DIAGNOSTICO FATAL. El Emerald Princess, donde fue atendido el paciente. REUTERS
15 Agosto 2009 Seguir en 

MADRID, España.- La undécima víctima por gripe A en España, que falleció en alta mar el pasado 23 de julio mientras se encontraba en un crucero por las capitales del Báltico, dio negativo en dos pruebas del virus que le practicaron, uno y dos días antes de fallecer. Los análisis fueron realizados por los médicos del buque Emerald Princess, de la compañía estadounidense Princess Cruises.
Felipe Pérez, de 48 años, acudió a los servicios sanitarios de la embarcación a los cinco días de zarpar de Copenhague. Llevaba dos días "algo resfriado", según contó su esposa, quien lo acompañaba en el viaje. Las declaraciones de la mujer fueron reproducidas por el diario Elmundo.es.
Los médicos descartaron el virus H1N1 a los pocos minutos de hacerle un hisopado nasal. Le diagnosticaron sinusitis y le recetaron antibióticos y paracetamol. Era 20 de julio. Un día después, al ver que la fiebre no bajaba, el hombre acudió de nuevo al jefe médico del crucero, quien volvió a realizarle la prueba. Supuestamente, el resultado fue negativo.
Al día siguiente, y anterior a su muerte, Pérez seguía aquejado de fiebre, pero nada hacía sospechar a su esposa el fatal desenlace que tuvo lugar en la madrugada del 23. "Veía que estaba con la típica temperatura de un resfriado de verano, pero nunca pensé que moriría esa misma noche", relató la viuda.
"Empecé a notar cómo mi marido respiraba cada vez más profundamente y a gritar en busca de auxilio", añadió. Horas más tarde, el español murió ante la incredulidad de los servicios médicos de la embarcación y de sus allegados. Cuatro días más tarde, le hicieron la autopsia que confirmó que falleció a causa de la influenza.
Pérez era padre de dos hijas y tenía un tipo de diabetes leve. Se cree que si las primeras pruebas no hubieran sido erróneas, no habría fallecido porque se le habrían administrado antivirales en vez de antibióticos. (Especial)
Felipe Pérez, de 48 años, acudió a los servicios sanitarios de la embarcación a los cinco días de zarpar de Copenhague. Llevaba dos días "algo resfriado", según contó su esposa, quien lo acompañaba en el viaje. Las declaraciones de la mujer fueron reproducidas por el diario Elmundo.es.
Los médicos descartaron el virus H1N1 a los pocos minutos de hacerle un hisopado nasal. Le diagnosticaron sinusitis y le recetaron antibióticos y paracetamol. Era 20 de julio. Un día después, al ver que la fiebre no bajaba, el hombre acudió de nuevo al jefe médico del crucero, quien volvió a realizarle la prueba. Supuestamente, el resultado fue negativo.
Al día siguiente, y anterior a su muerte, Pérez seguía aquejado de fiebre, pero nada hacía sospechar a su esposa el fatal desenlace que tuvo lugar en la madrugada del 23. "Veía que estaba con la típica temperatura de un resfriado de verano, pero nunca pensé que moriría esa misma noche", relató la viuda.
"Empecé a notar cómo mi marido respiraba cada vez más profundamente y a gritar en busca de auxilio", añadió. Horas más tarde, el español murió ante la incredulidad de los servicios médicos de la embarcación y de sus allegados. Cuatro días más tarde, le hicieron la autopsia que confirmó que falleció a causa de la influenza.
Pérez era padre de dos hijas y tenía un tipo de diabetes leve. Se cree que si las primeras pruebas no hubieran sido erróneas, no habría fallecido porque se le habrían administrado antivirales en vez de antibióticos. (Especial)







