La Dirección de Flora, Fauna Silvestre y Suelos aclaró que desde el lunes pasado está vedada la pesca en todos los diques de la provincia, excepto en La Angostura. Si bien es época de desove del pejerrey -a eso se debe la prohibición-, la experiencia de años anteriores en cuanto a la evasión de los controles motivó que la repartición provincial impusiera la veda al resto de las especies (bagres y tarariras).
Según explicó el director del organismo, Manuel Imbert, la veda solamente del pejerrey causó muchos dolores de cabeza a los inspectores. "Los pescadores se embarcan con la excusa de una ?variada?, pero el fin principal es la captura del pejerrey sin tener en cuenta la prohibición. Así, se pierden cantidades importantes de ovas a punto de madurar y se altera parte del ciclo reproductivo natural e indispensable, como ocurre en cualquier especie", remarcó.En cuanto a la duración de la veda, los técnicos de piscicultura estiman que abarcará hasta la segunda quincena de octubre. "Según sea el comportamiento del clima en los próximos días, podría levantarse antes o después", aclaró Carlos Riviere.
Como no se puede ir a los ríos de montaña por las truchas -está vedada hasta octubre- y en la provincia queda sólo el dique La Angostura para despuntar el vicio por el pejerrey, los "cañófilos" tienen la posibilidad de tentar a otras especies mientras esperan que se levante la prohibición.
Por ejemplo, en los ríos tucumanos del sur se pueden capturar bagres y doradillos, y en algunos casos buenas bogas, especialmente donde los cauces confluyen en las aguas del dique Frontal, de Las Termas de Río Hondo.
También este espejo de agua santiagueño es una posibilidad para una jornada de "variada". "La Donosa" es uno de los lugares recomendados, así como el "Toro mocho", donde desde la costa se puede tener la suerte de enganchar un "amarillo".
Allí hay también bahías de poca profundidad, donde las "taruchas" toman con avidez tanto las carnadas naturales (filetes de sábalo o de bagre) como los artificiales.
En el piletón de Las Termas hay muchos bagrecitos y boguitas. La emoción de las peleas que dan estos ejemplares asegura el entretenimiento.
Pero también se puede incursionar río abajo, donde la boga puede dar una sorpresa. Hay que usar de carnada daditos de sábalo, ya que están dando buen resultado a la hora del pique.
En el río Salí, desde el puente que une la ciudad con la ruta al aeropuerto, encarando el cauce hacia el norte, se pueden capturar buenos bagres y mojarrones.