El combate electoral toma forma en la provincia y en la Nación. La ley de primarias abiertas diseñada supuestamente para que los candidatos presidenciales surjan del voto de los afiliados de los partidos en la jornada del 14 de agosto acabó desvirtuada en su objetivo. De hecho, las ofertas estarán definidas de antemano por los partidos y alianzas, por lo que el acto del 14 de agosto sólo podrá servir de indicador del posicionamiento de cada postulante para los comicios presidenciales de octubre.
En ese contexto se afianza la convicción de que Cristina Fernández terminará encabezando la fórmula oficialista. Los escarceos con la CGT de Hugo Moyano pincelarán de tensión el trayecto hacia las urnas, pero es muy poco probable que el agua llegue al río.
El sindicalismo es una de las patas del régimen peronista y del que no puede prescindir la Presidenta. Los gobernadores y la Casa Rosada son los otros factores que constituyen el poder peronista. Ninguno de ellos, razonablemente, pondrá en riesgo la estabilidad del pacto político. Los reclamos cruzarán de un lado al otro. Los cegetistas juran que no son obsecuentes, y la jefa del cristinismo predicará la conveniencia de la razonabilidad en esta etapa. De todos modos, después de la definición del consejo nacional del PJ, la oficialización de la propuesta de reelección por Cristina Fernández es sólo cuestión de tiempo.
Las alternativas a ella, en el campo opositor, están en una etapa de debate y de una muy lenta maduración. La Presidenta juega sola en la cancha, eficazmente colaborada por la sistemática trasmisión en cadena por radio y televisión de actos de alta y baja jerarquía. Su imagen es la voz cantante del gobierno que gestiona y la de la candidata a la reelección. Astucia del oficialismo y anemia de la oposición, que peca de impotencia.
Eduardo Duhalde es uno de los que se arroga la pretensión de ser el destructor de la dinastía kirchnerista, discurso que contrasta con la sensible pérdida de apoyos que tuvo a lo largo del país. Se desdibujó con liquidación sin vueltas del Peronismo Federal.
Dentro de esa estrategia de recuperación de protagonismo, se inserta el acto que encabezará el jueves en esta ciudad, en el estadio del club Central Córdoba. Los gremios cercanos a Duhalde -Uatre y gastronómicos- aparecen como los soportes de la movilización en apoyo del bonaerense. La vertiente peronista de Julio Díaz Lozano mantiene su alineamiento con Duhalde.
Distracciones radicales
Los radicales, que ya definieron la base del Acuerdo Cívico y Social, están enfrascados en resolver su propia interna. El senador José Cano se alejó del escenario para no verse envuelto en el tironeo de las distintas listas. Existe en lo más alto del armado aliancista la idea de conformar una lista acordada entre las diferentes líneas del partido. Uno de los objetivos es evitar la reedición de la puja entre las dos fracciones que disputaron el rectorado de la Universidad Nacional de Tucumán.
Las acusaciones cruzadas entre ellas envenenan el ambiente y fastidian a los radicales más históricos. Piensan estos que las querellas entre los duetos Luis Sacca-Fernando Valdez -oficialismo de la UNT- y del ex edil José Saab-Ramiro Hernández -del bando derrotado- son propias de los claustros académicos, y no de la UCR. El dúo Valdez-Sacca goza de la confianza del legislador Federico Romano Norri, a la sazón presidente de la junta provincial del partido.
Se dice en la sede radical que arderá Troya cuando la directiva analice una nota del ex diputado Miguel Mibelli que alude a denuncias planteadas contra Sacca y el rector Juan Cerisola en el ámbito de la Justicia Federal, por cuestionadas relacionadas con la administración universitaria. A Mibelli lo ubican cerca del ex concejal Saab. La celebración de elecciones internas encendió las luces de alarma en el estado mayor acuerdista. Este intuye que el Gobierno alimentará las rencillas y oxigenará subterráneamente las listas que puedan proveerle de legisladores amigables después del 29 de octubre. La escisión de Participación Cívica es una experiencia que tienen en cuenta los radicales de pura cepa. Haciendo futurología. los más avezados dirigentes de la UCR auguran que con legisladores amistosos, la Casa de Gobierno intentaría construir un bloque próximo a sus afectos.
