Aconsejan cocinar bien la carne para evitar el contagio del síndrome urémico hemolítico

No existen vacunas para prevenir la enfermedad producida por la bacteria Escherichia coli, que vive en la materia fecal de la vaca.

11 Feb 2009
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USAR AGUA Y JABON. Lavarse muy bien las manos antes de cocinar y de comer, y después de ir al baño, debe ser un hábito de grandes y chicos.

Descripto en la Argentina por el célebre pediatra Carlos Giannantonio, el síndrome urémico hemolítico (SUH) es probablemente una de las afecciones de los niños más temidas por los padres. A la vez es una de las afecciones que suele diagnosticarse en niños menores de cinco años y se puede prevenir con sencillas medidas de higiene.
En la mayoría de los casos, el síndrome urémico hemolítico se desarrolla a partir de la infección causada por la bacteria Escherichia coli, presente en la carne de vaca mal cocida, en la leche no pasteurizada y en sus derivados (manteca, crema, quesos, yogurt) y en el agua. "La bacteria proviene de la materia fecal de la vaca (su reservorio natural), y durante la faena la carne se contamina -en mayor o menor medida- y la bacteria se mantiene allí en forma de colonización. De ahí que se recomiende cocinar muy bien la carne", explicó a LA GACETA la pediatra Susana Micelli, jefe del servicio de Nefrología del Hospital de Niños.
Como a los niños les gustan las hamburguesas y las albóndigas, Micelli aconsejó no arrebatarlas durante la cocción para que no queden crudas en el centro. De igual modo se debe proceder con todas las preparaciones con carne, incluidos los bifes, el churrasco, el asado.
"El síndrome urémico hemolítico se contrae con la ingesta de alimentos (carne, frutas, verduras) o de agua contaminada con la bacteria, o bien cuando los chicos nadan en aguas contaminadas. El germen ingresa al organismo y se produce la patología, cuyos primeros síntomas son diarrea y vómito", dijo Micelli, tras informar en el Hospital de Niños se atendieron este año sólo cuatro casos y ninguno fue fatal.
Si bien el número de casos de síndrome urémico hemolítico que se diagnostican cada año en la Argentina es estable -ronda los 460 por año-, durante los meses calientes del año se registra la mayoría. "Esto se debe a que durante el verano, los cuidados con los alimentos son menores; tanto es así que esta es la época de más casos de diarreas asociadas a intoxicaciones alimentarias", comentó por su parte Graciela Vallejo, jefa de Nefrología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, de la Capital Federal.

Los síntomas
El comienzo de la enfermedad se caracteriza justamente por diarreas con sangre, que duran entre tres y cinco días. Luego disminuye la cantidad de orina y aparece una palidez marcada. Es frecuente que los niños estén decaídos o irritables, agregó Micelli. Ante la aparición de estos síntomas hay que consultar al pediatra, ya que muchos pueden tener anemia aguda grave y necesitar transfusiones, o pueden tener afectada la función de los riñones y necesitar diálisis, lo cual implica un costoso tratamiento de por vida. "El 10% de los pacientes llega a un estadio de insuficiencia renal crónica", advirtió Micelli.

Vehículo de gérmenes
Si bien el síndrome urémico hemolítico suele asociarse con alimentos contaminados (de hecho, esta es su principal fuente de contagio), el agua contaminada también puede ser vehículo de la bacteria que causa esta enfermedad. Y no sólo de trata del agua que se bebe. En la bibliografía científica se registra un puñado de casos de contagio a través del agua de las piletas, lo que llama la atención sobre la necesidad de que se garantice el adecuado tratamiento del agua de los natatorios.

Consejos de pediatras
No existen vacunas para evitar el síndrome urémico hemolítico. Entonces, lo mejor es poner en práctica los consejos que se detallan a continuación.

Cocinar muy bien la carne, sobre todo la carne picada. Es importante que no quede ninguna parte jugosa.

Tener cuidado al manejar la carne cruda, para evitar que se contaminen otros alimentos. No hay que usar la misma tabla de picar que estuvo en contacto con carne cruda ni los mismos utensilios para cortar verduras u otros productos.

Lavarse bien las manos con agua y jabón antes de cocinar. También después de ir al baño o de cambiar pañales.

Lavar cuidadosamente las frutas y las verduras frescas. No comprar jugos de frutas, leche o sus derivados en la vía pública, sino los productos que estén pasteurizados y que conserven la cadena de frío.

Consumir agua potable o agua mineral. De lo contrario habrá que hacerla hervir, dejarla enfriar en el recipiente tapado y agregar tres gotitas de lavandina por cada litro de agua. Luego utilizarla.

No permitir que los niños naden en aguas contaminadascon materia fecal, ni llevar a las piscinas a los bebés que usan pañales. Las piletas de agua se transforman en una verdadera fuente de contagio del síndrome urémico hemolítico y de otras patologías cuando ingresan niños enfermos.

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