Don Carlos: "La música me dio todo en la vida"

Es el último referente masculino de la movida tropical tucumana. En septiembre cumplirá 76 años y hace 56 que vive de y para la música. Acordeonista y tecladista, es una marca registrada de los bailes. Integró la bandita de Carlinhos y la orquesta de Horacio Malvicino. ¿Quién no lo conoce?

26 Ago 2011

*Alto, rubio, pero con zapatos blancos. La antítesis del despistado violinista que interpretaba en el cine el histriónico galo Pierre Richard. Más bien calmo y distante de ser comediante. Músico de cuna y pionero del género tropical. En Buenos Aires lo rebautizaron como el "Tucumano de Oro". Pero tanto allá como acá, la provincia más pequeña del país, Juan Carlos Pasieczny es simplemente Don Carlos. Aunque proviene de una familia de origen austríaco, nació hace 75 años en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Fue niño futbolista en Lanús Oeste; joven acordeonista en la cantina de Spadavecchia, en La Boca, y adulto en el norte. Pero se siente e identifica tucumano de alma, trayectoria y corazón. También integró la orquesta de Horacio Malvicino en la comedia Irma la Dulce y sobresalió en la bandita de Carlinhos. Compartió escenarios con "La Leo" cuando aún lideraban la agrupación Leonor Marzano -piano- y Miguel Gelfo -acordeón-, los fundadores del glorioso ritmo del tunga-tunga. Tocó con el "Potro" Rodrigo, Lía Crucet, Gladys "La Bomba Tucumana", Avelino, Vielmeti, Los Mirlos, Karicias, entre otros numerosos consagrados de la época dorada del cuarteto cordobés y de la movida tropical nacional.

*"La música me dio todo en la vida. Esposa, hijos, amigos, éxito, bienestar, conocimientos. Soy autor de la Nueva Marcha de San Martín junto a Miguel Ángel Roldán, entre centenares de temas que registré como Don Carlo -sin ese-, en Sadaic", le contó agradecido a LA GACETA. Impecable, simple y directo se acomoda en el sillón del living de su casa, donde cada adorno, machimbrado y arreglo lo hizo con sus manos, ayudado por su esposa. "Por la música conocí casi toda América -continúa-. Viajé y aprendí mucho. También me brindó la oportunidad de descubrir a la mujer de mi vida y formar un hogar. Hace 54 años que vivo de, para y por la música. Y aún a la edad que tengo soy un afortunado, porque nos llaman para que actuemos tres, cuatro veces y toda la semana también. Eso se logra con trayectoria, conducta y madurez".

*Don Carlos nos observa y cuenta: "ahora somos ocho los integrantes del conjunto, pero ni cuando éramos más o menos alguien de mis músicos se pasó de copas o vociferó una palabra fuera de lugar. El respeto, la profesionalidad y la solidaridad son marca registrada para nosotros. Ellos se brindan por entero, tocan con afecto y alegría, pero yo también les retribuyo. Es mutuo. Soy uno de los pocos que abona aguinaldo a sus músicos o les reconoce su parte cuando se enferman. Pero no quiero que me digan que soy bueno por hacer lo correcto".

El hombre del acordeón a piano y ahora de los teclados recuerda cuando era compañero del Chango Paliza y bastón mayor de la banda de música de la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma), cuando la sobriedad y el deber colmaban esos claustros de esperanzas y mañanas. Lejos de los momentos oscuros que luego escondieron sus paredes.

*"Muy pocos sabenmi nombre completo", cuenta el último referente masculino del género tropical tucumano junto a Avelino y Vielmeti, dos grandes que ya murieron. Y en tono más íntimo describe su origen. "Nací el 25 de septiembre de 1935 en el porteño hospital Rivadavia. Mi madre descubrió mi vocación antes que yo. Me inscribió en un conservatorio para que no jugara al fútbol todo el día. Estudie teoría y solfeo en acordeón a piano. Era el instrumento más conocido entre las familias que descendían de europeos -austríacos, en mi caso-. Mi primer profesor se llamaba Reschinga. Yo era admirador de Feliciano Brunelli. Aunque conocía a muchos acordeonistas que lo superaban, él fue un gran compositor y tenía una orquesta y cantores sensacionales. Además, un éxito popular arrollador. En esa época también estaba la orquesta Continental. Las formaciones eran de cuatro saxos y cuatro trompetas. En las Richmond de Suipacha y de Esmeralda, donde se tomaba un excelente café, iba a escuchar a Varela Varelita". Respira profundo y con un dejo de nostalgia destaca: "en ese momento del país había otro tipo de música. Se imponían las grandes orquestas y también predominaba el jazz. Por ahí andaban Estela Raval y su marido Romerito. Hasta que surgió Carli-nhos y revolucionó todo. Pero en los 70, la llegada del Cuarteto Imperial también transformó los parámetros de la música del país".

