11 Noviembre 2009
"Estábamos haciendo una sentada pacífica en la galería de la Maternidad, porque ya estaba lloviendo. A las 5.30 comenzaron a llegar camionetas y otros móviles policiales. Un señor que se presentó como el subjefe de la Unidad Regional Capital nos pidió que nos retiráramos de la puerta del hospital. En realidad era un gesto simbólico porque el hospital no estaba cerrado, se atendía a todos", relató el ginecólogo Néstor Rossi. "Pero cuando le dijimos que no nos íbamos a ir, comenzaron a tirar las sillas a un costado. Eramos siete, dos varones y cinco mujeres. Sin importarles que hubiera señoras nos tiraron al piso, nos arrastraron para sacarnos de la puerta y nos pegaban con la puerta y con los escudos", aseveró el médico. Añadió que antes de que llegaran los efectivos se apagaron las luces del alumbrado público, al mejor estilo de la época militar, comparó.

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