APENAS AYER

Oración por los caídos en la batalla

Solemne funeral en Santiago del Estero, en octubre de 1812. Por Carlos Páez de la Torre (h). - Redacción LA GACETA.
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EL DISCURSO DE NEIROT. Portada del folleto que se editó en la Imprenta de los Niños Expósitos, de Buenos Aires.

El 7 de octubre de 1812, 13 días después de la victoria de las fuerzas patriotas de Manuel Belgrano en Tucumán, se realizó en la Catedral de Santiago del Estero un solemne funeral por las víctimas de aquel combate. En la ceremonia, la homilía estuvo a cargo del presbítero Juan Antonio Neirot. Su texto consta en el folleto que se editó ese año en Buenos Aires, en la Imprenta de los Niños Expósitos.
Como era costumbre de la época, Neirot habló durante muy largo rato. Hizo un enfático relato de la insurrección americana, desde sus comienzos hasta la acción del 24 de setiembre. Empezaba diciendo que "aquel Gran Señor, que levanta los pobres del polvo de la tierra para colocarlos entre los príncipes de su pueblo, que abate la soberbia de los poderosos, que exalta a los humildes y toma a su cargo la protección de los oprimidos; es el mismo que destinó el glorioso día 24, en que nuestra madre la Iglesia celebra la aparición de la Santísima Virgen, para sepultar en la heroica ciudad del Tucumán la tiranía y la esclavitud en que por espacio de tres siglos estaba sumergida la América, y restituir la libertad y la vida que le habían quitado los tiranos invasores de la península".
Neirot había nacido en 1783. Estudió en la Universidad de Córdoba y en esa ciudad se ordenó sacerdote. Patriota de la primera hora, tenía el cargo de Juez de Diezmos en 1812. Fue luego Juez y Vicario de Frontera, y apoyó con fervor la autonomía de Santiago. En 1824 fue miembro de su Legislatura y en 1826 diputado al Congreso Nacional.  Como opositor a Juan Felipe Ibarra, debió emigrar luego a Tucumán por largo tiempo. Falleció en 1836 en Ancasti, Catamarca, donde se desempeñaba como párroco.

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Comentarios
(2)
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habemus jubilators · 25 Sep 2009 - 18:10
se niega verla y trasmitirle penas a esa lucecita, pero QUE NO SIGNIFICA QUE NO LA AME, sino que teme de Ti y te ruega que no la apagues hasta que alumbre al menos 88 años. El Talamuyuna te pide perdón, Te da gracias por todo, y como todo te pertenece a Ti, sólo tiene cosas que pedirte: DANOS TU PAZ E ILUMINA A NUESTRO PUEBLO. La lucecita fué y es ardiente debota de San Nicolás de Bari, un gran santo que has enviado a vivir entre los hombres. Te lo pido en el día que se recuerda 26 años de la aparición de la Madre Virgen en San Nicolás de Los Arroyos, allá, cerca de ROSARIO. Amén.
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habemus jubilators · 25 Sep 2009 - 18:03
(Como no podía ser de otra manera, Don Carlos, el prestigioso hombre de letras, historia, etc., no podía estar ausente del recordatorio de la gesta del Gral.Belgrano y su gente, y la recordación de la Madre de quien nos salva, MARIA DE LA MERCED.Gracias): Señor, momentos tristes se vive y se ve en estos instantes en nuestra patria, un lugar donde muchos de tus hijos buscan tu ayuda. Para Padre, la violencia y danos la paz. Padre, hay una lucecita como una velita que alumbra desde casi 88 años-falta muy poquito-, pero ahora "titila" como lucecita en la madrugada después de tantos años de peregrinar. Así y todo, es una Reina que reposa en su lugar, frente a la imagen heredada de aquellos que vinieron en los años anteriores a nuestra independencia, de Tu Madre, NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED. Desde entonces la visita, como alguna vez María junto a Su Hijo en su vientre, visito a Isabel y a Juancito el Bautista en su vientre.El Talamuya cobarde gime de dolor y se niega a verla...