La intolerancia conduce a la violencia

30 Sep 2010

La falta de respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias es la intolerancia, mientras que la acción de utilizar la fuerza y la intimidación para conseguir algo se define como violencia. Inducir a alguien a hacer algo es la definición de instigar. En los últimos tiempos estamos asistiendo a episodios de intolerancia social que son, en una buena medida, estimulados por la política de confrontación que viene ejerciendo el Gobierno nacional contra los sectores que no comparten su pensamiento.

En la noche del martes, mientras en la plaza Lavalle de Buenos Aires se realizaba una manifestación para presionar a la Corte Suprema de Justicia para que destrabe la aplicación de la Ley de Medios, un grupo de militantes peronistas atacó la sede de nuestro diario. Los jóvenes que arrojaron huevos contra la puerta de acceso e impactaron también en circunstanciales transeúntes, desplegaron banderas rojas y negras, con una leyenda que aludía a una diputada nacional. También portaban un cartel que decía: "LA GACETA, cómplice de la dictadura". En las columnas de nuestro edificio de Mendoza 654, pintaron con aerosol la frase "LA GACETA: Clarín". Los atacantes entonaron cánticos agresivos y en los volantes que esparcieron dejaron constancia de su participación, entre otros grupos, de La Cámpora, JP Descamisados, JPB Evita, MPB, Corriente Nacional y Popular 25 de Mayo, Movimiento Peronista Revolucionario y Federación Tierra, Vivienda y Habitat.

En la manifestación que tuvo lugar en Buenos Aires, si bien no hubo expresiones físicas de violencia, sí hubo peligrosas incitaciones que tuvieron por protagonista a la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, quien azuzó: "Si tenemos que tomar el Palacio de Tribunales, tomémoslo... Si la ley no sale, hay que arrancársela con toda la fuerza que tiene el pueblo. Estoy harta de aguantar a estos tipos con privilegios, que nos aplastan, nos quieren dominar", aseveró en relación a los jueces de la Corte Suprema.

Una mirada diferente sobre el rol de la prensa y sus señalamientos críticos al poder tienen otros mandatarios. En recientes declaraciones, el presidente uruguayo José "Pepe" Mujica se expresó en contra de medidas que apunten a controlar o regular los medios de comunicación, diciendo que "la mejor ley de prensa es la que no existe". Recomendó también a los gobernantes soportar las críticas de los medios. El presidente de Uruguay aseveró que "cuanto más educada y calificada sea una población, habrá mayor diversidad de opiniones" y acotó que eso "es muy bueno" para la democracia y las instituciones.

El hostigamiento a la prensa independiente, así como el avasallamiento de las instituciones se ha vuelto una constante por parte del Gobierno nacional cuando los hechos no suceden como es su deseo. Así lo ha expresado, con preocupación, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), que en su reciente documento dijo: "podemos escribir y decir lo que pensamos, pero en un escenario tenso, de presiones directas e indirectas, en el que percibimos un ánimo de cooptación, confrontación y revancha de un Gobierno que ha elegido al periodismo como enemigo, y busca debilitar sus funciones de contrapeso y de vehículo de auditoría social". Ya en abril, la junta de directores de Adepa había señalado que había "una inédita campaña de descalificación del periodismo".

Esta actitud que refleja la ausencia de diálogo y de búsqueda de consensos, conduce a dividir y a enfrentar peligrosamente a la opinión pública. "La violencia atrae violencia", solía repetir el extinto arzobispo brasileño Dom Helder Camara.

Sobre la base de nuestra dolorosa experiencia, los argentinos ya deberíamos haber aprendido esta premisa.

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