Manuel prefirió un empleo privado antes que uno estatal

El dueño de una empresa de transportes le ofreció trabajo y le facilitará los estudios. Decenas de propuestas llegaron a la redacción de LA GACETA. El "cartonero abanderado" empieza a cumplir sus sueños. Video.

09 Jun 2010
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EN EL DESPACHO. El gobernador José Alperovich y la ministra Beatriz Mirkin se comprometieron en conseguirle un terreno al joven Cruz. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI

Llegó al edificio de LA GACETA acompañado de su madre y con la misma timidez que cuando comenzó toda esta historia. Pero ahora su talante era diferente, como si se hubiese sacado un enorme peso de encima. Es que, efectivamente, Manuel Cruz, "el cartonero prodigio", empezó a ver resuelto una aspecto fundamental de su complicado presente, quizás el que más le preocupaba.

Fueron decenas las propuestas de trabajo y de becas de estudio que se recibieron en la redacción desde que se publicó la primera nota, el domingo pasado. Pero cuando llegó a la entrevista, ya había optado por una de ellas: el dueño de una empresa de transportes, quien pidió que no se publicara su nombre, le aseguró un puesto en su compañía, al tiempo que le permitirá -y le exigirá- que comience con sus estudios de Administración de Empresas, tal es el sueño de Manuel.

"El lunes al mediodía vino a buscarme a mi casa un hombre muy amable, que consiguió mi dirección a través de ustedes; se presentó y me llevó hasta la empresa, donde me reuní con el dueño y me propuso trabajar y estudiar", cuenta con entusiasmo, pero sin perder su timidez.

Manuel no indagó demasiado acerca de qué tipo de trabajo realizará ni se puso a comparar propuestas; la necesidad tiene cara de hereje y agarró viaje sin dudar ni un minuto. Y se entiende, la oferta fue lo más parecido a lo que el "cartonero abanderado" siempre quiso: estudiar y trabajar para mantener a su familia, compuesta por su mamá, Ana, sus abuelos y sus cinco hermanos, quienes viven en una pequeña casa del barrio El Molino.

Visita oficial
La historia de Manuel Cruz entró a la agenda oficial y ayer el gobernador, José Alperovich, mandó a citar al cartonero más famoso de la provincia.

"Fue una visita muy breve, pero me siento orgulloso de haber sido citado por el gobernador. Me preguntó sobre mis necesidades, me ofrecieron trabajo y estudios, pero yo no acepté porque ayer (por el lunes) ya había resuelto eso", relata Manuel.

Mientras charla con LA GACETA, un teléfono celular trina en su bolsillo. Su cara se vuelve fuego y pide disculpas: el papel de hombre solicitado en el que repentinamente se ve envuelto no le sienta cómodo; contesta el llamado.

"Sí, recibí su propuesta, estoy muy agradecido y en cuanto salga del diario lo voy a ver", le contestó a una consultora que le ofreció una beca de estudios terciarios.

"¿Entonces, Manuel, no le pediste nada al gobernador?", le pregunta el cronista. "Sí -responde- le pedí que, si estaba dentro de las posibilidades, me consiguieran un terreno porque el dueño de la empresa me prometió que me ayudaría a construir una casa en otro lado, como para empezar una nueva vida, y el gobernador le dio la orden a la ministra (Beatriz) Mirkin (de Desarrollo Social), y ambos se comprometieron", asegura.

Manuel no ve las horas de estrenar su nuevo trabajo, ayudar a su familia y facilitarle los estudios a sus hermanos. "Seguramente voy a tener que empezar de abajo en la empresa, pero me prometieron la posibilidad de progresar y para eso tengo que estudiar", sentencia. Al finalizar la entrevista, la timidez de niño se ha borrado y ahora Manuel es un hombre firme que confía en sí mismo para ir tras sus sueños.
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