Verde rúbrica para una callada esperanza

10 Abr 2011
Poesía
La trama redonda

MANUEL SERRANO PÉREZ
(Edunt - Tucumán)

En el Génesis, el Hacedor encarga a Adán, flamante creación, la tarea de nombrar el mundo, de verbalizar la vida. Y será el poeta, el otro "hacedor" -del griego poietes-, quien recoja y pula la palabra como a una gema, y resalte su luz. Manuel Serrano Pérez lleva décadas en esa tarea, desde un entorno poblado de lazos humanos, si bien en La trama redonda predomina la humanización de elementos naturales, árboles en este caso. Su verde rubrica una callada esperanza ante todo dolor.
Con amor y respeto por el lenguaje nacido de su sangre, y nutrido por el ejercicio noble de la escritura, Serrano Pérez trabaja acá en torno a la imagen del árbol, metáfora polisémica, universal, de contenido rico y emotividad profunda. El conjunto lleva a que los poemas se potencien recíprocamente, como las hojas del árbol en su copa, como las asperezas en la corteza de su tronco.
Huéspedes de la Tierra milenios antes que el hombre, nuestros árboles cumplen su destino vertical bajo este sol del subtrópico sin alardes, generosos en flores, en frutos y en la ansiada sombra del verano. Allí, los tarcos imponentes, los "naranjos de fruta de oro" que cantara Amalia Prebisch de Piossek, los lapachos con su milagro anual. Trepan el cerro, se remansan en los poblados, custodian algunos caminos, menos de los que quisiéramos. Remanso visual, señal de vida.
Serrano Pérez mira el árbol con el corazón y ve a un compañero desde la cuna al ataúd: transfigura y doblega / tempestad y orillas / desde el primero al último / viaje". Y recuerda la infancia: "oliendo a mi niñez en un verano / estremecido por cebiles, / el tala y el laurel, el horco molle?
Y en la trama redonda del corte del tronco, guarda el árbol la cuenta de su edad, con las marcas de cada año: sequía, abundancia, fuego o hielo. Yo sabía que el tiempo era redondo?, dice el poeta, sabedor del carácter cíclico de la experiencia.
En este nuevo poemario de Serrano Pérez celebramos tanto la idea que lo nutre como la palabra que lo expresa. La concepción misma del libro es un poema por derecho propio. Agradecemos la labor de quienes, con eficiencia, nos permiten leer este pequeño-gran libro, que incluye imágenes arbóreas de nuestro gran Lobo de la Vega, a quien el poeta dedica uno de sus textos.
La vida y las letras lanzan a Manuel a la creación una y otra vez. Ni distinciones ni difusión han agotado su búsqueda de nuevos modos de expresar su intimidad cuando en ella advierte trazos de lo universal, de lo que hallará eco en otros.
Es su manera de vivir de pie, como los árboles.
© LA GACETA

Eugenia Flores de Molinillo



Los espejos
*
Por Manuel Serrano Pérez
Para LA GACETA - TUCUMAN

Encaminan el mundo
a proclamada sombra,
pero no dejan huella,
sus habitantes ciertos
son los volúmenes del día.
Por las noches,
cuando uno se asoma
está perdido,
es una flor de aroma ausente,
una herida
que empuñan las paredes,
es decir silencio
diluido
en vecindad oscura
que no se añade a la memoria.
Si intento hallar a Eduardo
entre sus grietas
me hundo?
© LA GACETA

* Poema inédito que integrará su próximo libro
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