Menos conflictivo se perfila el ordenamiento de la nómina del oeste, donde el productor y piloto de rally Roberto Sánchez está fuera de controversia como el número uno.
El ex legislador Julio César Herrera lo impulsó hacia ese puesto, con la venia del candidato a gobernador. Ariel García, Nora Vázquez de Argiró y Nélida de Guerra emergen entre los posibles miembros de la lista. En el este, reina la desarmonía, porque al productor Rafael Sánchez se le contrapone el concejal Sebastián Luna, tildado de amigable con el alperovichismo. Sánchez, por el contrario, se ganó el aval de la mayoría de la dirigencia partidaria. En la capital se concentra la mayor cantidad de ambiciones en competencia, por lo que la compaginación de intereses se vuelve más compleja. Después del 25, se tendrá un panorama más claro. Se sabe que Cano procurará combinar la renovación de figuras con lealtades a un proyecto que se propone enfrentar al alperovichismo. La elección del compañero de Cano estará resuelta -presumiblemente- durante la semana próxima.
El efecto inesperado
La ácida descalificación de Hebe de Bonafini al gobernador José Alperovich sorprendió con la guardia baja al oficialismo. Ella pidió que no lo voten en agosto por albergar bussistas en sus listas. El senador Sergio Mansilla calificó de demente a la referente histórica de Madres de Plaza de Mayo. De su audacia se ufanó luego en la sede del peronismo. El tono diplomático de Alperovich fue la contracara de Mansilla, quien suele expresar públicamente lo que se comenta en la intimidad del poder. La preocupación ganó a extendidos ámbitos del Gobierno porque no se desautorizó a Mansilla. Hebe es un ícono de los Kirchner, decían. Falta conducción, razonaban en esos sectores del poder. Nohubo debate, se quejó uno de los ministros. Bonafini golpeó en el plexo al gobernador y al intendente Javier Pucharras, ya que las imágenes de estos figuran en carteles sobre Lomas de Tafí, sin mención de Cristina Fernández. Otras fuentes atribuyen las divergencias a que Alperovich trabó el ingreso de Madres de Plaza de Mayo a los planes de construcción de viviendas. Alperovich vs. Bonafini es un pleito con final abierto.
En ese contexto se afianza la convicción de que Cristina Fernández terminará encabezando la fórmula oficialista. Los escarceos con la CGT de Hugo Moyano pincelarán de tensión el trayecto hacia las urnas, pero es muy poco probable que el agua llegue al río.
El sindicalismo es una de las patas del régimen peronista y del que no puede prescindir la Presidenta. Los gobernadores y la Casa Rosada son los otros factores que constituyen el poder peronista. Ninguno de ellos, razonablemente, pondrá en riesgo la estabilidad del pacto político. Los reclamos cruzarán de un lado al otro. Los cegetistas juran que no son obsecuentes, y la jefa del cristinismo predicará la conveniencia de la razonabilidad en esta etapa. De todos modos, después de la definición del consejo nacional del PJ, la oficialización de la propuesta de reelección por Cristina Fernández es sólo cuestión de tiempo.
Las alternativas a ella, en el campo opositor, están en una etapa de debate y de una muy lenta maduración. La Presidenta juega sola en la cancha, eficazmente colaborada por la sistemática trasmisión en cadena por radio y televisión de actos de alta y baja jerarquía. Su imagen es la voz cantante del gobierno que gestiona y la de la candidata a la reelección. Astucia del oficialismo y anemia de la oposición, que peca de impotencia.
Eduardo Duhalde es uno de los que se arroga la pretensión de ser el destructor de la dinastía kirchnerista, discurso que contrasta con la sensible pérdida de apoyos que tuvo a lo largo del país. Se desdibujó con liquidación sin vueltas del Peronismo Federal.
Dentro de esa estrategia de recuperación de protagonismo, se inserta el acto que encabezará el jueves en esta ciudad, en el estadio del club Central Córdoba. Los gremios cercanos a Duhalde -Uatre y gastronómicos- aparecen como los soportes de la movilización en apoyo del bonaerense. La vertiente peronista de Julio Díaz Lozano mantiene su alineamiento con Duhalde.
