tienen que pensar lo mismo, que hay ideas distorsionadas y pidió que la ayuden a hacer un país mejor. La Presidenta reaccionó al día siguiente del 8N realizando una defensa de su gestión, al tiempo que sostuvo que nadie está obligado a pensar de la misma forma. Celebró convivir con personas diferentes y exhortó a tirar para el mismo lado a todos los argentinos. Hubo visiones distintas, como era de esperar, entre opositores y la dirigencia kirchnerista

10 Nov 2012
1

GESTIÓN. "No me victimizo", dijo Cristina. "Estoy poniendo todo lo que tengo. Nadie me obligó a estar acá", agregó TELAM

BUENOS AIRES.- La presidenta, Cristina Fernández, advirtió ayer, horas después del masivo cacerolazo en rechazo a su gobierno, que "no todos tienen que pensar lo mismo", pero criticó la ausencia de una dirigencia que presente un modelo alternativo y denunció que hay un "aparato cultural" que genera "ideas distorsionadas".

En respuesta a los reclamos del 8N, la Presidenta señaló que "este proyecto incluye incluso a quienes se quejan de la inclusión de otros", aseveró que "no te pueden expulsar de tus ideas ni de tus convicciones", pero concedió que "lo que más enriquece es convivir con personas diferentes".

La jefa de Estado se presentó ayer en el Salón de las Mujeres de la Casa de Gobierno, ante medio centenar de intendentes bonaerenses para anunciar obras en los diferentes municipios por $ 8.844 millones, con un total previsto para 2013 de $ 3.347 millones. Participaron el gobernador bonaerense Daniel Scioli, el jefe de Gabinete, Juan Abal Medina, y los ministros de Planificación, Julio De Vido, de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, de Economía, Hernán Lorenzino, de Salud Juan Manzur, y de Interior, Florencio Randazzo.

Allí, en un extenso discurso de casi 50 minutos, Cristina aseguró que "lo que más enriquece a una persona, a un país, a una sociedad, es poder incluir y poder convivir y compartir, aun con los que tienen historias diferentes" y por tanto "no tenemos que pensar exactamente todos lo mismo". Agregó que un "formidable aparato cultural" se extendió y actuó sobre todos los argentinos para que tuvieran ideas distorsionadas sobre el país, para que pensar que "lo de afuera todo bien y lo de adentro todo mal", según ironizó.

"Nos han instalado determinadas frases, títulos, que cuando uno le pregunta sobre el título no sabe explicar o desarrollar. No hay sustento, ideas, es simplemente repetir lo que se lee o que alguien le dice desde una pantalla de televisión", desarrolló, en presunta referencia a las consignas esgrimidas por los manifestantes del 8N.

Poniendo todo

Tras exaltar su gestión de gobierno, a un día de gigantesca marcha con reclamos, Cristina pidió que la "ayuden a hacer una Argentina mejor" y aseguró que ella está poniendo "todo" lo que tiene para llevar adelante su gestión.

"Yo estoy poniendo todo lo que tengo, sinceramente más no tengo. Son las neuronas que tengo, el tiempo que tengo y lo pongo arriba de la mesa, como lo hice toda mi vida y sin quejarme", subrayó.

Sin embargo, aclaró: "No me victimizo, odio a los que se victimizan, porque aquí nadie me obligó a estar; si estoy sentada 'de Presidenta' es porque quise".

En esa línea, admitió que comete muchos errores pero porque ella y sus ministros se la pasan "las 24 horas laburando", y en broma señaló que los vuelve "locos" a sus colaboradores para que trabajen "para el pueblo los 365 días del año".

Cristina resaltó que los médicos le dicen que descanse, pero ella aseveró que "no hay sábados y domingos" para un Presidente.

En otra referencia al cacerolazo, criticó la falta de una dirigencia política que le presente a la ciudadanía un modelo alternativo y aseguró que su gobierno no puede "hacerse cargo" de esa supuesta carencia, ya que ya tiene el propio.

"Mi compromiso con este proyecto de país es inquebrantable y no viene de ahora, ni desde muy joven. Esto no empieza cuando uno llega, ni termina cuando uno se va. La historia empezó hace 200 años", dijo la jefa de Estado. En ese marco, pidió a los argentinos y a la dirigencia que la ayuden "a hacer una Argentina mejor, a generar ideas y debates para enfrentar la situación con mayor eficacia".

Los logros

En determinado momento de su discurso, la Presidenta destacó los logros de los gobiernos kirchnerista tales como el desendeudamiento, la inclusión social, la política cambiaria y la reforma política, en tanto que ratificó el rumbo de su gobierno. "Hay que continuar con la industrialización de la ruralidad y también con el plan agroalimentario que tiene como objetivo agregar valor a las producciones primarias", precisó.

Destacó como valor fundamental las reformas implementadas en materia política como las primarias obligatorias y simultáneas, que se aplicaron el año pasado por primera vez. Por último, se refirió a la crisis económica global y dijo que si esta situación "nos hubiera agarrado antes de 2003, estaríamos mucho más vulnerables". (DyN-Télam)

Comentarios