*En 1965 desembarcó en Tucumán. "Carlinhos desarmó la bandita. Puso un criadero de pollos con mi hermana, en Córdoba, y se fundieron. Yo, que había llegado a esta provincia por unos días, me quedé toda la vida. En una de mis actuaciones conocí a Rosa. Inclusive recuerdo que me tomaron una prueba en LV12 para integrar el staff de músicos estables de la emisora. No me conocían, pero igual hice la prueba. Me casé y formé Don Carlos, primero con Capitanes y después, por sentido común, prescindí de esa acepción. Desde entonces trabajo continuamente. Grabé 33 discos y tocamos en todo el país. Con Avelino competíamos hasta que nos hicimos socios, amigos y compadres. En los 90 volví a la metrópoli argentina y triunfamos. Pero, desde hace seis años, no fuimos más. Arriesgábamos la vida actuando entre seis y 10 lugares a la vez", aseveró.

*El prolífico creador del género es plaqueta de oro, doble disco de oro y triple de platino. "Nuestra música es para bailar, para la familia. Le cantamos al amor y no a la marginalidad ni a las drogas", recalcó. Un maestro.

Ritmos para toda la familia
"El CD nos está perjudicando" "El error más grande es haber suplantado el disco de vinilo por el compacto. Perjudicó a los autores. Veo temas míos por todos lados donde venden CD truchos. El cassette no se copiaba porque la fidelidad no es la misma. También los transistores relegaron a la lámpara y se perdió la calidad de sonido. Hoy ya se habla de volver al vinilo, por las regalías", opinó.

Palito Ortega vendía café
"La bandita de Carlinhos ensayaba en un subsuelo de Callao y Rivadavia. Allí caía Palito Ortega a vender café. Así se ganó la simpatía de Carlinhos, que lo incorporó para que cada noche blanqueara los zapatos de los integrantes de la orquesta y ayudara a su esposa. Cuando regresamos de Chile se quedó en Mendoza y Dino Ramos lo ayudó a ser cantautor", contó.

Autor del 95% de lo que toca
"El 95% de los temas que interpretamos son de mi autoría. Soy miembro titular y de número de Sadaic. Los primeros dos discos que grabé fueron para un señor Divisky, que tenía una disquería en una de las esquinas de la avenida Sáenz Peña, primera cuadra. Aún sigo grabando y lo haré hasta que Dios decida llevarme de este mundo", apuntó.

El mayor de tres hermanos, padre de dos hijos y abuelo de tres nietas
"Mi padre era armador de hierros. Hacía todas las estructuras de hierro para los edificios, como el Hospital Italiano. Se llamaba Juan. Mi madre, Justina Ducharo, era ama casa. Yo soy el mayor de mis hermanos (Ana vive en Mar del Plata y José Eduardo está radicado desde hace 13 años en Estados Unidos)", describió Juan Carlos Pasieczny. También contó que luego de más de cuatro años de flirteos contrajo matrimonio con Rosa Angela Arancibia. "Formalizamos el 3 de junio de 1969", reveló. Después llegaron los hijos: Karina Alejandra (38 años) casada con Salustiano Padilla, y Carlos Fabián (36). La familia se agrandó con las nietas María de los Angeles (10), María Celeste (6) y Ana María (1). "Los teclados llevan adelante a mi banda. Hacemos una música bien bailable, con cierto aire caribeño, que marca la línea de percusión (bongó, tumbadoras, timbaletas, guacharaca)", dijo. Baila, Baila no pares de bailar; El Cariño, Mentirosa, Elsa, Excitante, Despedida, Mascarada, Plegaria de un hombre pobre y Poca Cosa, entre cientos de temas, son éxitos de Don Carlos.

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