Al paraíso también se llega pedaleando

Cecilia Graña y Dhyan Anala se dedican en cuerpo y alma a difundir la importancia de cuidar el medio ambiente. Y lo hacen de la mejor manera posible: arriba de una bicicleta. Pedalearán desde Buenos Aires hasta Alaska.

Ellos son muy claros. Cuando algo te molesta tenés dos opciones: obrar en consecuencia y hacer algo al respecto o quedarte de brazos cruzados. No es necesario ser muy perspicaz para darse cuenta de cuál fue la actitud que adoptaron Cecilia Graña y Dhyan Anala.

Valga la aclaración: su interés va mucho más allá de pedalear y disfrutar del paisaje. A lo largo del viaje que están realizando (¡unir Argentina con Alaska!), que por sus características puede romper récords, realizan numerosas paradas para estudiar el ecosistema. Y, sobre todo, para compartir su experiencia y conocimientos con cualquiera interesado en escucharlos. Un ejemplo: el fin de semana pasado brindaron un curso de cicloturismo en Yerba Buena.

- ¿Cuándo y por qué comenzó este proyecto?

- Dhyan Anala: el proyecto comenzó a gestarse en 2007 y la motivación principal es aportar nuestro granito de arena a favor del medio ambiente. Podemos decir que este viaje es el resultado de comprender, por medio de nuestro trabajo, la gravedad del impacto ambiental que generamos cada uno de nosotros, especialmente aquellos que vivimos en las grandes ciudades. Con esta comprensión arribás a una única conclusión posible: ¡algo hay que cambiar! Luego te quedan dos actitudes por tomar: hacer algo o no hacer nada. Nosotros sentimos una gran motivación y satisfacción por hacer cosas a favor del medio ambiente. Si se comprende esto se puede comprender fácilmente nuestro trabajo a lo largo de estos casi 11 años.

- ¿En qué consiste el recorrido?

- Cecilia Graña: la idea es recorrer el continente americano desde Buenos Aires a Juneau (Alaska). Nuestros propósitos son básicamente dos y están relacionados con la protección del medio ambiente y la ecoeducación. Por un lado brindamos ecoeducación o educación ambiental en diferentes niveles, gratuitamente, a lo largo del viaje. Otro punto importante para nosotros es el estudio de las diferentes ecoregiones por las que vamos transitando. En Tucumán nos planteamos el estudio de la ecoregión selva de las yungas. Venimos recorriéndola desde su inicio, en Catamarca. La de las yungas es una selva de montaña que viaja desde Catamarca a Venezuela. Cuando muchas zonas del planeta sufran sequías, las ciudades y poblados cercanos al cordón de yungas gozarán de agua y de otros recursos vitales en abundancia. Algo que también es muy importante para nosotros es la difusión del uso de la bicicleta como medio de transporte de bajo impacto ambiental.

- ¿Cómo los recibe la gente?

- Dhyan: de una forma que nunca antes había experimentado. Siempre mis viajes fueron en avión, auto o moto y nunca experimenté que al llegar a un lugar la gente te abriera las puertas de sus hogares como lo hacen cuando llegás en bicicleta. A veces entramos a poblaciones pequeñas y los niños corren tras las bicicletas gritando: ¿dónde van? ¿De dónde vienen? ¿Quieren venir a mi casa?... Mi papá los invita... Resulta increíble que haya tanta gente buena en un mundo que día a día se va degradando a causa del egoísmo. Cabe destacar también que muchas veces, y por nuestro estudio de las ecoregiones, pasamos días sin ver a otra persona. Algunas de estas experiencias solitarias más lindas las vivimos en la selva tucumana y catamarqueña. Nos ha tocado internarnos a pie durante varios días en medio de la nuboselva y no hablamos con nadie.

- ¿Cómo sigue el itinerario?

- Cecilia: todavía nos queda seguir estudiando un poco más de la selva de yungas en Tucumán, Salta y Jujuy, mientras seguimos compilando información para el libro que estamos realizando sobre las yungas argentinas. Pero antes debemos trabajar en Tucumán para seguir financiando nuestra labor. Luego debemos retomar el estudio de la ecoregión del Chaco serrano y el Chaco seco, que iniciamos hace poco más de un año y medio. Además queremos llegar a más escuelas rurales para ofrecer ecoeducación. Creemos que debemos recorrer unos 4.000 kilómetros más en la Argentina antes de salir del país. Tenemos un itinerario general de viaje, pero las cosas se van dando de acuerdo con los estudios que realizamos y con la respuesta de las escuelas y de las entidades educativas a las que pretendemos llegar.





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