El Cirque du Soleil desafía todas las leyes de la física

El Cirque du Soleil desafía todas las leyes de la física

La compañía canadiense comenzó su ciclo de presentaciones en el país. Malabaristas, acróbatas y contorsionistas impresionan con sus destrezas increíbles. Música y magia.

REALIDAD O ILUSION. Las figuras que componen los artistas, adoptando posturas insólitas, parecen irrealizables.DYN REALIDAD O ILUSION. Las figuras que componen los artistas, adoptando posturas insólitas, parecen irrealizables.DYN
23 Junio 2008
BUENOS AIRES.- Números de increíble destreza realizados por acróbatas, contorsionistas y malabaristas aparecen y desaparecen en una encadenada representación que nunca pierde el ritmo y mueve una y otra vez al asombro en "Alegría", el espectáculo circense de la compañía canadiense Cirque du Soleil, que desde el viernes se exhibe en la Costanera Sur.
Son más de dos horas de un show que a excepción de los animales y los magos, recorre las distintas artes milenarias del circo, con una estética estilizada al máximo, un fuerte soporte escenográfico y una concepción de puesta en escena global que incluye luces, un vestuario exquisito y el trabajo de distintos narradores, en especial Fleur, una suerte de jorobado suelto en el mundo de la fantasía.
El show, que fue creado en 1994 en conmemoración de los 10 años de existencia de la compañía que redefinió los parámetros del circo moderno, ya fue visto por más de 10 millones de personas en 15 países y no parece haber perdido nada de la energía original.
Músicos, una cantante y diversos personajes recorren una y otra vez el escenario creando un clima extraño y mágico hasta que artistas de lo inverosímil crean sus números. Además, dos payasos ponen un toque de humor y ternura, jugando con distintos tópicos y recreando un cuadro creado por el gran clown ruso Slava sobre una despedida amorosa en una nevada estación de ferrocarril.

Piruetas
"Alegría", que toma al propio arte circense como objeto de reflexión y juego, se abre con un número de trapecio sincronizado de una sola persona y luego el escenario es ocupado por una troupe de acróbatas con un trampolín al nivel del piso que realizan distintas piruetas y saltos aéreos en los que se entrecruzan a un ritmo vertiginoso.
En un tercer momento, un artista solitario hace equilibrio con las manos sobre una o dos pequeñas plataformas adoptando distintas poses; posteriormente dos jóvenes juegan con fuego y luego hay juegos de malabares con pelotas, en el que es quizás el único número que no brilla en todo el espectáculo.
Llegado a este punto se abre un intervalo de 30 minutos para acceder luego a la parte final del show, donde los números suben la temperatura y donde se aprecia lo más mágico y sorprendente del espectáculo.
La segunda parte se abre con un hombre volador que trabaja sobre una cinta elástica, dando vueltas en el aire, subiendo y bajando.
Las Barras Rusas, que llegan a continuación, son uno de los grandes momentos del show, cuando sobre delgadas barras elásticas, apoyadas en los hombros o brazos de los ayudantes, tres malabaristas y gimnastas despliegan un arsenal de hazañas, con dobles y triples mortales hacia adelante y hacia atrás y tirabuzones, cayendo siempre parados sobre las delgadas bases de las que parten.
Un capítulo aparte, quizás en el momento más sorprendente de la noche, merece una pareja de contorsionistas orientales que realizan a dúo y en solitario una serie de figuras corporales de imposible concreción y que desafían todas las leyes de la física y la química del cuerpo humano y el mundo, generando posturas insólitas e increíbles.
El final es con un juego de acrobacias sobre barras situadas en el techo de la carpa, en las que luego de hacer sus piruetas los acróbatas vuelan hasta las manos de dos compañeros que se balancean en una hamaca varios metros por debajo. Es el momento final, el show rinde su homenaje al circo luego de más dos horas en que logró atravesar las puertas de la ilusión y donde lo increíble y lo irrealizable se revela posible, material, humano y, casi casi, al alcance de la mano. (Télam).

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