Distracciones radicales
Los radicales, que ya definieron la base del Acuerdo Cívico y Social, están enfrascados en resolver su propia interna. El senador José Cano se alejó del escenario para no verse envuelto en el tironeo de las distintas listas. Existe en lo más alto del armado aliancista la idea de conformar una lista acordada entre las diferentes líneas del partido. Uno de los objetivos es evitar la reedición de la puja entre las dos fracciones que disputaron el rectorado de la Universidad Nacional de Tucumán.
Las acusaciones cruzadas entre ellas envenenan el ambiente y fastidian a los radicales más históricos. Piensan estos que las querellas entre los duetos Luis Sacca-Fernando Valdez -oficialismo de la UNT- y del ex edil José Saab-Ramiro Hernández -del bando derrotado- son propias de los claustros académicos, y no de la UCR. El dúo Valdez-Sacca goza de la confianza del legislador Federico Romano Norri, a la sazón presidente de la junta provincial del partido.
Se dice en la sede radical que arderá Troya cuando la directiva analice una nota del ex diputado Miguel Mibelli que alude a denuncias planteadas contra Sacca y el rector Juan Cerisola en el ámbito de la Justicia Federal, por cuestionadas relacionadas con la administración universitaria. A Mibelli lo ubican cerca del ex concejal Saab. La celebración de elecciones internas encendió las luces de alarma en el estado mayor acuerdista. Este intuye que el Gobierno alimentará las rencillas y oxigenará subterráneamente las listas que puedan proveerle de legisladores amigables después del 29 de octubre. La escisión de Participación Cívica es una experiencia que tienen en cuenta los radicales de pura cepa. Haciendo futurología. los más avezados dirigentes de la UCR auguran que con legisladores amistosos, la Casa de Gobierno intentaría construir un bloque próximo a sus afectos.
Menos conflictivo se perfila el ordenamiento de la nómina del oeste, donde el productor y piloto de rally Roberto Sánchez está fuera de controversia como el número uno.
El ex legislador Julio César Herrera lo impulsó hacia ese puesto, con la venia del candidato a gobernador. Ariel García, Nora Vázquez de Argiró y Nélida de Guerra emergen entre los posibles miembros de la lista. En el este, reina la desarmonía, porque al productor Rafael Sánchez se le contrapone el concejal Sebastián Luna, tildado de amigable con el alperovichismo. Sánchez, por el contrario, se ganó el aval de la mayoría de la dirigencia partidaria. En la capital se concentra la mayor cantidad de ambiciones en competencia, por lo que la compaginación de intereses se vuelve más compleja. Después del 25, se tendrá un panorama más claro. Se sabe que Cano procurará combinar la renovación de figuras con lealtades a un proyecto que se propone enfrentar al alperovichismo. La elección del compañero de Cano estará resuelta -presumiblemente- durante la semana próxima.
El efecto inesperado
La ácida descalificación de Hebe de Bonafini al gobernador José Alperovich sorprendió con la guardia baja al oficialismo. Ella pidió que no lo voten en agosto por albergar bussistas en sus listas. El senador Sergio Mansilla calificó de demente a la referente histórica de Madres de Plaza de Mayo. De su audacia se ufanó luego en la sede del peronismo. El tono diplomático de Alperovich fue la contracara de Mansilla, quien suele expresar públicamente lo que se comenta en la intimidad del poder. La preocupación ganó a extendidos ámbitos del Gobierno porque no se desautorizó a Mansilla. Hebe es un ícono de los Kirchner, decían. Falta conducción, razonaban en esos sectores del poder. Nohubo debate, se quejó uno de los ministros. Bonafini golpeó en el plexo al gobernador y al intendente Javier Pucharras, ya que las imágenes de estos figuran en carteles sobre Lomas de Tafí, sin mención de Cristina Fernández. Otras fuentes atribuyen las divergencias a que Alperovich trabó el ingreso de Madres de Plaza de Mayo a los planes de construcción de viviendas. Alperovich vs. Bonafini es un pleito con final abierto.








